Guión: Sam Humphries.
Dibujo: Otto Schmidt.
Páginas: 80.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2020.
Harley Quinn llega a su fin… pero en realidad no es así. Lo que acaba es esta serie en concreto de la edición española, que de hecho había arrancado con un número 1 (aquí, su reseña) sin solución de continuidad con respecto a la anterior cabecera (aquí, reseña de su último número) aunque seguí el orden natural de la colección americana. Y este final no obedece a otra cosa que a El año del villano, el evento anual de turno orquestado por DC. Para el lector habitual de Harley Quinn, este final es más bien una interrupción. Llevamos un par de números siguiendo a nuestra alocada protagonista a través de las pruebas para conseguir un poder cósmico, y que nos habían permitido ver a Harley haciendo equipo hasta con Batman, pero aquí nos quedamos a las puertas de la resolución, con un final abierto y esperando el reinicio de la serie en España cuando se produzca. Lo cierto es que la despedida nos deja la Harley Quinn más psicodélica de la ya alucinógena etapa de Sam Humphries, llevando al límite todo lo que ha venido ensayando desde que cogió el relevo de manos de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti y convirtiendo a Harley en la protagonista de una aventura en un mundo de fantasía extraño en el que nadie recuerda la vida real y que está basado en un juego de rol al que nuestra protagonista y Tina están jugando ante el aburrimiento de Catwoman.
Eso y el encuentro de Harley con la Muerte, así, en mayúsculas, son los dos segmentos que componen esta entrega. Lo primero es de locos, dicho en el buen sentido y siempre que se haya sabido entrar en el tono propuesto por la serie. Lo segundo es quizá lo mejor porque abre la puerta a un nivel dramático que, sin eliminar para nada la comedia irreverente, sí que da una profundidad mayor al relato. Porque, hay que verlo así, Harley necesita alguna capa más de lo que ofrece un simple espectáculo psicodélico, por mucho que Humphries lo orqueste al más puro estilo Otros mundos y juegue con revisiones de fantasía de unos cuantos personajes del universo DC que no pueden amargar a nadie. Pero esto, por divertido que pueda resultar, es también bastante pasajero. A Harley no le va nada mal algo de realidad, es algo que destacaba cuando introdujo la valiente historia de su la madre de nuestra protagonista enfrentándose a un cáncer, y aquí tenemos novedades sobre ese hilo. Pocas, pero son las que abren la puerta a ese encuentro más divertido que definitivo con la Muerte que sirve para cerrar este número con esa acertada mezcla de risas y lágrimas que tan bien sientan a un personaje tan extremo como este, que también lo es en sus emociones y no solo en secuencias de acción o coloridos personajes a los que enfrentarse o en los que apoyarse.
Para estos números finales, que insistimos no lo son en realidad, Humphries escribe para Otto Schmidt, a quien ya vimos brevemente en la serie coincidiendo con el número de despedida de Conner y Palmiotti (aquí, su reseña), y que aquí despliega con más espacio un bien muestrario de recursos para la comedia más psicodélica funcione bien. Con el planteamiento que tiene la serie, su estilo es muy agradecido, porque sabe extraer toda la locura posible a escenarios de fantasía como el inicial o incluso en los tonos más lúgubres que aporta la muerte. Su Harley, a veces caricaturizada como si estuviéramos en un manga o en una serie de televisión más infantil, no desentona con respecto a los momentos en los que las emociones se apoderan de la historia, pocos pero notables. Podríamos hablar del enorme choque que hay entre el estilo de Schmidt y el de los autores que se ocupan de las cubiertas de la serie, nada menos que Guillem March y Frank Cho, pero al final sería entrar en el eterno debate sobre las expectativas insatisfechas de las cubiertas y la indefensión del dibujante interior en muchos casos, así que lo mejor es disfrutar del buen hacer de Schmidt sin dejarse llevar por las comparaciones. Nos quedamos con una historia inconclusa, pero al menos con la clara referencia de dónde continuará, a la espera del regreso de esta cabecera con un nuevo reinicio.
El volumen incluye los números 61 a 63 de Harley Quinn, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y julio de 2019. El único contenido extra son las cubiertas originales de GuillemMarch y Frank Cho.
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