Título original: Superman: Red Son.
Director: Sam Liu.
Reparto: Jason Isaacs, Amy Acker, Diedrich Bader, Vanessa Marshall, Phil Morris, Paul Williams, Phil LaMarr, Jim Meskimen, Sasha Roiz, William Salyers, Roger Craig Smith, Jason Spisak, Tara Strong, Travis Willingham, Winrer Ave Zoli.
Guión: J. M. DeMatteis.
Música: Frederik Wiedmann.
Duración: 84 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 25 de febrero de 2020 (Estados Unidos, digital).
Si hay algo que no está asustando a la división animada de Warner cuando adapta historias de DC Comics, es acercarse a los relatos más turbios que pueda encontrar, y eso está ayudando a que haya piezas como Superman. Hijo rojo que seguramente sería difícil haber encontrado hace algunos años. Mark Millar creó un cómic (aquí, su reseña) contundente, crítico y cínico, además por supuesto de violento. Y es evidente que la película de Sam Liu no alcanza esos mismos niveles, pero también podemos decir que si no lo hace es en realidad por elección. Lo que hacen Liu y su guionista, nada menos que J. M. DeMatteis es presentarnos un protagonista algo más ambiguo, lo que añade algo diferente de lo que proponía el cómic. Sigue siendo el fascinante Otros mundos en el que Kal-El aterriza en la Unión Soviética y no en Estados Unidos, lo que hace de él el perfecto servidor de Stalin y el elemento clave en una Guerra Fría que nada tiene que ver con la que conocimos en la realidad. Pero aquí, en el fondo, se busca que siga siendo de una manera clara el Superman que conocemos, incluso aunque esté contaminado con las ideas comunistas de Stalin y eso le lleve a ejecutar sus principios incluso por encima de la moral que defendería normalmente el Hombre de Acero. ¿Es el bueno de la película? Es complicado decir eso, pero desde luego genera más empatía que en el cómic.
Hablamos del atrevimiento que tiene Hijo rojo, y es bastante evidente, incluso aunque en la adaptación se hayan caído algunos de los conceptos que marcaban el devenir del cómic de Millar. DeMatteis, en todo caso, se permite el lujo de moldear algo más a su protagonista, bebiendo de manera clara del Superman de Richard Donner (aquí, su reseña) e introduciendo una escala ética más abierta en algunos momentos. Los principales problemas que pueda tener la película vienen, de hecho, derivados del cómic, y obedecen en su mayor parte a la extensión. Cierto que el cómic en una miniserie de tres números, extensa para el formato habitual de Otros mundos, pero abre tantos frentes que algunos pueden quedar algo más difusos de lo que merecen. Lo mismo sucede en la película, que vemos relativamente compartimentada en secuencias que se suman para formar un todo pero que en su mayoría se pueden entender como cortos dentro de un largo que los une, ligados por supuesto argumentalmente pero que casi podrían verse de manera individual. Es, quizá, lo que más pueda llamar la atención desde un espectro negativo desde una película que, en líneas generales cumple sobradamente con el objetivo de ofrecer una historia sólida, atractiva y con personajes muy bien desarrollados.
Falta un poco más de ambición en algunos momentos de la animación, algo que probablemente obedezca como de costumbre al presupuesto de una producción pensada para el mercado doméstico, pero en líneas generales saben sacar todo el partido posible de los diseños que vimos en el cómic y a las posibilidades que ofrece la historia. Por supuesto, lo más espectacular es ver a Superman en acción, sacando todo el jugo a sus poderes, sobre todo a los ofensivos. Ya no sorprende ver a alguien volar, pero sí puede hacerse por ejemplo de momentos en los que Kal-El saca a relucir su visión calorífica o incluso su superfuerza, lo que vemos en los combates que mantiene sobre todo con Superior Man, la versión de Bizarro en este mundo, o el cuerpo de los Green Lantern que monta Estados Unidos. Hijo rojo no era una prueba fácil para el universo animado, y Liu hace que todo el equipo salga más que airoso del reto, consiguiendo una de las mejores cintas animadas de Superman. ¿Podría haber sido más con algo de metraje? Es bastante probable que sí, que la relación con Lois o incluso con Wonder Woman hubiera contado con más armas, o incluso que hubiera más entre Superman y Lex Luthor, o con Brianiac. Pero no está nada mal lo que nos sirven, como filme de Superman y como un Otros mundos.
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