Guión: Sean Murphy.
Dibujo: Sean Murphy.
Páginas: 32 cada uno.
Precio: 2,95 euros cada uno.
Presentación: Grapa.
Publicación: Diciembre 2019 / Enero 2020.
Cuando surge una obra tan brillante como Batman. Caballero Blanco (aquí, su reseña), uno siempre se pregunta si su excelente planteamiento puede continuar o si es algo que deba dejarse ahí, para su deleite presente y futuro sin nada que lo pueda ensuciar. Dentro del mundo de Batman, Frank Miller nos enseñó una doble vía: sentó cátedra con Año uno (aquí, su reseña) y con El regreso del Caballero Oscuro (aquí, su reseña), la primera no la tocó nunca y a la segunda ha vuelta ya en dos ocasiones para realizar secuelas. Así que lo que hace Sean Murphy con su Caballero Blanco no deja de ser una opción lícita y que, seguro, ha contado con un fuerte empujón editorial. Lógicamente, habrá que esperar al final para saber si el esfuerzo ha merecido la pena, pero con estos tres primeros números de una serie de ocho ya se pueden sacar unas primeras conclusiones bastante válidas. La primera, la fundamental, que Murphy ha encontrado un buen escenario con el que seguir adelante. Sabe, por ahora, seguir explorando entre los rescoldos del incendio que supuso Caballero Blanco, sigue aprovechando la formidable presencia del Joker y de Harley Quinn o el conflicto salvaje que vive Batman consigo mismo y con sus aliados, Nightwing y Batgirl, pero a la vez sabe introducir piezas nuevas en esta formidable partida de ajedrez, y esa pieza no es otra que Azrael.
Desprovisto del corsé de la continuidad, Murphy tiene una libertad tan grande para hacer lo que quiera que el peligro es inmenso. Pero lo más satisfactorio de estas tres entregas iniciales es que nada se sale de los límites que el propio autor ha puesto a su obra. Puede ser pronto para decirlo, pero por ahora es como si no hubiéramos salido de Caballero Blanco, a pesar de que en Batman se siente una suerte de reinicio y no tanto una continuación como sí parecen los arcos de Harley, el Joker o Batgirl. Quizá sea eso lo único que pueda distraer al comienzo de La maldición del Caballero Blanco, porque lo demás es puro gozo. Lo es en la mirada al pasado que marca el arranque de la historia para conocer a los precursores de Batman y el Joker, en un intento que tampoco es nuevo de explorar la mitología de Gotham como parte esencial de la forma que hoy adquieren sus principales héroes y villanos. Lo es también en cómo cambia el escenario para algunos de los personajes, y sobre todo se puede decir que ahí las grandes afectadas son ellas, las protagonistas femeninas, Harley y Batgirl, por razones muy diferentes pero ambas igual de sugerentes. Y fascina la introducción de Azrael como la figura violenta y vengativa que el cómic original no tuvo la ocasión de retratar y que añade una nueva dimensión al personaje. Todo encaja con lógica, como en la miniserie original.
Y todo está dibujado con la misma espectacularidad y con el particular estilo de Murphy. En todo hay una sensación de riesgo y de extremos bastante pronunciada, una eliminación completa de fronteras y un deseo de crear una atmósfera única y reconocible que, siendo fiel a la esencia de Batman, sirva única y exclusivamente para dar forma a este universo alternativo concreto. Murphy, además, sabe ser un dibujante de acción, algo imprescindible cuando se alcanza el nivel de violencia que hay en esta obra como en la anterior, pero a la vez triunfa en algo que resulta imprescindible para entender el mundo de Caballero Blanco, su alcance psicológico. El Joker y Harley necesitan esa perspectiva con la misma fuerza que los héroes, y se agradece que dentro de la locura generalizada que tiene el estilo del autor haya siempre hueco para entender a los personajes desde ese punto de vista, no solo por las escenas que escribe sino también por la forma en la que saltan a la página impresa. Muy pocas quejas se pueden poner en este punto a La maldición del Caballero Blanco, que por ahora apunta a ser una muy, muy digna secuela del que ya podemos considerar uno de los cómics más importantes de la historia reciente de Batman. El hecho de ser una secuela tan cercana por ahora juega a su favor, pero veremos cuando el trabajo esté completo.
DC Comics publicó originalmente los tres primeros números de Batman: Curse of the White Knight entre julio y septiembre de 2019. El contenido extra lo forman una galería de páginas a lápiz e ilustraciones de los personajes de Sean Murphy.
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