CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Esteban Maroto: «Red Sonja es una locura divertida, ¡nadie va a la guerra en bikini!»

Esteban Maroto es una leyenda del cómic español, con una trayectoria impresionante, un dominio de la anatomía femenina como han tenido pocos, autor del aspecto definitivo de Red Sonja y de incontables obras que ahora, afortunadamente, también se están viendo reeditadas para que las nuevas generaciones puedan admirar su trabajo a lo grande. Maroto fue el autor del cartel de la pasada Heroes Comic Con de Madrid y fue allí donde pudimos charlar con él, de manera mucho más breve de lo que nos habría gustado con alguien que tiene tantas cosas que contar y que ya no tiene pelos en la lengua.

Con semejante carrera como has tenido, podríamos hacerte mil preguntas, pero creo que es inevitable empezar la entrevista hablando con Red Sonja…

Siempre me han gustado los mitos clásicos. Stan Lee me dijo que había que hacer una guerrera más sexy que la que hacía Barry Windsor-Smith. Aprovechamos el mito de Aquiles, el de Sigfrido, que se baña en la sangre del dragón y la armadura era la piel, y yo le dije que entonces hacíamos una guerrera desnuda (risas). La idea no era tanto un bikini, sino una armadura que se había roto, pero que quedase estético se le dio esa forma como si fuera un bikini. Yo lo dibujé a lápiz, lo mandé para que lo aprobasen, lo pasaron a tinta, a Neal Adams le gustó mucho, pero yo no me enteré hasta pasado un tiempo. Fue una de esas carambolas extrañas.

¿Pero crees que ese diseño sigue vigente o es esa Red Sonja hija de su época?

¡Es una locura, nadie va a la guerra con un bikini! Pero como todo vale, está bien, es divertido, se ha creado una especie de mito. Una vez que funciona una cosa, hay que dejarlo. No tiene ninguna lógica, como se la busques, como al mundo de los superhéroes, no hay por dónde agarrarlo. Tiene más lógica la mitología que el mundo de los superhéroes. Esa es una de mis batallas, que están los americanos emperrados con una serie de cosas, lo han infantilizado todo demasiado, cuando está toda la mitología germánica, la griega, la del norte, con verdaderas maravillas para hacer cosas y están con su mundo de los superhéroes que para mí, a nivel estético, es una maravilla, pero luego los guiones sin superinfantiles la gran mayoría de ellos. Está pasando también con las películas, se repiten constantemente. A la gente se ve que no le gusta leer (risas)

Bueno, intentos hay, La balada de la Diosa Roja (aquí, su reseña) lo podríamos situar ahí…

Ese guion es mío. Lo que pasa es que para adaptarlo teníamos que aprovechar y poner el nombre de Roy Thomas, pero toda la idea y el concepto es mío.

Red Sonja es probablemente la más conocida, también Vampirella, pero siempre has disfrutado dibujando personajes femeninos con un toque de erotismo de enorme belleza…

Hay que reivindicar el papel de la mujer. Es muy curioso porque en la tradición occidental el que funciona es el hombre. Dios crea primero al hombre, no le sale muy bien y entonces crea a la mujer. Sin embargo, en las mitologías orientales el personaje principal, la creadora, es la mujer siempre, es al revés. La que genera el universo es una diosa y en todo el mundo occidental el que genera es de orden masculino, cuando lo ideal sería la unión de las dos cosas. Para mí es más agradable dibujar a una mujer, la estética siempre me ha gustado más. El primer libro que me regalaron de niño fue Las mil y una noches, y a mí me impactó Sherezade, con esa manera de hilvanar los cuentos. Mi primer personaje favorito es Sherezade. Luego me empecé a entusiasmar con que en la mitología antes de Eva había un personaje que era Lilith, ella era exactamente igual que el hombre, Dios se enfada con ella y la expulsa del paraíso, se convierte en la madre de todos los vampiros… Fíjate si no hay personajes ahí para hacer historietas. Solo con que mires y con que leas, es muy divertido hacer cosas. Hay una cosa muy buena ahora, las chicas están cogiendo las riendas. Hay un grupo de mujeres que están haciendo verdaderas maravillas, están aportando esa sensibilidad femenina. El principal problema de los cómics es la etiqueta de infantilismo. Esa ha sido mi pelea de siempre, hasta a nivel artístico. Tú vas, dices que eres un dibujante de cómics y dices que eres un pintor de cuadros y se ve hasta en las valoraciones económicas. Se ha ido avanzando muchísimo, pero siempre ha habido un desprecio de los intelectuales. Algunas veces con razón con algunos de los productos, pero es como con el cine, como quien dice que el cine es una porquería, y no, un producto muy concreto puede ser una porquería, pero el medio no, el medio es fabuloso y tiene una gran riqueza, depende de cómo lo emplee la gente. El cómic tiene sobre todo una ventaja, la universalidad: cuando dibujas, dibujas en todo el mundo, dibujas en todos los idiomas, mientras que cuando escribes no. Hay dos cosas universales, la danza y los gestos, y la imagen, lo entienden en todas partes, es la ventaja que tenemos los dibujantes. A mí me gusta también escribir, pero cuando escribes, lo llevan y te dicen “déjemelo ahí, que lo tengo que leer”, mientras que con el dibujo, lo enseñas, y lo ven perfectamente. Pero sí, esa ha sido mi pelea, dignificarlo, pero ya hay suficientes cosas muy dignas y que, para mí, le dan muchas vueltas a muchas de las cosas que son pseudoarte.

Y ha cambiado mucho además la forma de trabajo con respecto a aquellos años 60 y 70… Háblame de aquella época.

Yo ahora me he quedado un poco descolocado. Ha habido una invasión, desde que ha entrado el mundo digital ha habido una explosión, parece que sean como dos universos distintos. En nuestra época era todo virgen, era estar descubriéndose todo, y de repente otras maneras de ver, otras maneras de hacer el cómic en las que yo no he conseguido entrar en este digital. Lo veo maravilloso, no es que sea el futuro, es que es el presente, pero creo que también se debe conservar el espíritu analógico. Me gustaría actualizarme en muchas cosas, pero el principal problema de los seres humanos es la vejez. No es tanto la cabeza, sino la decadencia. Y luego la propia sociedad, te piden lo clásico, no dejan innovar. A mí siempre me ha gustado hacer cosas de vanguardia y siempre te vienen preguntando por qué no haces a Red Sonja. Igual se me ocurre hacer otra cosa. ¿Por qué no tenemos esa libertad para innovar? No existían los superhéroes en el cine, de repente los descubren y ahora son todo superhéroes. No, hombre, hay que hacer muchas cosas, cuanto más se abra el abanico para mí es mucho mejor. Ahora la sociedad está demasiado masificada.

Antes de acabar, me gustaría preguntarte por dos proyectos que, según he leído, pudiste llegar a hacer… El primero es una biografía de Franco…

Lo de la biografía de Franco nace en el colegio. Cuando éramos pequeños había que hacer un trabajo escolar, yo hice una cosa de la Guerra de la Independencia. A mí lo que me ha gustado siempre es la libertad, que la gente piense. A mí me dieron un accesit y el primer premio se lo dieron a uno que había hecho la biografía de Franco. Luego más adelante también, tuvieron un proyecto para hacer la biografía en cómic, pero eso no me lo ofrecieron a mí, sino a Luis Bermejo y a un grupo de gente valenciana. Si había que hacerlo, había que hacerlo… No al cien por cien, a algunas cosas hay que decir que no de vez en cuando.

Y el segundo, un ofrecimiento de George Lucas…

George Lucas siempre había sido un enamorado de Edgar Rice Burroghs, del ciclo de John Carter. Antes de hacer La guerra de las galaxias hizo una novela que se llamaba Las aventuras de Starkiller, la presentó y no le funcionó. Para presentar esa novela cogió un dibujo mío, un homenaje a Alex Raymond. Lo de los derechos en América son muy complicados, su pasión era hacer John Carter pero no se lo dejaron hacer. Flash Gordon es John Carter. Querían que fuera allí, pero mis hijas eran muy pequeñas en aquel momento. No me gusta demasiado meterme en grupos, me gusta ser yo, el encargado de lo primero y de lo último. Me gusta colaborar con la gente, pero colaborar y hablar, compartir ideas. Hacían cantidad de cosas que las hacen completas, las dejan en un rincón y se quedan allí. Luego con el tiempo sí hice una trading card de la Princesa Leia, me dijeron que ya que hice el bikini de Red Sonja por qué no hacía el de la Princesa Leia.

Esteban-Maroto7

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Esta entrada fue publicada en 30 diciembre, 2019 por en Entrevista, Esteban Maroto, Red Sonja y etiquetada con , , .

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