Guión: Grant Morrison.
Dibujo: Frank Quitely.
Páginas: 128.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2019.
Hay autores que se mueven habitualmente en fronteras complicadas, y eso hace que tengan una legión de seguidores que le adoran como un dios creativo y, a la vez, un grupo más o menos numeroso de detractores que les consideran iluminados, constructores de historias abstractas o imposibles de entender. Grant Morrison encaja perfectamente en esa etiqueta, y Flex Mentallo es una de las obras más adecuadas para analizar este fenómeno. Porque sí, es complicado saber si esto es una genailidad o una excentricidad. O quizá sea las dos cosas. Hay que darle, desde luego, un contexto. Flex Mentallo es un ejercicio metatextual que quiere, o eso parece, proclamar un sincero amor al cómic de siempre. Pero es más que eso, es una parodia de Charles Atlas, un culturista que tenía un cómic entre sus medios de promoción. ¿Y cómo se gesta la mezcla de todo esto? Pues en una historia que, por encima de todo, es un relato alucinógeno en el que resulta imposible distinguir realidad de ficción, algo que siempre le ha gustado a Morrison y que, de hecho, estaba en la base de muchas de las historias de Los Invisibles (aquí, reseña de su primer volumen), que se estaba publicando al mismo tiempo que este Flex Mentallo y poco después de su primera aparición en su aclamada etapa al frente de Doom Patrol. El contexto, ese complemento indispensable de Morrison para seguirle.
Pero, claro, hay que tener en cuenta que no todos los lectores hacen o quieren hacer ese proceso de contextualización. ¿Es Flex Mentallo un tebeo para este tipo de lectores? La tentación a bote pronto es responder negativamente, pero Morrison, aunque siempre escribe sobre todo para sí mismo, maneja muy bien los mecanismos que le permiten establecer conexiones con el lector y, de hecho, la historia es una apelación directa a su persona, tanto como un canto de amor al superhéroe y, aún más, a toda la historia editorial del arquetipo, algo que ha definido otras obras posteriores, incluyendo su ambiciosa etapa en Batman. No podemos encararla como una historia tradicional de un personaje con poderes o habilidades especiales, aunque Flex quiera ocupar ese papel, sino que hay que entender que Morrison busca defender el concepto, lo abstracto, y eso lo hace por medio de una historia metatextual hasta el extremo, que salta de un lado a otro de la realidad de manera constante y sin reparar en que el lector esté asimilando todo lo que le está soltando Morrison. Por eso decíamos que seguir los pasos de este musculoso superhéroe vestido con un taparrabos de leopardo es complicado, porque a ratos sale del primer plano, cuando a Morrison le interesa recordarnos que esto es cualquier cosa menos una historia lineal.
Flex Mentallo es el primer gran trabajo que Frank Quitely hizo para Vertigo / DC, y ya desde estas páginas se ve perfectamente que es un ilustrador perfecto para Morrison, con el que ha seguido colaborando con los años. Hay que tener en cuenta que esta versión que tenemos entre manos no es la original, está recoloreada, de tal manera que se pierde algo de las intenciones originales de la obra de homenaje a épocas pretéritas, pero el trazo de Quitely mantiene en todo caso el poder y el brillo de la primera lectura. Con su particular manera de entender la anatomía humana y con un dibujo cargado de detalles, Flex Mentallo es un trabajo rico y complejo, que no se queda en el homenaje y, de hecho, puede leerse incluso prescindiendo de esa característica y asomándonos a una aventura deudora de la era del Pulp o incluso del cómic menos mainstream de unos años 80 no tan lejanos cuando esta obra se publicó. Hay muchos detalles que hacen de Flex Mentallo una obra ambiciosa, mucho más de lo que pudiera pensarse por el aspecto de su protagonista o incluso su limitada extensión, pero que está cargada de niveles que funcionan con y sin contexto. ¿Qué el lector se asoma al libro despachando a Morrison como pedante? Puede hacerse, desde luego, pero el escocés casi siempre se merece una oportunidad con la mente más abierta que todo eso.
El volumen incluye los cuatro números de Flex Mentallo, publicados originalmente por Vertigo entre abril y agosto de 1996. El contenido extra lo forman las portadas originales de Frank Quitely y un portafolio de bocetos y páginas acabadas del ilustrador.
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