Guión: Jonathan Garnier.
Dibujo: Rony Hotin.
Páginas: 180.
Precio: 24,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Diciembre 2019.
No cometamos el error de confundir Momo, el comic de Jonathan Garnier y Rony Hotin, con Momo, novela de Michael Ende, aunque compartan el título y su protagonismo infantil. El tebeo que tenemos entre manos, no obstante, es una joya muy reivindicable por la sinceridad con la que lo ha escrito Garnier y por el carisma que transmiten las ilustraciones de Hotin. Todo tiene una indudable influencia en las películas del Estudio Ghibli, esa es la profunda sensación que deja esta tierna historia de una niña pequeña que pasa los días junto a su abuela en un pequeño pueblo costero mientras su padre faena en la mar. A veces parece que el recurso de tener una niña como protagonista facilita las tareas, pero es justo al contrario, porque es imprescindible un intenso ejercicio de memoria y comportamiento. Hay en la ficción popular un incontable número de niños que, en realidad, son adultos que no han crecido y se comportan como tales. Pero Momo, en manos de Garnier y Hotin, es una niña de lo más reales, con sus enfados y su ingenuidad, con una nobleza tremenda y una personalidad de la que resulta casi imposible no enamorarse casi al instante. El microcosmos que además plasman los autores para ella es intachable, con una colección de secundarios espléndidos que convierten este cómic en una deliciosa obra sobre la vida.
Porque al final es justo eso lo que vemos. Garnier se detiene en cómo la pequeña Momo ve a todos los personajes que forman parte de su universo, su padre ausente, su esforzada abuela, los abusones del barrio, la vecina adolescente a la que le gustaría parecerse. Sus dramas son cómo relacionarse con los niños de su edad, el reto de ir al pescadero que tanto le asusta y llenar sus horas esperando el regreso de su padre. Momo no es una historia ambiciosa en su planteamiento, y sin embargo eso mismo le hace llegar a rincones emocionales francamente preciosos según se van sucediendo los acontecimientos en la vida de su pequeña protagonista. Su voz, su mirada, sus ocurrencias, todo resulta de lo más genuino, y es el filtro a través del cual el lector asimila sus alrededores. Y no es solo costumbrismo lo que nos ofrece Garnier en su obra, ya que sabe asomarse perfectamente al drama, algo que introduce con la naturalidad que se desprende de la misma vida. Puede parecer una obra pequeña, pero eso es lo que hace de ella una mucho más grande de lo que podría pensarse al inicio. Es un canto de amor a la inocencia infantil y, al mismo tiempo, una de esas historias de descubrimiento de lo que la vida tiene que ofrecernos que funciona con una precisión tan grande que casi parece mentira que mantenga la frescura de lo cotidiano.
Ahí entra en juego el muy agradable dibujo de Hotin, a medio camino entre las influencias orientales y europeas, lo que le da a Momo un aspecto singular. Sabe jugar con la sencillez del diseño, además sin que esa característica sea el más mínimo freno a la expresividad de sus personajes. ¿Un ejemplo? La escena en la que Momo se corta el pelo y la cara con la que enseña su nuevo look. Imposible no adorar al personaje después de escenas como esa, o de la sensacional comedia que plantea el ilustrador en la primera secuencia de la pescadería. Con un tono claramente vitalista, hay que destacar también su espléndida manera de crear ambientación con el color y, de manera interna en la historia, con el clima: sus escenas de lluvia son preciosas y muestra de que lo que está sucediendo no es precisamente feliz. Es uno de los muchos detalles que brillan en Momo, un tebeo que no podemos dejar que pase desapercibido porque, en su espectro, es de lo mejor que se ha publicado últimamente, es una historia humana, que hace virtud de su sencillez, que entiende de una manera maravillosa la mente de una niña y que convierte a su protagonista en el vínculo a través del cual es muy fácil sentir como algo propio todo lo que pasa en sus páginas, en las distintas fases del crecimiento personal que se ven en sus páginas.
El volumen incluye los dos libros de Momo, publicados originalmente por Casterman en noviembre de 2016 y julio de 2017. No tiene contenido extra.
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