Guión: Cullen Bunn.
Dibujo: Jonas Scharf.
Páginas: 112.
Precio: 16 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Diciembre 2019.
Es curioso que no dejan de aparecer historias que nos zambullen en el lado más oscuro de la sociedad en la que vivimos y es igual de evidente que la imaginación literaria está ahora desarrollando mundos en las que lo sórdido se impone sobre lo aventurero. Bone Parish es un título que viene a sumarse a esa tendencia. No hay buenos tipos en sus páginas. Ninguno. Tampoco modelos de conducta. Cuesta incluso establecer algún tipo de empatía con sus protagonistas, pero aún así Cullen Bunn se las arregla para que sintamos que hay dos bandos, o más incluso, y tomemos partido. Dentro del despreciable arco de personajes que presenta la serie, encontramos elementos para entender a la mayoría de ellos, incluso sabiendo que la ley no es precisamente algo que les lleve a actuar de manera correcta. Bone Parish tiene su excusa inicial en una nueva droga, una que se realiza a partir de las cenizas de los muertos y que es la base de un negocio familiar. La historia combina un mundo de alucinaciones con una guerra de bandas más tradicional, y la mezcla, al menos en este primer número, es bastante explosiva y se lee como un tiro. Bunn, que ya es perro viejo en esto, deja que Jonas Scharf cree una ambientación modélica para que las dos mitades de la serie se encuentren de una manera fluida y a ratos fascinante.
La apuesta de Bone Parish, no obstante, se antoja ambiciosa por lo que se ve y lo que se intuye, más atrevida incluso de lo que puede parecer en una primera lectura. Lo que vemos es una compleja red de personajes entre los que hay relaciones intensas, de negocios y personales, y mucha historia, a veces mostrada, otras insinuada e incluso en ocasiones sobreentendida, lo que habla bastante bien de Bunn como escritor. Lo que intuimos es que la serie no ha alcanzado su techo, ni en los límites del terror a los que se asoma con el uso de esta potente droga ni tampoco en la guerra de bandas que se puede desatar por el control de la mercancía, guerra de la que en realidad solo vemos una primera escaramuza en este volumen. Eso, aunque pueda parecer una argucia, es un acierto. Esta droga, como decíamos, está controlada por un negocio familiar y pequeño, no de una mafia poderosa y de tentáculos interminables, y la escala de lo que vemos hasta ahora se ajusta a eso. Además, esta manera de contar la historia es parte de lo que hace de estos números una introducción modélica en este universo y en los personajes. A veces puede tener un punto de confusión que amenaza la comprensión de la historia o de la importancia de sus elementos, eso es cierto, pero Bunn suple esas carencias con un ritmo alto y con muchos momentos de impacto.
En ese sentido, es toda una sorpresa el dibujo de Scharf, porque acierta en la ambientación realista y oscura con la misma facilidad con la que plasma los efectos de la droga, gracias también a un notable trabajo del colorista, Alex Guimaraes, que arriesga con una paleta más alegre y viva para esas secuencias. Pese al cambio radical, de color y hasta de género, Bone Parish logra una fusión clara y eficaz de los dos mundos a nivel visual. Predomina, no obstante, el tono oscuro y opresivo, porque Bone Parish puede ser cualquier cosa menos la descripción de un mundo positivo y esperanzador. Quien busque sensaciones alegres, tendrá que hacerlo en otro sitio, porque Bunn y Scharf construyen algo que deja mal cuerpo. Como la Ceniza, que así es como llaman a esta droga de diseño. Y como esta, el cómic engancha. Lo hace con lo bien que se adapta el ilustrador a la amplia gama de registros que hay en estos números y dando una nueva muestra de los bajos fondos americanos sobre los que tanto nos gusta leer. Scharf, además, sabe entrar en la psicología de los personajes de formas muy diversas, tambien a través de los efectos de la droga, y eso le permite jugar con una gran expresividad en los rostros. De momento, Bone Parish sale más que airosa de su arriesgada y ambiciosa propuesta y deja con ganas de más.
El volumen incluye los cuatro primeros números de Bone Parish, publicados originalmente por Boom! Studios entre julio y octubre de 2018. El único contenido extra son las cubiertas originales de Lee Garbett, Rod Reis y Tyler Crook.
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