Guión: Scott Snyder.
Dibujo: Jock, Francesco Francavilla.
Páginas: 320.
Precio: 30 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2019.
Lo que en los años 70 y 80 era casi un sueño, ver a Dick Grayson como Batman en una evolución natural que comenzó a trazarse cuando el primer protegido del Caballero Oscuro abandonó el papel de Robin, en los años 90 y con el comienzo de siglo se convirtió en una situación algo recurrente que hemos visto ya en unas cuantas ocasiones. Scott Snyder encontró una buena manera de amenizar ese cambio en las historias que vemos en Espejo oscuro, la de dar un protagonismo casi tan intenso como el de Batman a la familia Gordon. A Jim, a Barbara, pero también a James, hijo del primero y hermanastro del segundo. Lo que Snyder crea, con el magnético dibujo con sus diferencias que ofrecen Jock y Francesco Francavilla, es un universo diferente, turbio y poco superheroico. A pesar de la portada, que anticipa el clímax con el Joker, esta no es una historia de coloristas villanos. Lo que Snyder plantea es un noir salvaje y moderno, que no escatima violencia ni tampoco nada del retrato psicológico que tan bien funciona con Batman y con los personajes que se mueven a su alrededor. Hay que tener mucha habilidad para no hacer descansar un relato del protector de Gotham, o de la misma Gotham, sin apoyarse en la parte más colorista de su mundo. Habilidad y calidad. Y Snyder aquí la demuestra.
Las sensaciones de Dick como Batman, de hecho, son lo más previsible de esta etapa, porque es algo que, como decíamos, ya hemos visto en numerosas ocasiones. Siempre es divertido ver sus dudas, porque en el fondo él nunca ha querido asumir el rol natural que le corresponde y para el que está perfectamente capacitado. Y hay que agradecer a Snyder que le dé un papel a Dick, no solo a Batman. Pero lo que realmente hace evolucionar el relato es la fascinante irrupción de James Gordon hijo. Si eliminamos al Joker de la ecuación, y es obvio que Snyder no lo hace, no es nada fácil encontrar un nivel de psicopatía tan grande como el que este personaje suma a la historia. Snyder apuesta por un entorno que podría encajar en cualquiera de las películas más grandes y turbias del género. Es como si Seven llegara a Gotham City. Y como si el pasado siempre estuviera presente, esa es la gran reflexión que nos deja esta melancólica visión del personaje que nos ofrece Snyder. La referencia a Tony Zucco, el hombre que acabó con la vida de los padres de Dick Grayson, resulta en este sentido de lo más pertinente. Por eso, y viendo el papel protagonista que esta etapa le da a Barbara Gordon, que no a Oráculo, es perfectamente lógico que el villano final sea el Joker, el mismo hombre que puso a la primera Batgirl en una silla de rueda.
Volvamos a la atmósfera. Volvamos primero a Jock. Lo que hace este ilustrador por los tebeos que dibuja es algo magnífico, porque les da una vida especial. Para él puede ser normal la manera en la que perfila a Batman, en saltos y poses imposibles, pero para quienes lo admiramos desde este otro lado nos parece algo increíble. Y con él, su mundo. Su Batman y su Gotham son oscuros pero visibles, palpablemente melancólicos los dos, héroe y ciudad. Y cuando llega el momento de lo alucinógeno o de lo abiertamente monstruoso da la talla de una manera brillante. Francesco Francavilla es muy distinto. Es un tipo que bebe del Pulp más clásico, pero desde un prisma moderno y contemporáneo. Lo suyo es dibujar historias de detectives, y ahí entra también en juego esa melancolía de la que hablamos con Jock, trazando un hilo de conexión entre ambos que puede parecer débil pero que a Snyder le viene de perlas. Francavilla tiene más negros que Jock, y sobre todo una iluminación a través de la paleta de colores que le da una vida diferente, pero ambos encajan dentro de la misma historia sin ningún problema. Ambos contribuyen mucho a que Espejo oscuro sea un muy buen tebeo, y aunque a Snyder se le ha dado más fama con su Batman de los Nuevos 52, porque al final construyó la mitología desde una mayor ambición, este no resulta nada inferior.
El volumen incluye los números 871 a 881 de Detective Comics, publicados originalmente por DC Comics entre noviembre de 2010 y agosto de 2011. El contenido extra lo forman las portadas originales de Jock y Francesco Francavilla y un portafolio de bocetos.
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