Guión: Grant Morrison, Fabián Nicieza.
Dibujo: Tony S. Daniel, Lee Garbett, Joe Bennett.
Páginas: 312.
Precio: 33 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2019.
Puede que ya se haya dicho todo de la densa y compleja etapa de Grant Morrison en Batman. También de R.I.P. en particular, una historia en la que el Caballero Oscuro muere sin morir y que preludia aquella en la que realmente muere para después resucitar, Crisis final (aquí, su reseña). Sirva esta aparente paradoja como la mejor carta de presentación de lo que vamos a ver en este volumen, éxtasis de la descabellada pretensión de Morrison de utilizar todo lo que hemos visto en la continuidad del personaje, incluso Batmito o el Batman de Zur-En-Arrh. En ese marco, el escritor quiere crear al enemigo definitivo de Batman, el Doctor Hurt, y por supuesto lo vincula con su pasado, con su padre y, más concretamente, con aquel disfraz de murciélago que se desveló en las décadas más joviales de las aventuras del protector de Gotham. El mérito de Morrison está en atrapar desde lo aparentemente imposible, en crear una historia intensa y dramática jugando con elementos que amagan con el despiste o que no dudan incluso en apostar por lo rocambolesco, dejando la sensación de que, al final, la batalla se está librando en la mente. Y sin bajar un ritmo climático de principio a fin, para lo cual cuenta con dibujantes que entienden el sentido del espectáculo que necesita la historia, sobre todo Tony S. Daniel.
Dentro de la transformación de los mitos de Batman que acometió Morrison hay tantas capas que dan para mucho más de lo que se pueda decir aquí. Su batalla contra el Guante Negro y el Doctor Hurt es apasionante, tan ambiciosa que a veces corre el riesgo de dejar atrás a lectores que necesiten más inmediatez o claridad. Hay incluso complejas correlaciones entre los diferentes episodios de R.I.P., hasta el punto de que puede parecer que faltan cosas por leer, algo que mitiga el espléndido arco de Robin que escribe Fabián Nicieza y que ahonda en esa transformación que sufre la relación entre Bruce y Tim. Pero con todos esos obstáculos, que sería absurdo negar porque son consustanciales a los objetivos de Morrison, sigue siendo un camino brutal. Se siente la trascendencia de estos números más allá de su ominoso título, se nota a un Morrison entregado y dejando sudor y sangre en cada palabra que escribe. No es una historia fácil ni cerrada, no suele colarse en esa lista mental y a veces publica que todos tenemos de las mejores historias de Batman. Pero indudablemente marca, por imposible que parezca explicar las razones por las que nos tomamos en serio una historia que apuesta por hacer verosímiles un Batman de colores y un villano tan impactante como en realidad difuso, dentro de ese juego de respire que tan bien se le da al escritor escocés.
Es clave que la locura que plantea Morrison esté visualmente bien representada, porque de lo contrario podría haber caído como un castillo de naipes. Tony S. Daniel lleva tiempo demostrando su capacidad para lograr espectáculos de primer nivel y aquí, desde luego, lo consiguió. Su Batman siempre ha sido sublime, y aquí lo es hasta con el disfraz de colores chillones. Su puesta en escena brilla en todo momento y acompaña al deseo de Morrison de que haya incontables momentos de impacto en cada número. Lee Garbett se ocupa de los dos números finales del libro, haciendo que su estilo clásico sea el ideal para una parte de la historia que apuesta por rememorar multitud de momentos del pasado de Batman, creando una suerte de viaje casi onírico que resulta formidable. Y para Joe Bennett quedan los dos números centrados en Robin, al que dota de un aire adulto que ya no ha perdido y que encaja con lo opresivo que resulta el conjunto de este arco argumental. Visualmente, todo está a la altura de lo que debía ser, y de hecho fue, un gran acontecimiento. No el que anunciaba el título, que hasta ahí disfruta Morrison jugando con el lector, pero sí uno que se antoja fundamental para entender el Batman de las últimas décadas en general y el de Morrison en particular.
El volumen incluye el número 0 de DC Universe, los números 676 a 683 y 701 de Batman, y los 175 y 176 de Robin, publicados originalmente por DC Comics entre mayo de 2008 y julio de 2010. El contenido extra lo forman las portadas originales de Alex Ross, Freddie E. Williams II, yTony S. Daniel y bocetos y lápices de Grant Morrison y Tony S. Daniel.

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