Guión: Joshua Williamson.
Dibujo: Carmine di Giandomenico, Davide Gianfelice, Neil Googe, Jesús Merino.
Páginas: 168.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2019.
No es Batman, pero la vida de Flash siempre ha estado muy marcada por los villanos de su aún más colorista galería y por los compañeros de lucha que, a la vez, comparten sus poderes de velocidad. No es extraño que Joshua Williamson se vuelque en estos dos aspectos para las historias que forman parte de Vuelven los villanos, y que de hecho sean cuestiones que se entremezclan para darle algo de vida al asunto. Hay en los cómics de Williamson, al menos en estos de Flash, un cierto desenfado que hoy en día no es demasiado habitual en el cómic mainstream de superhéroes. No son como los clásicos, claro, se trata de que haya vueltas de tuerca y complicaciones que nos recuerden que estamos ante tebeos contemporáneos, ese deseo de crear cosas nuevas sobre la base de lo antiguo, pero si algo se le puede agradecer a Williamson es una cierta frescura en la forma de abordar situaciones y hasta algunos personajes, por mucho que en realidad estemos jugando con los mismos arquetipos de siempre. Sus versiones de los Villanos, con mayúsculas porque ahora estamos hablando del grupo que montan los principales enemigos de Flash, van por ese camino, y eso hace que la historia principal de este volumen ofrezca el nivel de entretenimiento que cabe esperar, por mucho que lo que llame de verdad la atención sea el final abierto del libro.
Al final, Williamson juega con temas de siempre. Empieza por la redención de los villanos y acaba con los problemas de los héroes con su identidad, cosas que ya hemos visto mil y una veces pero que narra con la suficiente eficacia. Los planes de los malos son agradables, las heroicidades de los buenos están a la altura, y aunque no sea tebeos en los que esté en juego el destino del universo eso es algo que se agradece también en Flash, un personaje que tiene un claro componente terrenal. Barry Allen es un tipo accesible, y es interesante que sus problemas, en el fondo, también lo sean. Es divertido ver cómo se relaciona con Kid Flash, que no deja de ser un adolescente con los problemas propios de su edad, o cómo intenta mantener una relación con Iris, a la vez que está desarrolla su trabajo de periodista… y se acerca mucho a temas que ya hemos visto durante muchos años con Lois Lane. Lo dicho, nada especialmente nuevo ni rompedor, pero todo bien organizado, escrito con coherencia y sabiendo aprovechar las ventajas que aporta Flash a una de sus historias. Lo de fondo es lo que quiere añadir algo de complejidad, el padre de Kid Flash, los dilemas de Barry sobre a quién contarle quién es y a quién no… Y con las necesarias gotas de espectáculo y, aunque sea un cómic, efectos especiales que den algo de lujo al resultado final.
Ese efecto es el que aporta en el arco argumental principal de este libro Carmine di Giandomenico. Lo primero que llama la atención es cómo plasma la fuerza de la velocidad en todo momento, no solo en las escenas de acción, esos rayos que rodean a Flash y a todos los que comparten su poder. Espectacular, pero en algún momento puede llegar a resultar excesivo, algo que resulta algo más clásico en los lápices de Jesús Merino. Entre los dos dan vida al volumen desde la tónica habitual que preside el género en nuestros días. Di Giandomenico divierte sobre todo con sus puntos de vista y con sus escenas de grupo, lo cual le sienta bastante bien cuando los Villanos tienen sus momentos de esplendor. Y a Merino se nota que le gusta algo más contenido, y las escenas de Flash junto a Kid Flash son lo más logrado. Queda para el final el número que dibuja Neil Googe, que tiene que apostar por otro escenario al ser Iris la principal protagonista de esa historia. Al final, todo convence con bastante facilidad, salvo esos detalles ya comentados del exceso de rayos por página, efectos especiales que a veces aparecen por encima del propio Flash. Poca pega para un tebeo que resulta de lo más ameno y que marca una buena línea en la etapa de Williamson, que por ahora mantiene un buen nivel.
El volumen incluye los números 14 a 20 de The Flash, publicados originalmente por DC Comics entre enero y abril de 2017. El contenido extra lo forman las portadas originales de Carmine di Giandomenico, Dave Johnson, Yanick Paquette y Howard Porter, y bocetos de personajes de Di Giandomenico.
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