CÓMIC PARA TODOS

‘Batgirl. Primera temporada. El arte del crimen’, de Mairghread Scott y Paul Pelletier

Editorial: ECC.

Guión: Mairghread Scott.

Dibujo: Paul Pelletier, Elena Casagrande, Scott Godlewski.

Páginas: 256.

Precio: 23,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Enero 2020.

Es curioso que un personaje que se mantuvo esencialmente igual durante veinte años, mientras estuvo en activo, y que durante otros veinte más mantuvo su imagen en flashbacks, revivals e historias alternativas, haya tenido ya dos rediseños en tan poco tiempo, desde que DC inició la vorágine actualizadora pero escasamente revolucionaria que emprendió con los Nuevos 52 y continuó con Renacimiento. Pero sí, eso es justo lo que le ha pasado a Batgirl. En El arte del crimen, el volumen presentado dentro del epígrafe de Primera temporada que ya hemos comentado en ocasiones anteriores que no es un reinicio, un número o realmente comienzo de nada, tenemos traje nuevo para Barbara Gordon. Nuevo-viejo, porque lo revisten de prototipo inicial. En realidad, se trata básicamente de recuperar el cuerpo clásico, ceñido y alejado de la modernidad de su más reciente chaqueta, con un batlogo renovado y sin casco, apenas unas orejas que sobresalen de la máscara por entre su melena pelirroja. Es divertido de ver, pero no deja de resultar una lástima que un personaje con tanto potencial siga siendo destacable por sus cambios visuales. Y eso que Mairghread Scott pone mucho empeño en llevar elementos personales a la historia y en tratar de hacer que sus combates sean lo más realista posible y que Paul Pelletier sirve un dibujo muy atractivo.

El problema que tenemos con Batgirl es que es un personaje que no termina de encontrar su sitio. O, al menos, que ha perdido todo lo que ganó convirtiéndose en Oráculo. Con esa encarnación, podía protagonizar historias mejores o peores, pero sabíamos de qué iba la cosa. Batgirl, y eso que ya han pasado unos años desde que DC recuperó su movilidad, sigue siendo un personaje del que se pueden esperar demasiadas posibilidades. Lo personal sigue muy presente, y el punto atractivo que tienen estos números de Scott está en la relación con su padre, el comisario Gordon, que quizá por primera vez se pueda ver desde la conflictiva conjunción que siempre hay entre un padre y una hija adolescente… solo que Barbara ya hace tiempo que pasó esa edad. Aún así, esa lucha íntima y personal es lo que da alma a estos números, incluso aunque suponga dejar de lado otros muchos elementos de la vida de Barbara que han protagonizado números pasados. A Batgirl siempre le ha pesado lo que ha Batman le ha sobrado, no tener una galería de villanos solvente y propia. Cuando uno termina un volumen de la serie, es frecuente preguntarse contra quién ha peleado. Y eso que Scott añade algo nuevo, y es un nivel de violencia palpable y cercano en el que Barbara encaja golpes y tienes que disimularlos en la vida real. No es nada frecuente, y menos aún con una heroína.

En lo visual, como hemos dicho, lo principal es el nuevo traje de Batgirl. Simpático, desde luego, un guiño a etapas más clásicas, casi como si DC se arrepintiera de lo rompedor que fue el diseño anterior que vimos desde La chica murciélago de Burnside (aquí, su reseña), pero con una máscara que todavía causa cierta perplejidad si queremos verla desde un punto de vista realista, sin poner muy complicado que alguien cercano averigüe quién se esconde debajo de ella. Peletier, en todo caso, hace tan buen trabajo que eso queda en un segundo plano cuando vemos a Batgirl en acción. Sabe captar la diversión y la responsabilidad que, a partes iguales, motivan a Barbara Gordon a salir cada noche a vigilar las calles, maneja bien el movimiento e incorpora esas peleas sucias en las que hay narices sangrantes y hasta golpes bajos, con un toque bastante clásico y aportando mucha expresividad a los rostros, algo que resulta fundamental para los guiones de Scott. No es una conclusión nueva, pero Batgirl sigue buscando su sitio sin terminar de encontrarlo del todo, dejando por el camino lecturas agradables, entretenidas y que afiancen la presencia del personaje, pero sin que tengamos muy claro hasta dónde puede llegar o qué hay que esperar de ella. Siendo un tebeo que llega bien al aprobado, no parece tener un público fácil de identificar ahora mismo.

El volumen incluye los números 25 a 36 de Batgirl, publicados originalmente por DC Comics entre agosto de 2018 y julio de 2019. El único contenido extra son las cubiertas originales de Joshua Middleton, Sean Murphy, Julián Totino Tedesco, Paul Pelletier, Emanuela Lupacchino, Stanley Lau, Derrick Chew, Yasmine Putri y Francis Manapul.

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Esta entrada fue publicada el 6 abril, 2020 por en Batgirl, DC, ECC, Elena Casagrande, Mairghread Scott, Paul Pelletier, Scott Godlewski.

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