Guión: Mikey Neumann.
Dibujo: Agustín Padilla.
Páginas: 100.
Precio: 10 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2016.
Cómic y videojuego se llevan bien, es algo innegable, y más cuando el primero tiene capacidad de desarrollar el universo del segundo de una manera personal y de manera que se pueda leer incluso sin que el lector tenga la obligatoriedad de conectar ambos mundos. Es obvio que el público objetivo de un cómic de Borderlands es alguien que haya cogido el mando de una consola y haya controlado a sus personajes, pero se agradece el esfuerzo de Mikey Neumann y Agustín Padilla en Orígenes para que nos sintamos parte de un universo que podemos comprender en toda su extensión con lo que nos ofrece en sus páginas. A eso, en realidad, es a lo que nos tenemos que limitar, puesto que un cómic que no supiera explicarse y quedara supeditado al trabajo de otros solo habría sido capaz de hacer la mitad del trabajo. Neuman y Padilla nos meten de lleno en el mundo que describen a través de cuatro episodio, uno para cada uno de los personajes, Roland, Lilith, Mordecai y Brick. Lógicamente, el hecho de acercarse a cuatro tipos tan distintos entre sí hace que haya una cierta irregularidad en el volumen, lógica, también por el hecho de que hay una lógica obligación de hacer que los cuatro personajes salgan bien parados de sus historias. Dentro de esas normas, que son fácilmente entendibles, el tebeo se lee bastante bien.
Y ojo, porque en algunos sentidos no es fácil el trabajo que hace Neumann, aunque sea su universo y lo conozca de sobra. Lo que se pide a un guionista que adapte de esta manera una franquicia de videojuegos, en este caso para hablarnos de lo que viene antes de la aventura jugable, es que llegue al punto que necesita dicho videojuego, respetando la esencia de un personaje con el que no puede improvisar demasiado, con el espacio justo y sin demasiado margen de libertad. Neumann sale airoso. Con Roland establece no solo las bases del personaje sino también del universo de Bordelands, uno en el que los disparos vuelan y las traiciones están siempre sobre la mesa. Lilith es el personaje que más juego le da al escritor para contar algo diferente, es su puerta de entrada al lado más fantástico de la franquicia y el segmento en el que se permite ir más lejos en el tiempo, además de aprovechar las ventajas que siempre da la presencia de un personaje femenino en este tipo de historias. Mordecai es el número más divertido y juguetón de los cuatro, y el que introduce la mayor cantidad de cinismo. Y Brick puede ser el más flojo de todos ellos, aunque no se pueda decir que se salta del guion establecido ni tampoco que no honre adecuadamente al personaje. Hasta se agradece que Neumann tenga tiempo para colocar a los personajes en el comienzo del videojuego en todos los segmentos.
El dibujo de Padilla cumple sobradamente con lo que necesita Bordelands. Orígenes. Y cumple porque sabe sacar partido de todos los personajes de manera individual, e incluso de su dinámica de grupo cuando se ven todos reunidos, en las escasa viñetas en las que eso sucede, o cuando interactúan con otros actores de este universo. El aroma de videojuego se respira en cada uno de los relatos, y eso es lo que hace que la diversión sea muy fácil de conseguir. Padilla se adapta bien a los diseños de los personajes para hacerlos suyos, maneja con acierto las escenas de acción, algo que resulta imprescindible si queremos sentir que estamos ante la prolongación en forma de cómic de un videojuego de disparos, y se siente cómodo con la tecnología que tiene a su alcance, tanto en vehículos como en armamento. Los primeros planos también le funcionan muy bien, y con ellos consigue dar más información sobre los personajes, en especial con aquellos que parecen reunir una mayor carga emocional, Lilith y Brick. Sabiendo que es un videojuego, que no tiene nada nuevo y que lógicamente pone énfasis en que le guste al jugador, pocos reparos se le pueden poner a Borderlands. Orígenes para que sirva como una muy buena puerta de entrada al mundo que describe. E insistimos, al mundo, que no necesariamente al videojuego si el lector no quiere seguir por esa vía.
El volumen incluye los cuatro números de Borderlands: Origins, publicados originalmente por IDW entre noviembre de 2012 y febrero de 2013. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Pedro R. M. Andreo, Ray Billon, Gave Eltaeb, Jose Holder, Jeremy Colwell y Jeff Zornow, y bocetos de los protagonistas.
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