Guion: Bob Hall.
Dibujo: Bob Hall.
Páginas: 208.
Precio: 20,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2019.
Dentro de la enorme cantidad de historias sobre Batman y su universo que se publican cada mes, y no solo ya en Estados Unidos sino también en España, se asume que es imposible que todas tengan un nivel sobresaliente. Yo, Joker, pese al prometedor título, es una de las que se quedan por debajo de lo esperado, aunque tenga elemento de interés en la propuesta de las dos historias que contiene el volumen, un Otros mundos que coloca al Joker como el héroe de una sociedad futura en la que la figura de Batman es prácticamente el centro de un culto religioso y social dominante, y una miniserie dentro de continuidad en la que el Payaso Príncipe del Crimen se convierte en estrella televisiva. Bob Hall es el encargado de escribir y dibujar ambas historias y en las dos quedan claras sus virtudes y sus carencias. Las primeras se centran en los planteamientos, atrevidos y valientes, con mucho que rascar y desarrollar. Las segundas, precisamente en ese desarrollo, que se antoja siempre desigual y hasta farragoso, dificultando la idea más que potenciándola. El caso es que ambas sirven para acercarse al Joker pero ninguna de las dos parece alcanzar el grado de retrato definitivo del personaje que podía inferirse de las interesantes sinopsis de los dos segmentos de este libro. Porque ahí, sin duda, es donde está la fortaleza de ambas historias.
Y es que estas ideas encierran muchas posibilidades. La primera, como relato de ciencia ficción que juega con el intercambio de roles entre héroe y villano, también con la glorificación de la leyenda y la necesidad de tener siempre un antagonista. Hall no termina de concretar estos temas, en todo caso. Podría entenderse como una de las habituales consecuencias de Otros Mundos, que en demasiadas ocasiones fallaba en la extensión de sus propuestas por no ajustarlas a sus posibilidades, pero el desmedido espacio que se toma el autor pasa el segundo relato demuestra que el problema no está en la línea en la que se encuadra la publicación. Que el Joker tiene madera de animal televisivo es algo que se entiende con facilidad y convertirle en el centro de una historia sobre la falta de escrúpulos del medio suena muy provocador, pero Hall no consigue que lo sea tanto. Da muchas vueltas hasta llegar al punto que busca, y de hecho parte de una condición mermada del Joker que no tiene demasiado sentido ni encaja con la posterior lucidez de quien es capaz de crear elaboradas visiones de su conflicto con Batman en un escenario del Egipto más mitológico. Todo lo que tiene que ver con el escenario televisivo tiene mucha fuerza, aunque Hall no consigue que el Caballero Oscuro, al que reserva los diálogos más inverosímiles, tenga un buen encaje en la historia.
Como dibujante, Hall tiene más gracia, porque tiene un toque noventero gamberro que, sabiendo lo que es y lo que pretende, tiene bastante gancho. Y más en lo que al Joker se refiere. Visualmente, es bastante obvio que estamos hablando de historias del Joker más que de Batman, y el villano es quien da al autor los momentos de mayor disfrute y espectacularidad, incluso aunque rocen lo desconcertante, como sucede con las primeras páginas de la miniserie más extensa del libro, con un Joker idiotizado y con el pelo muy corto, lejos de la imagen más tradicional del personaje y más cerca de la que vimos en la mucho más acertada y reivindicable Abogado del diablo (aquí, su reseña). La parte de ciencia ficción que tiene el primer relato, aunque no es especialmente rompedora, sí cumple sobradamente con los objetivos de la idea y ofrece al autor opciones de sobra para lucirse con los diseños y con una puesta en escena que resulta muy divertida. También pasa con las escenas en las que el Joker se convierte en el narrador de su peripecia televisiva. Si se buscan, en las dos historias que contiene este Yo, Joker hay detalles bastante interesantes, pero el Joker necesita algo más. Y también más Batman, porque en el Caballero Oscuro se concentran también algunas de las flaquezas de la propuesta de Hall.
El volumen incluye Batman: I, Joker, publicado originalmente por DC Comics en agosto de 1998, y los tres números de Batman: It’s Joker Time, entre junio y agosto de 2000. El único contenido extra son las cubiertas originales de Bob Hall.

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