Guión: Grant Morrison.
Dibujo: Frank Quitely, Philip Tan.
Páginas: 168.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2020.
Es difícil decir qué es lo más destacado de la prolífica, extensa y compleja etapa de Grant Morrison al frente de los títulos de Batman, pero si hubiera que destacar una cosa concreta Batman y Robin tendría bastantes papeletas. Primero, porque este Batman no es Bruce Wayne, sino Dick Grayson, y Robin no es el propio Grayson ni Tim Drake, sino Damian Wayne. ¿Y eso que significa? Conflicto continuo. El primero asume el manto del murciélago sin quererlo y el segundo no tiene ganas ni interés en ganarse la confianza de un nuevo Batman. Así que el Renacidos del título tiene mucho más significado del que parece, porque lo que hace Morrison es una reformulación en toda regla de la relación entre Batman y Robin. Quizá por eso Morrison prescinde de villanos de altura significativa a lo largo de la historia del Caballero Oscuro y apuesta por personajes propios, haciendo de este el reducto más singular de su andadura en el universo del protector de Gotham. Y el caso es que funciona de una manera más natural que otras de las apuestas del escritor escocés, porque resulta de lo más accesible en términos narrativos, no se basa en complejos homenajes históricos o la recuperación de personajes de otros tiempos, sino que es algo fresco y, de alguna manera, natural en la evolución de Dick y de Damian.
Renacidos incluye dos arcos argumentales, Batman renacido y La venganza de Capucha Roja. Y los dos tienen su riesgo. El primero es el que le sirve a Morrison para sentar las bases del nuevo escenario, y es uno bastante interesante. Dick Grayson siempre ha sido un personaje difícil de tratar. Es el mejor Batman posible y, a la vez, el Batman que no quiere serlo. Y si a eso le añadimos lo complicado que es tratar con un niño criado por asesinos y que desempeña el rol en el que uno mismo se inició en la lucha contra el crimen. El choque de caracteres está más que asegurado, y Morrison lo encauza de una manera tremenda con el comienzo de su segundo número, con un Batman abatido porque no está siendo capaz de conducir a su Robin por el camino que le gustaría. Quizá como refuerzo para estos supuestos, en el segundo arco argumental utiliza a Capucha Roja, a Jason Todd, precisamente el chaval que sustituyó a Grayson como Robin, y le usa además como reflejo del propio Batman, en su papel de mentor de un acompañante de menor edad. Es una versión extrema pero, seguramente, hasta necesaria, incluso a pesar del tono violento que inevitablemente adquiere la historia, del uso de un villano como el Flamenco, e incluso de algún elemento más que discutible en este combate.
Morrison se vale de dos dibujantes, uno para cada uno de los dos arcos argumentales que tiene el libro. El primero es el más evidente: Frank Quitely. Con pocos ilustradores se ha llevado mejor en su carrera que con Quitely, y en una serie que tenía que establecer nuevas normas era evidente que iba a recurrir a él, aunque fuera solo para los tres primeros números. Y el resultado es tan bueno como de costumbre, porque es de esos dibujantes que saben sacar partido de cualquier cosa, hasta de un villano con una máscara de cerdo, una de esas libertades que Morrison se toma para contar lo que realmente quiere. Y la acción que dibuja es una auténtica delicia. Para los tres números finales entra en juego Philip Tan. Puede ser más tradicional en algunos aspectos, pero sabe volcarse en los aspectos más violentos de su parte del relato. Hay más espectáculo que en las páginas de Quitely o, al menos, un espectáculo distinto al que ofrece Quitely, mucho más personal y arriesgado. Pero los dos sacan todo el partido que pueden a lo que Morrison les lanza. Batman y Robin no arrancó nada mal, porque Morrison supo darle una identidad propia como serie. Es el mismo Batman que podía verse en las otras series del personaje, pero a la vez es distinto. Y eso tiene mucho valor, porque Batman y Robin siempre han sido especiales.
El volumen incluye los seis primeros números de Batman & Robin, publicados originalmente por DC Comics entre junio y noviembre de 2009. El contenido extra lo forman las portads originales de Frank Quitely, J. G. Jones, Andy Kubert, Tony S. Daniel y Philip Tan y un portafolio comentado con bocetos de las portadas y diseños de los personajes.
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