Guion: Greg Rucka.
Dibujo: Leandro Fernández.
Páginas: 184.
Precio: 19 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2019.
No parece casualidad que muchas de las últimas series que ha escrito Greg Rucka tengan protagonista femenina. Obviamente le sucedió en su regreso a Wonder Woman (aquí, reseña de su primer volumen), pero también en Lazarus (aquí, reseña de su primer volumen) o Black Magick (aquí, reseña de su primer volumen). La vieja guardia es la nueva incorporación a esa línea de heroínas que nos está dejando, o algo parecido, y que funcionan muy bien dentro de una historia más compleja y de muchas posibilidades. Aquí, está claro, esas opciones pasan por el presente, por el futuro y también por el pasado, puesto que Andy es inmortal. O eso parece. Como el resto del grupo de élite que comanda, un grupo que opera en secreto misiones casi suicidas porque ellos son los únicos que pueden llevarlas a cabo. En todo caso, no es La vieja guardia una historia heroica. Al contrario. Es verdad que funciona con precisión como un relato de origen clásico, en el que conocemos al grupo y a una nueva incorporación… nada casualmente otra mujer, pero el tono es depresivo. No son personas felices por su longevidad, en especial Andy, sino cansadas por lo que han vivido. Y no se mueven en un mundo amable, sino en uno deprimente y peligroso. ¿Un cuento de hadas con sangre y balas, como se dice en la contraportada? Igual no, pero no resulta una definición tan descabellada.
Rucka, hábil como pocos a la hora de dar forma a esta clase de universos, es capaz de dar forma a una mezcla tan amplia como ambiciosa. La propia condición de Andy y sus compañeros ofrece un escenario complejo. Introducirlo en un mundo de misiones secretas añade algo más de interés. Y los flashbacks con los que Rucka no solo va sumando bagaje sino sobre todo ese tono apesadumbrado del que hablábamos completan una presentación casi modélica. Quizá podamos reprocharle la facilidad con la que cae en esa previsible estructura de primer capítulo pretendidamente cerrado pero con muchas puertas abiertas para continuar si hay éxito y ganas, o incluso que uno de los grandes giros se resuelve ligeramente en falso, pero es que Rucka escribe demasiado bien y tiene ideas demasiado buenas como para echarle en cara los mínimos defectos que puedan tener sus series, aunque se dejen aquí reflejados para no caer en una loa incondicional que tampoco sería justa. Lo que está claro es que La vieja guardia convence por planteamiento, por desarrollo y por personajes, sobre todo por personajes, porque los construye siempre con mimo, usando arquetipos de los que sabe huir con facilidad. Y sin perder además el ritmo que requiere un tebeo de acción como este, algo que tampoco deja de ser en ningún momento.
Leandro Fernández, además, se complementa a la perfección con Rucka. De la misma manera que Michael Lark le dio a Lazarus un tono específico, Fernandez lo hace con La vieja guardia, ofreciéndonos una especie de mezcla entre Tim Sale y Eduardo Risso que sabe destacar en todos los puntos que apuntábamos del guion. Sabe dar carisma a las personajes, a todos ellos y por mucho que se note la misma predilección de Rucka por Andy, juega de una manera tremenda con la acción, siendo casi por momentos una suerte de storyboard para una adaptación cinematográfica que está cerca, y da mucha vida a los escenarios desde el fantástico uso de las sombras que potencia a través de las tintas y también del fino trabajo de color de Daniela Miwa. Como de costumbre con Rucka, La vieja guardia deja muy buenas sensaciones, porque sabe hacer que encaje en su universo sin necesidad de repetir patrones. La serie se antoja perfecta para quienes busquen un buen tebeo de acción que no se conforme con la pirotecnia y quiera ir algo más allá. Y lo hace además con un tono a lo James Bond, cambiando continuamente de escenario para añadir un toque exótico a una historia que funciona y a la vez promete. Hay muchas formas en las que La vieja guardia puede cruzar, y ansiamos ver qué es caos, de hacer Rucka con este escenario a partir de ahora.
El volumen incluye los cinco primeros números de The Old Guard, publicados originalmente por Image Comics entre febrero y junio de 2017. El único contenido extra son las cubiertas originales de Leandro Fernández, Nicola Scott, Chris Samnee y Michael Lark.
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