CÓMIC PARA TODOS

‘Batman. Yo soy Bane’, de Tom King y David Finch

Editorial: ECC.

Guión: Tom King, Scott Snyder, Ray Fawkes, Paul Dini, Steve Orlando, Scott Bryan Wilson.

Dibujo: David Finch, Mitch Gerads, Clay Mann, Declan Shalvey, Neal Adams, Riley Rossmo, Bilquis Evely.

Páginas: 208.

Precio: 22,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2019.

Que Tom King es un autor ambicioso es algo que todos podemos tener claro desde hace ya bastante tiempo, y su etapa en Batman lo confirma. Puede gustar más o menos lo que ha hecho y los objetivos que se ha marcado, pero es complicado arrebatarle esa etiqueta de osadía. Y lo es Yo soy Bane porque lo que busca es generar en apenas cinco episodios sensaciones mucho más intensas que las que el personaje provocó cuando fue introducido en La caída del murciélago (aquí, reseña de su primer volumen) con el fin de convertirle en el villano que le rompiera la espalda a Batman. Si se quiere, lo que King plantea, con el siempre espectacular dibujo de David Finch, es una historia casi de terror, la de un enemigo que asusta a Batman hasta el punto de que decide alejar a todo potencial aliado, en realidad rehenes a los ojos de Bane, para enfrentarse a él en solitario. La osadía, no obstante, no garantiza que estemos ante un remake que supera al ya polémico original. La caída del murciélago es claramente un hijo de su tiempo y Yo soy Bane puede decir lo mismo. A partir de ahí, para gustos los colores. King siempre cumple, siempre narra de una manera eficaz y Finch proporciona unos acabados brillantes en muchos sentidos. La conclusión, en todo caso, es la misma, Bane se queda en un villano de un único uso cuyo futuro queda en suspenso.

La cuestión es que lo más atrevido del planteamiento de King queda medianamente enterrado, y es el paralelismo que traza entre su vida y la de Bruce Wayne. Convertirle en la otra cara de la moneda tiene mucho riesgo, y supone transitar por esos caminos en los que la tragedia puede llevarte a uno u otro lado del espectro criminal sobre el que hace ya tantos años intentó teorizar Alan Moore en La broma asesina (aquí, su reseña). Y el caso es que convence esa parte de Yo soy Bane porque es la más intensa. Bane sí puede funcionar como icono de terror, y así es como se le presenta, pero lo que potencia de verdad a los villanos de Batman es la relación que puedan mantener con el Caballero Oscuro, incluso aunque esta pueda sonar algo forzada para quien conozca al personaje desde su intervención original hace ya casi tres décadas. La historia, además, le proporciona a King la excusa para seguir avanzando en el escenario más confortable de su etapa, el de la relación entre Batman y Catwoman, que ha sabido desarrollar con mimo y que lleva a un punto culminante apenas da por concluido el arco argumental que centra este volumen. Tenso volumen, por cierto, del que escapamos con las historias cortas con las que se cierra, las que forman el primer Annual de la serie tras el inicio de Renacimiento y que abren el abanico de escritores e ilustradores para deleite del fan.

Porque al final se trata de eso, de deleite y entretenimiento, y figuras como la de David Finch están siempre en primera línea. Es verdad que su forma de entender el superhéroe se amolda más a los conceptos violentos que se establecieron en los años 90 y en realidad no llegaron a abandonarse a pesar de suscitar tantas críticas en muchos sentidos, y que por tanto su apuesta es la de llegar a un público adulto y acostumbrado a que las peleas tengan sangre y trajes destrozados. En eso es obvio que Finch destaca, como también lo hace en la puesta en escena, algo que se ve en ese mencionado número en el que el paralelismo entre las vidas de Bane y Bruce Wayne se pone de manifiesto. Le va mucho más la oscuridad que la luz y eso, no lo olvidemos, es algo que a Batman le sienta francamente bien, del mismo modo que supone un acierto en el tono que King quiere imprimir al relato. Si queremos algo más luminoso, en las páginas finales tenemos más de Neal Adams, a Riley Rossmo o a Bilquis Evely, que se mueven en otros registros, pero Finch es otra cosa. Yo soy Bane es, literalmente, una forma de traer a la modernidad una historia pensada para ser mucho más larga, y aún así consigue sus objetivos. Quizá los lectores más clásicos tengan una conexión más difícil con esta forma de entender al personaje, pero King y Finch controlan lo que hacen.

El volumen incluye los números 16 a 20, 23 y 24 de Batman y el Annual 1, publicados originalmente entre noviembre de 2016 y junio de 2017. El único contenido extra son las cubiertas originales de David Finch. Mitch Gerads y Tim Sale.

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