Guión: Tony S. Daniel, Fabián Nicieza, Kevin Vanhook, Royal McGraw, Joe Harris, David Hine, Chris Yost, Gail Simone, Judd Winick.
Dibujo: Dustin Nguyen, Guillem March, Chriscross, Jamie McKlevie, Alex Konat, Tony S. Daniel, Frazer Irving, Julián López, Fernando Pasarín, Tom Mandrake, Jim Calafiore, Jeremy Haun, Pablo Raimondi, Don Kramer, Nicola Scott, Ed Benes.
Páginas: 216 / 272.
Precio: 24 / 29 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2019 / Enero 2020.
Eventos como La batalla por la capucha, que ahora vemos recogida en dos volúmenes, suelen dejar sensaciones encontradas. Con este, desde luego, sucede. Hay un escenario inicial, genérico, que es apasionante. ¿Qué pasa cuando Batman muere? ¿Qué pasa en Gotham, entre su gente, entre sus enemigos? Son incontables los relatos que pueden surgir a partir de esa base, y algunos de ellos los vemos aquí. Un no demasiado misterioso sucesor asume el manto de Batman con métodos muy distintos, Dick Grayson y Tim Drake pelean para que el legado del Caballero Oscuro siga vivo, Máscara Negra y el Pingüino pugnan por los bajos fondos de la ciudad, y vemos historias de interés con el papel de Barbara Gordon, lo que sucede cuando un nuevo Azrael entra en juego o cuando se cruzan los teóricamente cercanos pero a la vez antagónicos puntos de vista de la Cazadora y la nueva Batgirl. Pero a la vez algo falla. Da la sensación de que Nightwing y Oráculo están en demasiados sitios a la vez cuando leemos de golpe todos los especiales de este evento. Se pierde la sensación de que esto pueda ser un enfrentamiento dentro de la familia, pero también una guerra abierta en Gotham. Y todo parece que lo hayamos visto antes, en Tierra de nadie (aquí, reseña de su primer volumen), en Juegos de guerra o en La caída del Caballero Oscuro (aquí, reseña de su primer volumen).
El problema de La batalla por la capucha es que, más allá de la necesaria visión de conjunto que se necesita para darle empaque a la historia, lo que destaca son las partes. Y a veces incluso las más pequeñas. Las pesquisas de Vicky Vale que detalla Fabian Nicieza con un dibujo siempre exquisito de Guillem March bien podrían colarse entre lo mejor en ese sentido… aunque de nuevo haya que conectar lo que nos cuentan con otro gran relato del Batman de las últimas décadas, Bruce Wayne ¿asesino? (aquí, reseña de su primer volumen). Pero llama la atención, como también lo hace el relato cuasi de terror de Joe Harris y Jim Calafiore para Man-Bat. O el mencionado choca entre la Cazadora y Batgirl que propone el propio Nicieza con dibujo de Calafiore y Don Kramer, porque es lo más parecido que veremos a Harry el Sucio en el entorno de Batman. Incluso algunos detalles del periplo de Barbara Gordon por todo el mundo buscando a un ciberdelincuente que nos pintan Kevin Vanhook y Julián López, aunque sea totalmente contradictorio con lo que Barbara siempre ha hecho con sus Aves de Presa. La pregunta es cómo se conecta todo esto y la respuesta… es justo lo que no termina de ofrecer La batalla por la capucha. Son cosas que en teoría suceden al mismo tiempo, lo que a veces se antoja imposible, pero que no casan fácilmente.
El corazón de la historia, por tanto, hay que buscar en la miniserie central, la que escribe y dibuja Tony S. Daniel, nombre cuya simple mención ya nos hace pensar en cuál es el objetivo primordial de todo esto: el espectáculo. Quizá la mejor manera de analizar lo que nos ofrece está en la última página que dibuja en el libro: sencilla y significativa a partes iguales. Eso es lo que busca, aunque sería injusto decir que lo consigue plenamente. Sus grandes viñetas sí, sus ilustraciones más épicas ahí están, y la forma en la que nos muestra a ese nuevo Batman, a Catwoman, a Nightwing o a quien lleva un traje de Batman de lo más clásico es de lo mejor que nos vamos a encontrar en este libro. Quizá sea un Tony S. Daniel un poco por debajo del que tomó las riendas de Detective Comics en los Nuevos 52 (aquí, su reseña), pero aún así es un gustazo verle pasándoselo bien, que es exactamente lo que se nota que hace en estos números. Con eso y con el epílogo que nos dejan Judd Winnick y Ed Benes es más que suficiente para salir satisfechos de un evento que, en todo caso, da la sensación de ser algo menos de lo que podría haber sido de haberse tomado tan en serio el escenario de ausencia de Batman como, por ejemplo, lo hizo por momentos La caída del murciélago. Esto, al final, no deja de ser un simple preludio con un final que más o menos se puede aventurar.
Los volúmenes comprenden los tres números de Battle for the Cowl, Gotham Gazette: Batman Dead, los tres números de Azrael: Death’s Dark Knight, los tres de Oracle: The Cure, Battle for the Cowl: Commissioner Gordon, Battle for the Cowl: Man-Bat, Battle for the Cowl: Arkham Asylum, Battle for the Cowl: The Underground, Battle for the Cowl: The Network, el 9 de Secret Six, el 687 de Batman y Gotham Gazette: Batman Alive, publicados originalmente por DC Comics entre marzo y junio de 2009. El contenido extra lo forman una introducción de Felip Tobar, las portadas originales de Dustin Nguyen, Tony S. Daniel, Guillem March, José Ladrönn, Nicola Scott y J. G. Jones, y un portafolio de páginas en lápiz de Tony S. Daniel.

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