Guion: Scott Snyder.
Dibujo: Jock.
Páginas: 24 / 32.
Precio: 2,25 / 2,95 euros.
Presentación: Grapa.
Publicación: Diciembre 2019 / Enero 2020.
Concluye El Batman que ríe, y lo hace con la sensación de que falta algo. ¿Qué puede faltar de manera concreta? Es difícil decirlo, porque Scott Snyder es un tipo que busca la oscuridad con mucha facilidad, lo hizo de hecho en su etapa más aclamada con Batman. Quizá sea que ya estamos demasiado curtidos en este tipo de historias, que los reversos tenebrosos ya no son tan sorprendentes como les gustaría a los autores que se apoyan en ello para sus historias o quizá es que estamos ante una nueva demostración de lo complicado que es dar un buen final a una idea atractiva. Esta lo es, podía serlo en Noches oscuras: Metal y lo era en el arranque de la serie (aquí, reseña de sus primeros números), pero acaba primando el hecho de que se trata de una acumulación de elementos que se suman en un final que tiene algo de precipitación. Impacta, desde luego, el ritmo es frenético y Jock contribuye a que esto parezca un descenso a los infiernos sin un fundamento tan claro como pretendía la serie. Y eso afecta tanto a Batman, que en el fondo desaparece bajo la coraza del Batman que ríe, como a los Gordon, cuya relación entre ellos y presencia en la historia es algo sorprendente y hasta difícil de encajar sin más elementos de juicio que los que proporciona esta serie limitada, que ha dado la sensación de aportar más en el número extra de la edición española.
En ese, a cargo de James Tynion IV y Eduardo Risso, hay más sustancia que en siete de Snyder y Jock. Hay más mérito de esa entrega que demérito de Snyder, pero resulta evidente que a la serie le ha faltado algo más para despegar del todo. Amaga, pero no termina de golpear de una manera eficaz. Puede que le haya pesado esa aura de historia alternativa que en realidad no buscaba, o quizá que queda demasiado inexplicado dónde está el freno en la conversión de Batman en el Batman que ríe o el papel que el Joker juega en toda esta trama. El toque de final de película de terror o ciencia ficción oscura es otro de los elementos que más descoloca. Snyder, eso es obvio, tiene más ganas de abrir escenarios que de cerrarlos, y eso no termina de jugar a su favor. La oscuridad que rodea a Batman de manera habitual crece en esta serie, y eso es probablemente el componente más atractivo, porque en el fondo invita a una reflexión sobre sus métodos y objetivos, o sobre la relación que mantiene el protector de Gotham con sus villanos, más aún con aquellos que comparten con él algunos elementos, pero a Snyder le falta claridad para que El Batman que ríe entre en esa categoría de una manera clara. ¿Qué queda entonces? La oscuridad en sí misma y el paso frenético que impone a la narración, con un tono de clímax que se mantiene desde el primer número.
La atmósfera, por tanto, es decisiva para disfrutar de El Batman que ríe, y por eso más fácil asimilar como acertado el trabajo de Jock que el de Snyder. Y ahí, cuanto más exagerada se antoja la historia más eficaz se vuelve el dibujo del artista, y eso se ve en las apariciones del Batman más desnaturalizado, pero también en las del Batman que ríe. Al distorsionar el dibujo, Jock da una intensidad añadida a la escena, y eso le sienta muy bien al relato. La parte que afecta a los Gordon es la que hace detectar un dibujo menos fluido o interesante, pero el resultado general es bastante bueno, suficiente desde luego para hacer que El Batman que ríe se sostenga hasta el final. No lo hace seguramente de la manera soñada, ni tampoco convirtiéndose en una piedra angular del Batman actual, como sí se puede decir que lo hizo la etapa del escritor en la serie central del personaje, y está por venir si sus conexiones futuras hacen que tengamos que volver a esta miniserie. “¿Quién ríe el último?”, se pregunta el penúltimo número de la serie, y esa es una cuestión que queda sin respuesta, porque no es tan fácil entender el chiste. O, por decirlo de otra manera, el propósito de un personaje y de una serie que parecen satisfacer de una manera más clara la necesidad de mantener su imagen viva que de potenciar su legado y su futuro.
DC Comics publicó originalmente los números 6 y 7 de The Batman Who Laughs en junio y julio de 2019. No tiene contenido extra.
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