Guión: John Layman.
Dibujo: Jason Fabok, Andy Clarke, Henrik Jonsson.
Páginas: 184.
Precio: 21,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2020.
Tras la etapa de Tony S. Daniel al frente de Detective Comics (aquí, su reseña), su relevo fueron John Layman al guion y Jason Fabok, que ya había hecho algún número anterior, como dibujante principal. Y hay un cierto grado de continuidad en muchos sentidos, los que al menos deja el control editorial sobre los personajes porque este volumen, Pingüino Emperador, está algo mediatizado por transcurrir al mismo tiempo que La muerte de la familia (aquí, su reseña) y otros acontecimientos de los títulos de Batman que son ampliamente mencionados en estas páginas. Sería bueno analizar en algún momento el daño que esto puede hacer sobre el trabajo de un autor concreto, porque, al final, Layman no tiene la culpa de que todos estos momentos puedan distraer de sus historias, porque son obligaciones que están por encima de él. La base de sus guiones, en todo caso, están muy cerca de las de Daniel, en tanto que mantiene una atmósfera muy similar y juega con la mezcla entre villanos clásicos y nuevas creaciones. Este Pingüino Emperador del título es lo más obvio en ese sentido ya que pretende ser la evolución natural de un villano clásico, obviamente el propio Pingüino. Como con la etapa precedente, estamos ante unos relatos entretenidos y con un dibujo espectacular, pero que también sufren ante la comparación con el Batman de Scott Snyder y Greg Capullo.
En este caso incluso esa comparación se puede hacer con más fuerza precisamente porque a Layman le dejan las sobras de la historia ya mencionada anteriormente y que tiene al Joker como protagonista principal. Quizá por eso los dos grandes argumentos con los que juega el escritor están en los clásicos, en lo que quiere hacer con el Pingüino, algo que ya había iniciado Daniel, para tratar de encontrar la horma de su zapato… y no precisamente con orejas de murciélago, que es quizá lo más atractivo de esta historia, sino tratando de usurpar su mismo nombre, y en la historia en la que cuenta con Hiedra Venenosa y Clayface como grandes protagonistas y en una situación que desata el lado más peligroso de ambos, incluso aunque casi suene contradictorio con lo que Pamela Isley había venido haciendo en Aves de Presa… algo que también se ve obligado a aclarar Layman para poder usar al personaje a su antojo. En las dos entienden las dimensiones más dramáticas de los personajes, aunque adaptadas a un nuevo entorno, distinto, podríamos decir que moderno, aunque eso no tenga por qué ser enteramente positivo, y también su adaptación al tipo de espectáculo por el que apuesta Detective Comics desde su inicio en los Nuevos 52, uno violento y oscuro. Layman, en todo caso, sí apuesta por un Batman seguro y dominante, lo que ayuda al conjunto general.
Como el dibujo de Fabok, uno de los tipos que mayor espectacularidad es capaz de aportar a la página en el cómic de superhéroes contemporáneo, algo que se nota en cada presentación y en cada combate. Al final este es el gran valor que tienen estas etapas de Batman, una puesta en escena que anime nada más ver la página, aunque luego las historias calen menos de lo que podían hacerlo aquellas de décadas atrás. Fabok, desde luego, es uno de los ilustradores más adecuados para este tipo de historias. También, por supuesto, para las más trascendentes, pero en estas su trabajo adquiere un valor capital porque queremos un consumo inmediato, uno que nos diga lo llamativo que pueden ser Batman y todos los que pueblan su mundo, sean héroes o villanos, o incluso los escenarios en los que tienen lugar las historias o los vehículos, realistas o no, en los que vamos a ver cómo se mueve la acción. Y así, Fabok consigue que pasemos las páginas con el mayor de los intereses, disfrutando de sus versiones de los personajes conocidos y también de los diseños estrafalarios que se suman al espectáculo que ofrece la serie. Mejora un punto la etapa de Daniel, porque se toma más en serio lo que cuenta y tiene un toque tanto o más brillante en el dibujo, pero sigue marcando en todo caso una línea continuista en muchos sentidos.
El volumen incluye los números 13 a 18 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre octubre de 2012 y marzo de 2013. El único contenido extra son las cubiertas originales de Jason Fabok y Greg Capullo.
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