Guión: Lauren Beukes, Dale Halvorsen.
Dibujo: Ryan Kelly. Inaki Miranda.
Páginas: 224.
Precio: 24 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2019.
Es bastante curioso que cuando un escritor se asoma al mundo del cómic dé la sensación de que tenemos que esperar algo más, como si de verdad se asumiera que el noveno arte está por debajo de alguna manera. Y no es el caso. El club de los supervivientes, además, no es la primera vez que Lauren Beukes se asoma a las viñetas, la vimos en el mundo de Fabulosas (aquí, su reseña), y sigue aquí en la ya extinta línea Vertigo contándonos una historia de terror que quiere jugar con la nostalgia ochentera. Ese es un recurso que se está convirtiendo en moda, pero que aquí, colaborando con Dale Halvorsen y con dibujo de Ryan Kelly y en algunas páginas de Inaki Miranda, es algo más turbio de lo que estamos acostumbrados a ver en estos revivals de homenaje. La historia es potente en muchos momentos, y reúne un grupo de personajes francamente inquietantes. Es verdad que el conjunto deja una irregularidad curiosa, que hace que nos sintamos en muchos momentos al borde de algo muy grande, de un relato de terror de los que puede perdurar con mucha facilidad, pero no termina de dar ese salto, ni siquiera cuando el horror encuentra sus manifestaciones más gráficas ya en el tramo final del relato. Es un buen intento, pero con sus inconsistencias, lo que le da un aire de rareza que, en todo caso, entretiene.
Da la sensación de que a Beukes y Halvorsen les mueve una ambición muy grande. Quieren abarcar mucho, y por momentos da la sensación de que lo pueden conseguir, sobre todo en los primeros números de la serie, cuando están explicando su universo y presentando a los personajes que forman ese club del título. A esa introducción, y quizá aquí es donde comienza la irregularidad, se siguen sumando interrogantes. La montaña crece y crece, y cuando llega el desenlace pueda dar la impresión de que no satisface por completa esa escalada que hemos ido viendo. Y ojo, que esto no quiere decir que Beukes y Halvorsen no consigan llevarse a los terrenos inquietantes que desean, ni mucho menos, porque lo hacen. La cuestión es si lo hacen de una manera episódica y concreta, donde no parece haber muchas dudas, o si en cambio es con todo el entramado que estamos leyendo, y ahí es donde la cosa no parece tan clara. Aunque por momentos da la sensación de que estamos ante un terror muy psicológico, hay momentos, sobre todo en la parte final, en la que ese terror pasa a ser físico, y eso, de alguna manera, supone una contradicción. No es que haya una ruptura entre esas dos partes del relato, sino que no terminan de fusionarse de una manera tan natural como debiera, y eso se nota bastante.
Pasa un poco lo mismo con el dibujo de Ryan Kelly. Tiene una enorme capacidad para hacer que sus páginas sean narrativamente brillantes, pero no lo vemos siempre. Irregular historia, irregular dibujo, aunque quizá a nivel visual haya más motivos para la satisfacción debido a la profusión de planos imposibles, criaturas extraordinarias y momentos pensados para el impacto. Kelly, de hecho, se detiene con bastante habilidad en la presentación de todos y cada uno de los personajes, sabiendo que la principal baza de El club de los supervivientes tiene que ser esa, el carisma que tenga cada uno de ellos y las opciones que eso le dé para explorar el terror desde diferentes puntos de vista. Y hay mucho bueno en ese lado de la miniserie. Pero, en el fondo, sabemos que estamos explorando arquetipos y que, salvo en el tramo final, no resulta tan impactante o novedoso como realmente les habría gustado a los autores. Las dudas que deja El club de los supervivientes no radica tanto el placer siniestro mientras se está leyendo, que es bastante pronunciado para cualquier amante del terror, sino en el poso que deja cuando se acaba el libro. Ahí es donde queda una cierta sensación de que hemos asistido a algo que apuntaba muy alto pero no ha respondido a todas las preguntas que había puesto sobre la mesa. Y deja pensando, aunque habiendo disfrutado.
El volumen incluye los nueve números de Survivor’s Club, publicados originalmente por Vertigo entre octubre de 2015 y junio de 2016. El único contenido extra son las cubiertas originales de Bill Sienkiewicz.

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