Guión: Katsuhiro Otomo.
Dibujo: Katsuhiro Otomo.
Páginas: 360.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2019.
¿Cómo se afronta la lectura de una obra transformadora y reverenciada como Akira, sea en su descubrimiento o en una nueva o inmersión en ella? Hay, desde luego, muchas maneras de hacerla. Pero si hay algo que permite el soberbio trabajo de Katsuhiro Otomo es, precisamente, llegar hasta ella con la mente limpia tantas veces como sea necesario. Ese es su mérito esencial, su triunfo. Da igual haberla leído hace muchos años o al cabo de poco tiempo, o incluso tener más fresco el recuerdo de la adaptación cinematográfica que hizo el propio Otomo (aquí, su crítica), siempre se vive el universo de Akira tal y como lo planteo su autor. Lógicamente, conocer Akira implica un mayor gusto en los detalles, en los matices, sean narrativos o visuales, pero es tan fácil dejarse llevar por la adrenalina que tiene y por el fascinante universo que plantea que cada lectura tiene siempre algo de la primera. Y es que esa es una característica que define a los clásicos. Akira lo es, por lo que supuso en su momento, un bombazo de ciencia ficción que en su punto de partida tenía mucho de actualización de las películas americanas de bandas de los años 80, pero también por lo que sigue siendo hoy, un prodigio de imaginación, un chute de adrenalina y un mundo fascinante que jugaba de una manera soberbia con el misterio y el impacto.
Leemos Akira hoy y sigue plenamente en vigor todo lo que rodea a estos niños avejentados en el Neo Tokio posterior a la Tercera Guerra Mundial en un futuro que en realidad ya hemos alcanzado y que entonces parecía tan lejano. Pero sigue siendo tanto o más fascinante cómo construye Otomo el enfrentamiento entre Kaneda y Tetsuo, que no deja de ser el germen de todo lo demás. Hay motos futuristas y una guerra de bandas para la que no parece haber motivo, hay una chica misteriosa, están estos seres de cuerpo infantil y aspecto de anciano y los poderes que desarrollan, hay una agencia secreta, y un escenario cuidadosamente construido en una ciudad revivida pero con partes todavía asoladas que se prepara para acoger unos Juegos Olímpicos. Hay tantas cosas, un torrente de información y estímulos ya solo en este primer volumen de Akira, que bien podría servirse en una inyección directa al corazón y no en un libro como éste. Otomo acierta en todo, en sus personajes, en las muy distintas tramas que va creando para que vayan creciendo de la mano. Es ciencia ficción de la buena, y a la vez trasciende el género de una manera soberbia. Y cuanto más se lee, por número de veces que se haya pasado por aquí como por número de páginas de esta lectura en particular, más se necesita.
Lo que Otomo dibuja, además, va en consonancia con la enorme ambición que tiene la obra, algo innegable ya desde su arranque con una explosión nuclear. Es detallista hasta el extremo, lo es en la presentación de los escenarios, en el diseño de las máquinas y los vehículos que casi forman parte de un universo que es imposible confundir, pero el trazo no se lleva las emociones, al contrario, las potencia. Fascina que la trasformación de Tetsuo la veamos en lo físico, desde luego, pero el mangaka nos acerca hasta su alma. Es tremendo el sentido del ritmo y de la acción que se recoge en estas páginas, lo que los lleva a sobrevivir a más de 350 páginas que están planteadas como el clímax de un espectáculo inabarcable. No hace falta saber cuánto tiempo pudo pasar Otomo dibujando estas páginas, se intuye que mucho, y no solo en las grandes viñetas sino en todos sus detalles. La forma en la que juega con elementos como la luz o el movimiento son una clara muestra de la descomunal tarea que hay aquí. Akira es una barbaridad y lo sigue siendo después de 35 años, los que han pasado desde la publicación original. Cualquier puede entender la envidia que despertará cualquiera que entre por primera vez en Neo Tokio, también la de quien vuelva a coger este primer volumen de esta nueva edición, reproducción de la original, para empezar de nuevo un viaje brutal y salvaje.
Las páginas que forman este primer volumen de Akira se publicaron originalmente en Young Magazine entre diciembre de 1982 y septiembre de 1983. No tiene contenido extra.
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