CÓMIC PARA TODOS

‘El reloj del juicio final’ 6-8, de Geoff Johns y Gary Frank

Editorial: ECC.

Guión: Geoff Johns.

Dibujo: Gary Frank.

Páginas: 32 cada uno.

Precio: 2,95 euros cada uno.

Presentación: Grapa.

Publicación: Diciembre 2019 / Enero / Febrero 2020.

Es una obvia necesidad hablar del peso de Watchmen (aquí, su reseña) cada vez que alguien se ha animado a retomar este universo, de una manera o de otra. Sucedió con las miniseries de Antes de Watchmen, y sucede todavía con más intensidad con El reloj del juicio final. La razón es evidente, y es que el tono, las sensaciones, el ambiente de esta maxiserie quiere acercarse lo más posible a lo que construyeron Alan Moore y Dave Gibbons. Se ve en el respeto a esa rejilla de nueve viñetas que se repite de manera insistente, en las páginas finales que quieren añadir algo más a la historieta o en la forma en la que sus cubiertas entran en la misma narración interior, pero también en algo más intangible, en la gravedad palpable de lo que se quiere contar. Hay pocos autores en los que se pueda confiar una tarea tan titánica como esta que tengan la opción de ofrecer algo más profesional que Geoff Johns, un tipo que siempre escribe con un cariño notable hacia las franquicias a las que se acerca. Esta no es una excepción, pero es igualmente cierto que estos números alimentan la duda. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una parte de un todo concebido como tal. No son episodios autoconclusivos, aunque haya un salto evidente en el octavo, aunque solo sea por el cambio de protagonista y por la irrupción por fin en la historia del esperado Doctor Manhattan.

Por esa razón, no es nada fácil juzgar a Johns por números o por segmentos, porque era evidente al principio y lo es más según avanza la serie que hasta que no conozcamos su final va a ser prácticamente imposible decir si  El reloj del juicio final es una digna heredera de Watchmen, esté cerca o lejos de sus resultados artísticos y de su misma influencia, o solo un truco de márketing más de un mundo cada vez más pensado para vender y no tanto para entusiasmar o romper con las normas establecidas. No se puede negar que hay un firme y decidido intento de que El reloj del juicio final tenga siempre cosas que contar, personajes que desarrollar de una manera muy alanmooresca, retrocediendo a su pasado y conectando de la manera más visual con su presente, personajes además que estén en cualquier lado de la línea de la moralidad. Tampoco podemos negar que hay buenas ideas, buenos diálogos y elementos que nos permiten reconocer a las primeras de cambio al Comediante o a Rorschach. Porque esto, no lo olvidemos, sigue siendo más Watchmen que Universo DC, a pesar del claro homenaje que Johns brinda a Superman en el octavo número de la serie, que es precisamente donde se nota un acelerón con respecto a lo que hemos visto ahora, porque ahora sí vemos, al menos, hacía dónde nos puede conducir el relato, hacia qué tipo de clímax.

En esa tesitura, El reloj del juicio final se sigue sosteniendo por una planta fascinante. En lo visual, nada que reprochar al dibujo del siempre notable Gary Frank. Si a Johns no le toca una papeleta fácil tratando de ser digno de la alargadísima y muy crítica sombra de Alan Moore, tampoco parece nada sencillo entrar en la rejilla de Gibbons para hablarnos de este mundo tres décadas más tarde de su nacimiento. Pero Frank es bueno, entiende bien a sus personajes y les hace conectar con una sencillez tremenda con los de la obra original. Es, de alguna manera, como si viéramos a unos viejos amigos, y no solo por lo que son sino también en este caso por cómo se les ha representado. Y eso también se extiende a Batman y el Joker, en quienes se puede reconocer, en un guiño metatextual quién sabe si buscado, a las figuras de Brian Bolland en La broma asesina (aquí, su reseña), obra también de Moore. Lo que sí parece evidente es que, hasta este punto y con las dudas que puedan surgir en el tramo intermedio de la serie, lógicas dudas, Johns y Frank han conseguido algo bastante complicado, y es replicar el mundo políticamente convulso y psicológicamente complejo que se extrae de la obra primigenia. Y, sobre todo, que hayamos vencido a la sensación de hastío con la que se puede afrontar esta serie para tener ansias de conocer su final. No es poca cosa.

DC Comics publicó originalmente los números 6 a 8 de Doosmday Clock entre julio y diciembre de 2018. El único contenido extra son las portadas originales de Gary Frank.

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Esta entrada fue publicada en 27 marzo, 2020 por en DC, ECC, Gary Frank, Geoff Johns y etiquetada con , , .

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