CÓMIC PARA TODOS

‘El dios vagabundo’, de Fabrizio Dori

Editorial: ECC.

Guión: Fabrizio Dori.

Dibujo: Fabrizio Dori.

Páginas: 152.

Precio: 25 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Enero 2020.

Con El dios vagabundo, Fabrizio Dori nos ofrece una fusión entre los códigos de la road movie, la mitología clásica y un sinfín de referencias narrativas y visuales que elude identificar con inteligencia y tratando al lector como un ser igualmente inteligente. ¿Hace eso de esta una obra inaccesible para ciertos públicos? Sí y no. Nos explicamos. Sí, porque no entender muchas de las referencias visuales puede restar efecto a un tebeo que está pensado para maravillar desde esa visión. Eso es evidente, sobre todo, cuando aparece alguna referencia más cercana y popular, como la del estilo pictórico de Vincent Van Gogh, algo que probablemente sí reconocerá todo el mundo. Y no, porque al final lo que propone El dios vagabundo es una inmersión en el viaje de Eustis, un sátiro que vive como un vagabundo y que ha de encontrar su divino mundo perdido. ¿Es imprescindible para entender su viaje la comprensión absoluta de todas las referencias visuales? La respuesta es un rotundo no. ¿Da valor añadido? Desde luego, y sitúa a Dori como un autor de primer nivel, con una imaginación desbordante y con una erudición que sabe poner al servicio de su narrativa y no superponerla o plegarse a ella como condición indispensable para entenderle como autor. ¿Es esto paradójico? Puede ser, pero el arte, y el cómic lo es, tiene estos caminos tan hermosos.

Sabiendo de la inspiración que tiene El dios vagabundo, se agradece mucho que Dori arranque su historia dotándola de una introducción más que suficiente para entender lo que esta por venir. Todo lo que resulta imprescindible para conocer el motivo y las recompensas del viaje de Eustis está en los dos primeros capítulos de la obra, y los acompañantes que se van sumando reciben también un contexto suficiente cuando aparecen en el relato. Lo contrario, que sí podría haber conformado un apéndice, sobraría en la historia, la ralentizaría y, lo que es peor, sería una falta de respeto al lector. Afortunadamente, Dori confía en la percepción de sus lectores y no se siente obligado a hablar de más, lo que confiere al relato el ritmo adecuado para que veamos su enorme movilidad, para nos adentramos en sus sensaciones casi oníricas y para que entendamos que hay algo que le motiva por encima de sus propias capacidades narrativas y artísticas. El viaje, en sí mismo, es fascinante, y la estructura de capítulos que le da su autor es una herramienta muy valiosa para facilitar la lectura y delimitar cada uno de sus episodios con carácter temática y también visual, porque si algo logra El dios vagabundo es que fondo y forma estén íntimamente ligados desde la primera viñeta, como parte de un todo complejo y fluido.

Por eso, no cabe entender nada en esta obra como un freno, sino que se trata de estímulos. Las variaciones visuales entre episodios y en función de las referencias escogidas son tan sutiles y están tan bien integradas que no se sienten como un salto de un rincón a otro, sino como una magnífica evolución del viaje. Dori tiene un estilo propio, que es el que sirve de guía a la obra, el que conocemos en las primeras páginas, y después se va amoldando a lo que nos quiere mostrar con una naturalidad soberbia. Sus figuras nunca aparecen impuestas en tonos o estilos diferentes, sino que se fusionan con inteligencia. La narración fluye de tal manera que a veces nos vemos obligados a retroceder alguna página para saber cuándo se ha producido el salto entre un escenario y otro, incluso a pesar de ese continuo recordatorio de dichos cambios con los títulos que suponen los nombres de los actores que entran en juego. El dios vagabundo es una propuesta que engancha probablemente por lo visual, y que termina siendo un reto mucho más complejo, una en la que están siempre sucediendo muchas cosas, a simple vista y detrás de las viñetas, y por tanto un tebeo de los que merece la pena leer con calma, con tiempo y con muchas ganas de dejarse sorprender e incluso de dejarse guiar hacia distintos mundos más allá de su última página.

Sarbacabe publicó originalmente Le dieu vagabond en enero de 2019. No tiene contenido extra.

2609-P7

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Esta entrada fue publicada en 8 mayo, 2020 por en ECC, Fabrizio Dori, Sarbacane y etiquetada con , .

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