CÓMIC PARA TODOS

‘Escuadrón Suicida. La cámara negra’, de Rob Williams y Jim Lee

Editorial: ECC.

Guion: Rob Williams.

Dibujo: Jim Lee, Philip Tan, Sean Galloway, Jason Fabok, Ivan Reis, Gary Frank, Stephen Byrne, Carlos D’Anda, Christian Ward, Giuseppe Camuncoli, Francesco Mattina.

Páginas: 296.

Precio: 32 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Septiembre 2019.

Dentro de la saturación de reinicios a la que tiene que hacer frente el aficionado al cómic de superhéroes, el de Escuadrón Suicida con motivo de Renacimiento tiene dos particularidades bastante notables. Por un lado, Jim Lee se asoma como ilustrador de la serie, algo que no frecuenta mucho desde que adoptó un puesto de mando en el organigrama de DC. Por otro, Harley Quinn asume un enorme protagonismo en la serie, en un intento de capitalizar el enorme éxito que parece rodear al personaje desde que Margot Robbie le dio vida, precisamente, en la película de Escuadrón Suicida (aquí, su crítica). El cómic lleva tiempo convertido en una extensión de imperios multimedia más poderosos, y esta serie es una buena muestra de ello. ¿Es por eso menos entretenida? La verdad es que no, porque Rob Williams y el ya mencionado Lee meten toda la adrenalina que pueden para contarnos nuevamente el origen del grupo de teóricos héroes formado por villanos, y dejan como resultado un tebeo que no deja respirar al lector y que lo hace además presentando adecuadamente a todos sus protagonistas, desde Harley hasta Flagg, pasando por Killer Croc o el Capitán Bumerán, presentación que en este libro vemos a través de la historia central y de otros relatos cortos individuales que completan el volumen en estos páginas finales.

Lo que está claro es que en Escuadrón Suicida vamos a asistir a un desfile de personajes sobrados de carácter y en situaciones extremas. No hay más que ver el enemigo al que se enfrentan estos antihéroes en La cámara negra, el primer volumen de la serie, cuya identidad no vamos a desvelar aquí pero si vamos a decir que en teoría está en una liga muy por encima de lo que tendría que poder masticar el equipo. Pero el caso es que Williams le da un toque de descarada diversión que basta para que el tebeo cumpla con su objetivo. Es inevitable la sensación de que hay bastante marketing en el planteamiento, por el protagonismo de Harley Quinn, brutal en el número introductorio y muy divertido cuando entra en juego un gas que vuelve loca a la gente normal y que en ella hace algo totalmente distinto, y también por la necesidad de que el cómic siga los pasos del cine. Los grandes momentos del libro pasan por Harley, por supuesto, y también por la Encantadora, a pesar de que pueda resultar algo previsible de base. Pero en general, Williams logra un tebeo equilibrado dentro del caos, consecuente con la misma esencia del equipo que presenta, y consciente de que, al final, el Escuadrón es más divertido y adrenalítico que suicida porque esos son los tiempos en los que vive el cómic de superhéroes.

Lee, además, es un ilustrador al que ya conocemos de sobra, y que es capaz siempre de aportar el toque de espectacularidad que requiere el Escuadrón en cualquier circunstancia y la misma historia que le brinda Williams en particular. A Lee le gusta la dinámica de grupo, como viene demostrado desde que se presentó en sociedad en los turbulentos años 90 con X-Men, y eso se nota en estas páginas. Eso y que la locura y el caos son factores fundamentales del relato. Pasan tantas cosas que Lee las quiere retratar todas de la manera más espectacular posible, para que al lector no piense y se limite a seguir lo que sucede con ganas de seguir pasando páginas de forma frenética. La variedad visual aparece en las historias finales, en las que artistas como Jason Fabok, Iván Reís, Carlos D’Anda o Giuseppe Camuncoli entre otros prolongan el estado de gracia visual de este libro para deleite de los lectores. Al final, el volumen consigue lo que se propone, que no es otra cosa que garantizar una puerta de entrada accesible para quienes quieran apuntarse a las aventuras del Escuadrón Suicida. No tiene el carácter rompedor del origen real del grupo, pero sirve para el aquí y el ahora de una manera bastante solvente. Es lo menos que se le podía pedir a este espectáculo, desmesurado a conciencia.

El volumen incluye Suicide Squad: Rebirth, los números 1 a 8 de Suicide Squad y Harley Quinn and the Suicide Squad April’s Fool’s Special, publicados originalmente por DC Comics entre abril y diciembre de 2016. El contenido extra lo forman las portadas originales de Jim Lee, Amanda Conner, Philip Tan, Lee Bermejo, Paul Pelletier, Jason Fabok, Joshua Midleton, Neil Edwards, Liam Sharp, Jay Anacleto, Terry Dodson, Tyler Kirkham, Greg Tocchini, Billy Tucci, Yanick Paquette, Dale Keown, Eric Basaldua, Michael Turner y Lee Bermejo, y páginas a lápiz de Philip Tan.

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