Guión: Diego Agrimbau.
Dibujo: Pietro.
Páginas: 88.
Precio: 16 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Febrero 2020.
Hay cómics de los que es muy difícil hablar y Cieloalto es uno de ellos. Es difícil por su trama, una que se desarrolla en una ciudad imposible, la que da nombre al cómic, en la que la edad que tienen algunos de sus habitantes depende del sector en el que se encuentren y que geográficamente se extiende de este a oeste a lo largo de un interminable puente. Pero es difícil también por lo que cuenta. Es una historia sobre el paso del tiempo, desde luego, Diego Agrimbau imagina una curiosa forma de tratarlo que le permite dar diferentes saltos que no afectan de manera homogénea a todos sus personajes, pero es también una historia sobre la humanidad, esa que es capaz de tropezar dos veces en la misma piedra. Cieloalto es un tebeo que, por encima de todo, va dejando sensaciones. Algunas concuerdan, otras sugestionan, otras quizá puedan resultar algo complicadas de asimilar, incluyendo su propio final aunque este resulte de lo más adecuado para lo que hemos visto hasta ese punto. No, no es un tebeo fácil, a pesar de que el dibujo de Pietro y lo intrigante de los cartuchos de texto que brinda Agrimbau son elementos que hacen que se devore el tebeo casi en un suspiro por las enormes ganas que despierta de manera continua de saber qué va a suceder a continuación. Y no es fácil porque deja pensando al lector en muchas cosas.
La ciencia ficción de Agrimbau siempre ha tenido la capacidad de dejar muchos elementos para la reflexión. En realidad, es algo inherente al género en su vertiente más pura, y el autor lo único que está haciendo es desplegarlo de una manera inteligente. Nos intriga primero con el lugar, después con la condición de sus habitantes y después recordándonos una lucha de clases vista en un primer momento con buen criterio y mucha precisión desde los ojos de los niños. Es una historia de madurez y de regreso a los orígenes, que descansa de una manera muy cara en la fuerza narrativa que le da el paso del tiempo. Hay dilemas que nacen de la inmortalidad que, sin ser nuevos, están muy bien plasmados en cuestiones trascendentes, la de la supremacía de una clase o la otra, pero también desde lo más cotidiano, la diferencia de aspecto que hay entre alumnos de colegio del mismo año o incluso la práctica del sexo entre adultos en una u otra zona de Cieloalto. Quizá haya tanta ambición en la obra que se puedan quedar elementos sin desarrollar tanto como seguramente le habría gustado a Agrimbau, pero el esfuerzo que hace para redondear todo lo que expone y que todo tenga sentido es tan grande que hay que aplaudir su labor de concreción, que es lo que le permite darnos una obra cerrada, madura e inteligente.
Pietro, además, encaja muy bien porque entiende no solo el proyecto sino la necesidad de que el lector comprenda desde el primer vistazo qué personajes está viendo, independientemente de la edad que tengan en cada momento y del instante de la historia que estemos viviendo dentro de este carrusel que imagina Agrimbau. La ligera exageración de su trazo no impide que veamos personajes de carne y hueso, y que sintamos las escenas más emocionales casi como propias por el buen trabajo de caracterización que realiza. Eso, en realidad, es el toque perfecto para que Cieloalto no sea solamente una historia de ciencia ficción, sino que también es una humana. El dibujo de Pietro ayuda a desterrar las posibilidades de que el relato pudiera ser algo frío, porque nos acerca a un mundo cotidiano de muchas formas diferentes, a través de la familia, del sexo, del fútbol o del cine. El mismo hecho de contar con un escenario imposible, dibujado con sencillez y elegancia, puede restarle algo de realismo al producto final, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que no estemos ante una obra tan cercana como otras posteriores de Agrimbau como Diagnósticos (aquí, su reseña) o El humano (aquí, su reseña). Y sobre todo es un trabajo que merece una segunda lectura, quizá más, porque encierra muchos detalles que puedan no saltar a primera vista.
La revista Fierro publicó originalmente Cieloalto entre diciembre de 2010 y enero de 2012, posteriormente Agua Negra la recopiló en un volumen. El único contenido extra es un texto final de Diego Agrimbau con bocetos de Pietro.
En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.