CÓMIC PARA TODOS

Cine – ‘Spider-Man. El desafío del dragón’, de Don McDougall

Título original: Spider-Man: The Dragon’s Challenge.

Director: Don McDougall.

Reparto: Nicholas Hammond, Robert F. Simon, Rosalind Chao, Benson Fong, Richard Erdman, Ellen Bry, Chip Fields,John Milford, Hagan Beggs, George Cheung, Ted Danson, Myron Healey.

Guión: Lionel E. Siegel.

Música: Dana Kaproff.

Duración: 90 minutos.

Distribuidora: Sony.

Estreno: 6 de julio de 1979 (Estados Unidos), 13 de abril de 1981 (España).

Es más que evidente que la serie setentera de Spiderman es reivindicable por su carácter de rareza, por ser la primera versión del personaje en imagen real, y no especialmente por sus méritos de realización, pero si eso es especialmente palpable en alguna de sus entregas es en la tercera de las que llegó a los cines de algunos países, El desafío del dragón. Estamos hablando, en realidad, de los últimos episodios de dicha serie, la prematura despedida de una serie que estuvo siempre lejos del carisma que, por ejemplo, sí consiguió El increíble Hulk y que en esta última historia terminó de apuntalar todo aquello que aleja esta adaptación de todo lo que Stan Lee, no olvidemos que con Steve Ditko, introdujo para que Spiderman se convirtiera en uno de los personajes esenciales para entender el auge de Marvel en los años 60. Ni en la primera (aquí, su crítica) ni en la segunda película reciclada de la serie (aquí, su crítica) se veía al Spiderman del cómic con demasiada claridad, pero la aventura en Hong Kong que recoge El desafío del dragón evidencia los problema de esta versión, en la que Spiderman no parece tener más poderes sobrehumanos que el de escalar paredes o un sentido arácnido que, viendo lo fácilmente que le alcanzan con dardos tranquilizantes casi parecen avisos a conveniencia.

La trama de esta película es, probablemente, la más ambiciosa de todas precisamente porque la acción cambia la Nueva York tradicional por la exótica Hong Kong en un más que tímido intento de prolongar el boom de las artes marciales que llegó a Estados Unidos en aquella época. Pero si alguien espera acrobacias, no ya propias de Spiderman, sino por ejemplo de un Bruce Lee de serie B, no las va a encontrar en esta película. Las peleas no aportan absolutamente nada a la trama, son inocentes como poco y todas ellas concluyen con el héroe envolviendo a sus enemigos en una tela de araña que es una nada disimulada cuerda normal y corriente. Puestos a encontrar cosas simpáticas en la película, destaca ver a Spiderman en una lancha o a Peter Parker dialogando con un militar interpretado por un Ted Danson que todavía no había alcanzado la fama en Cheers. Eso, y el manido argumento de jugar con un nuevo interés romántico para Peter, uno que no tiene nada que con el cómic. Y es que esta encarnación de Spiderman tiene el defecto de prescindir de buena parte de lo que hacía divertido al personaje en las viñetas, algo que Stan Lee no ocultó al hablar públicamente de la serie. La única excepción, J. J. Jameson, pero cada episodio perdía un poco más el carácter de su referente en el cómic, y aquí solo mantiene ya su condición de director del Daily Bugle.

Es verdad que El desafío del dragón no hace más que profundizar en los problemas que tenía este Spiderman televisivo, pero se notan más que en otros episodios. El momento en el que vemos al protagonista deslizarse sobre la superficie de una mesa, casi como si fuera el anuncio de la época de un producto de limpieza, es quizá la mejor muestra de las enormes limitaciones que tenía el acabado visual, solo rescatable en el episodio piloto. Pero aquí se pierde hasta la imaginación para solventar las carencias, lo que habla bastante mal de la dirección de Don McDougall, sin garra y casi sin ganas. Nicholas Hammond, en ese sentido, se mantiene en su rol de protagonista algo soso y, desde luego, alejado de los problemas que tenía el Peter Parker del cómic, incluso desaprovechando con diálogos bastante ramplones y tópicos cuestiones acerca de su identidad que sí podrían haber dado bastante juego. Este tercer y último telefilme de Spiderman es bastante flojo a pesar de que, sobre el papel, podía tener más elementos que sus predecesores al menos para generar interés, aunque fuera por elementos que hagan de esta una serie bastante ajena a los méritos y posibilidades de Spiderman como personaje. Su carácter de rareza sigue ahí, pero es poca excusa para defender lo que supone una película lenta, predecible, sin un villano de interés y con un héroe limitado.

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Esta entrada fue publicada en 13 diciembre, 2019 por en Cine, Sony, Spiderman y etiquetada con , .

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