Guión: Bob Budiansky, Ralph Macchio.
Dibujo: José Delbo, Alan Kupperberg, Frank Springer.
Páginas: 304.
Precio: 30 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2020.
El hecho de que la serie original de Transformers tuviera una extensión tan prolongada, y en este cuarto volumen recopilatorio se alcanza su número 50, es un auténtico milagro. No buscamos poner en duda sus méritos, que los tiene, sobre todo en términos de imaginación, pero es una serie construida desde una base endeble en términos editoriales. Se buscaba un cómic que ayudara a vender juguetes, y se logró. La criatura fue creciendo… y lo hizo con un descontrol que hoy se antoja imposible, con personajes de estilo visual cambiante sin criterio, con la recuperación de personajes muertos para portadas y viñetas interiores, o incluso repitiendo algunas ilustraciones para llegar a fechas de entrega, lo que siempre hizo que esta tuviera un estilo visual de tremendas posibilidades pero que siempre parecía a medio camino de lo que se podría lograr con un mayor cuidado por parte de Marvel. Y el caso es que la serie enganchaba con su cambiante escenario, con un papel muy predominante de personajes humanos, episódicos o recurrentes, con el drama de personajes que iban y venían de la muerte, como Optimus Prime y Megatron, los dos grandes protagonistas desde el principio como líderes de los Autobots y los Decepticons, y con cuya ausencia prolongada jugó Bob Budiansky para mucho más que vender más juguetes.
Quizá esos dos sean los elementos que más profundamente marcan estos números, más incluso que el prestigio que durante años ha acumulado La saga de la Subbase, el arco argumental con el que se cierra esta entrega y que supone el punto de mayor gloria de Starscream. Hay muchos humanos en una historia que, aunque de vez en cuando alcanza el nivel cósmico que en teoría tendría que agrandar la leyenda de los Transformers en historias prácticamente autoconclusivas, sigue teniendo en la Tierra su base más reconocible. Circuit Breaker es la señal más clara de que esto, al final, sigue siendo un cómic de Marvel, aunque da la sensación de que es un personaje que pudo dar más de sí. Como los Roadjammers, cazarrecompensas que persiguen a los Transformers, Autobots y Decepticons por igual. Y, por supuesto, con los Witwicky, que también son la puerta de entrada a nuevas generaciones de robots, los que abanderan Fortress Maximus y Scorponok, antes incluso de que Galvatron y Rodimus Prime asuman el mando que sí les dio la serie de animación. Hay mucho caos en estas historias, desde luego, pero también mucho entretenimiento, más del que puede parecer. La nostalgia, obviamente, juega un papel fundamental para valorar los números incluidos en este volumen, pero también sus méritos.
Los visuales nacen de algo ajeno al cómic, que es el diseño de los personajes, algo que estaba en manos de los creadores de los juguetes en buena medida. José Delbo hace un esfuerzo notable. No es fácil dibujar tantos y tantos robots en una misma página, y quizá por ahí haya que entender las inconsecuencias que hay de tamaño o de continuidad, con Optimus Prime alternando su estilo clásico y el más moderno que se adoptó para adecuarse a la nueva figura de acción de aquellos tiempos. Si se mira con detenimiento, hay páginas de mucha brillantez visual, y las primeras de este volumen, con Shockwave y Ratbat, pueden ser un buen ejemplo, y otras en las que da la sensación de que hay que correr mucho para terminarlas a tiempo. Hay de todo en estos números, pero sobre todo da la sensación de ser una serie que busca sobrevivir por encima de todo. Y lo hace con mucha dignidad. De ahí su longevidad, casi podríamos decir que contra todo pronóstico, y siendo una parte casi tan importante de la mitología de Transformers como lo es la serie de animación de los 80. Con muchas desventajas, tuvo y seguía teniendo en este punto el atrevimiento de aniquilar personajes, de introducir los nuevos robots y de ampliar su mitología en grandes que no siempre se supo entender o aprovechar en posteriores encarnaciones.
El volumen incluye los números 39 a 50 de The Transformers, publicados originalmente por Marvel Comics entre abril de 1988 y marzo de 1989. El contenido extra lo forman las portadas originales y comentarios editoriales de cada número.
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