Guion: Moukon Icchoukusen.
Dibujo: Moukon Icchoukusen.
Páginas: 144.
Precio: 8 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Noviembre 2019.
La curiosa contradicción que hay en el título de Magical Girl Boy es la base de esta divertida locura que propone Moukon Icchokusen. La base tiene todo el aspecto de ser homenaje a esas series protagonizadas por heroínas de fantasía a lo Sailor Moon, una que de hecho ya abre en esta primera entrega enormes posibilidades de multiplicación de los personajes protagonistas, como por otra parte suele ser habitual en este tipo de relatos aspirantes a franquicias, y casi sin darnos cuenta lo que se nos cuenta en este primer volumen del manga es una historia de confusiones sexuales divertidas y juguetonas. De hecho, tiene esto mucha más importancia que la pelea contra monstruos que Icchokusen apenas nos deja ver en su dibujo, dándole claramente un segundo plano en la propuesta. Habrá que ver si eso es lo que va a predominar en las próximas entregas de la serie, pero es fácil aventurar que la mezcla es lo que mejor le sienta, como se ve en su delirante último capítulo, que con su invención de un supuesto supervillano es el que mejor se asoma a la propuesta de superhéroes mágicos y también el que mejor conjuga las dos partes de la idea, la más fantástica y la más, entre comillas, realista, porque es la que sabe darle un ritmo más alto sin perder los elementos más personales de la comedia romántica adolescente que no quiere dejar de ser.
Hay una base, quizá algo oculta debajo del espectáculo que quiere dar Icchokusen, y que está entre lo mejor que ofrece Magical Girl Boy en su presentación y es el hecho de que los deseos más íntimos son los que están detrás de las transformaciones de nuestras heroínas en series mágicos, un detalle que parece como muy casual pero que le da mucha fuerza a las normas de este universo. Aquello de tener cuidado con lo que se desea alcanza aquí una manifestación bastante importante, que sirve tanto para lo esencial de la idea como para los momentos más cómicos que hay en sus páginas, que los hay en abundancia porque Magical Girl Boy no pierde en ningún momento la perspectiva de ser un tebeo pensado para lectores jóvenes que quieran sumergirse en una aventura con los preámbulos imprescindibles y sin los prejuicios sexuales que algunos adultos podrían tener. Para eso, Icchokusen no necesita adentrarse en escenarios turbios, es todo bastante blanco y hasta inocente, y eso es lo que hace que la propuesta de fantasía pueda mostrarse sin que nada distorsione su sana diversión. Una diversión que, otra paradoja, nace también de cierta confusión de objetivos y de marco, como si se tratara de que el lector asumiera como propia la misma confusión de identidad continúa y los descubrimientos que esas situaciones comportan.
Donde más se siente esa confusión, dicho esto con la mejor de las intenciones, es a través del dibujo. A pesar de la honra temática a Sailor Moon que ya hemos mencionado, su claridad visual se queda en las páginas en color que abren este primer volumen. Es ahí donde vemos el aspecto de una Chica Mágica en todo su esplendor y donde se intuye el homenaje a series como la mencionada y al arquetipo que usa de base, porque después el interés de Icchokusen va por otro lado. Tiene mucho mérito que ideas locas y que podrían dar un aire inverosímil a la propuesta encuentren en los lápices una respuesta no sólo a la altura, como puede ser la del clásico uniforme escaso de tela puesto sobre el cuerpo de un hombre o esa especie de guardián que tienen las chicas mágicas y que acaba teniendo un aspecto como poco desconcertante y gracioso, por no hablar de esos osos amorosos supermusculados que nacen de la imaginación de la protagonista como lo peor a lo que va a hacer frente en su carrera como Chica Mágica. Con todas estas características, es bastante obvio que Magical Girl Boy es un manga muy, muy loco, que sabe sacar el suficiente partido a su extravagante propuesta como para que haya ganas de saber hacia dónde nos quiere llevar Icchokusen. De momento no ha hecho más que presentarnos su mundo, a ver hacia dónde evoluciona.
Fusion Product publicó originalmente el primer volumen de Mahou Shoujo Ore en 2014. No tiene contenido extra.

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