Guión: Marguerite Bennett.
Dibujo: Rafael de Latorre.
Páginas: 136.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2020.
Podemos pensar que al Animosity de Marguerite Bennet le puede llegar a faltar en algún momento una sensación un tanto más global y que seguramente con el paso de los números encontraremos algún detalle que no ha tenido en cuenta un arco argumental anterior. Sí, podemos, pero si lo hacemos perderemos una parte importante de la diversión que nos está ofreciendo la serie, un reto constante para entender esas pequeñas cosas que damos por sentado en nuestra sociedad actual y que cambiarían radicalmente en el caso de que los animales cobraran conciencia y habla, que es precisamente lo que nos está contando este viaje. En este tercer volumen hay dos detalles que resultan bastante impresionantes. Uno es obvio, es el que se nos enseña en la cubierta, las abejas y su silencioso trabajo polinizador. El otro nos lo guardamos, porque es un elemento bastante chocante y que será seguramente el tema central de la próxima entrega a tenor del final abierto que nos brinda Bennett. Y nos duele mordernos los labios para no analizarlo, porque es una de las mejores ideas que ha tenido la escritora en la serie desde que esta arrancó, va mucho más allá de lo episódico y habla realmente de un cambio en el modelo social que, viendo lo que vemos constantemente en las noticias, no parece tan descabellado que pudiera suceder en ese nuevo mundo.
Pero centrémonos en lo que sí podemos contar. Bennett ha sido inteligente a la hora de plasmar su mundo. Sí, como decíamos pueden apreciarse detallitos que no vienen a cuento en un arco argumental y que de repente pueden ser decisivos en el siguiente, y no pasa nada porque el reto es agradable y dinámico, pero quizá lo que menos convenza de Animosity es la estructura que sigue. La escritora se obliga a que haya un pasado, y quizá eso, al menos por ahora, no sea tan trascendente para entender la historia de una niña pequeña y su perro. Seguro que hay muchas sorpresas en el camino, pero ese modelo es el que han seguido todas las series de este corte desde que Robert Kirkiman sacó The Walking Dead (aquí, reseña de su primer volumen), y quizá es también hora de que nos despeguemos de lo funcional. Porque funcionar, funciona. Pero cuando Bennett rompe, su Animosity crece más de lo que lo hace siguiendo un camino ya marcado. Muy buena su representación de las abejas, y sigue siendo muy buena la de hombres y animales que van apareciendo, se nota que está poniendo un mimo especial en las personalidades y no se trata únicamente de encontrar arquetipos que sirvan solo para un episodio. Quizá por eso Animosity sigue teniendo el mismo nivel de interés que tenía su primer número (aquí, su reseña).
El dibujo de Rafael Delatorre, además, sigue siendo espléndido y una manera de centrarse en la historia y olvidarse de los pequeños detalles que puedan no convencer de una manera rotunda. Sigue siendo una delicia ver cómo aporta personalidad a los animales sin humanizarlos en exceso y de una forma que pueda enviarnos fácilmente a la tradición Disney, y sabe plasmar a través de ellos una enorme cantidad de emociones y sensaciones. La peligrosidad de las abejas o la culpabilidad de Sandor, el perro protagonista, son quizá los dos elementos más relevantes en este sentido. Jesse, la pequeña heroína del relato, también crece número a número según se incrementan las pruebas que tiene que pasar en este nuevo mundo, y Delatorre está plasmando de una manera muy acertada su evolución. Y cuando la acción se desboca, su dibujo también sobresale. Animosity sigue por tanto en una muy buena línea en su conjunto, sigue siendo una serie que reta al lector a plantearse situaciones cotidianas y que se mueve muy a gusto en el escenario apocalíptico que plantea. Es verdad que esto segundo nos lo han ofrecido ya muchas series, algunas de ellas consideradas ya como auténticos clásicos modernos del cómic, pero no seremos nosotros quienes nos quejemos ante un bien planteado futuro (o presente) alternativo y aterrador como este.
El volumen incluye los números 9 a 13 de Animosity, publicados originalmente por Aftershock entre agosto de 2017 y febrero de 1018. El contenido extra lo forman una introducción de Marguerite Bennett, las portadas originales de Rafael de Latorre y el proceso de creación de varias páginas.
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