Guión: Juan Díaz Canales.
Dibujo: Rubén Pellejero.
Páginas: 88.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2019.
Después de los dos primeros álbumes de Corto Maltés que han hecho Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, Bajo el sol de medianoche (aquí, su reseña) y Equatoria (aquí, su reseña), resulta evidente que son más que dignos sucesores de Hugo Pratt para seguir dando a los lectores del siglo XX aventuras de este personaje. Pero el tercero de sus álbumes, este El día de Tarowean, es un paso más, toda una declaración de intenciones, un «aquí estamos nosotros» de enorme calibre, porque se atreve nada más y nada menos que a conectar su Corto Maltés con el de Pratt de una manera osada, explicando detalles envueltos en el misterio de La balada del mar salado, el primero de los álbumes del personaje, publicado allá por 1967. Casi nada. ¿Y qué es lo mejor? Que ofrecen una historia maravillosa, eficaz, inteligente y trepidante para conectar con el Corto Maltés de Pratt. Si llevaran ya diez o doce álbumes, esto podría haber sido la despedida perfecta de la serie, pero viendo el fantástico resultado que están consiguiendo lo que hay que pensar es que es uno más de los muchos relatos que pueden llegar a dejarnos si siguen por esta línea tan elogiable. Porque este Corto Maltés es Corto Maltés, lo es en todos sus aspectos, en su protagonista y también en el mundo en el que le sitúan Díaz Canales y Pellejero, tanto narrativa como visualmente.
Empecemos por lo narrativo. Díaz Canales ha pisado siempre con pies de plomo a la hora de afrontar este reto porque es un escritor hábil, nunca ha tenido el deseo de mostrarnos un Corto Maltés rupturista o demasiado contemporáneo, sino que ha sabido entender el espíritu del personaje de Pratt. Eso no quiere decir que no innove cuando el relato lo pide, y el juego de siluetas que introduce en esta aventura es todo un homenaje precisamente a la visión más icónica del marinero. Pero no es solo eso. En los detalles de El día de Torewean se asoman a un misterio clásico de la serie por la vía de otro misterio y por medio de algo tan valiente como un amor interracial. Todo eso sirve para complementar lo clásico de Corto Maltés, lo exótico, lo indígena, y por supuesto los tipos de carácter que se cruzan en el camino del héroe. No hay nada en el Corto Maltés de Díaz Canales que podamos pensar que no encajaría en el de Pratt, y eso es un elogio inmenso si tenemos en cuenta que estamos ante un personaje de vinculación directa y casi indisoluble con su creador. Para atreverse a hacer lo que está ejecutando el escritor actual de la serie hay que tener mucho valor y mucho talento, y está visto que Díaz Canales tiene esas dos cualidades y que ahí hay que encontrar el germen de otro álbum modélico y, aún más, la señal de que la franquicia está creciendo con su trabajo.
Y con el de Pellejero, eso está claro. Porque, claro, la imagen de Corto Maltés es clásica, y recuperar sus aventuras implica apelar al lector más entrado en años, el que tiene que reconocer al marinero de un simple vistazo, con o sin su característica gorra, pero también obliga para con el lector nuevo. Lo primero, aun siendo un regalo envenenado, es más o menos sencillo, no hay más que seguir la estela de Pratt y honrar ese juego de siluetas de perfil tan maravilloso que propone este álbum. Lo segundo es lo verdaderamente complejo y lo que convierte El día de Tarowean, junto con los otros dos álbumes que ha dibujado Pellejero, en obras francamente elogiables. Es una delicia ver cómo respeta la composición clásica de página, pero también su enorme habilidad para jugar con los escenarios y con las luces. Sobra decir que su Corto Maltés mantiene el carisma que tiene que tener el protagonista, y eso resulta capital para que nos sintamos dentro del universo de Pratt. Lo mejor de todo es que Díaz Canales y Pellejero están ya tan a gusto, y solo después de tres álbumes, sabiendo que cada uno de ellos es una apuesta que, si sale mal, les pone a los pies de los caballos, que están en ese punto en el que se pueden atrever con lo que quieran para continuar el viaje de Corto Maltés, porque es fácil que sigan convenciendo al lector como hasta ahora.
Cong publicó originalmente Corto Maltese: Le jour de Tarowean en octubre de 2019. El contenido extra lo forman una introducción de la novelista Maylis de Kerangal y otra de Juan Díaz Canales.
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