Título original: Wonder Woman: Bloodlines.
Director: Sam Liu, Justin Copeland.
Reparto: Rosario Dawson, Jeffrey Donovan, Marie Avgeropoulos, Adrienne C. Moore, Kimberly Brooks, Courtenay Taylor, Constance Zimmer, Nia Vardalos, Michael Dom, Cree Summer, Mozham Mamò, Ray Chase.
Guión: Mairghread Scott.
Música: Frederik Wiedmann.
Duración: 83 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 5 de octubre de 2019 (Estados Unidos, digital).
Es curioso analizar lo que Warner está haciendo con los personajes DC. En sus películas de acción real suma aciertos puntuales y bastante individuales que no le permiten construir un universo a la manera de Marvel Studios, y a fe que lo intenta, mientras que en el campo de la animación sí lleva tiempo montando una continuidad. Wonder Woman. Bloodlines no sigue la historia de la primera película animada del personaje (aquí, su crítica), pero sí la de las recientes aventuras de la Liga de la Justicia, continuidad en la que también entran Batman y Superman por separado, aunque es claramente un intento separado de capitalizar el éxito de la Wonder Woman de Patty Jenkins y Gal Gadot (aquí, su crítica), y de ahí que volvamos a revivir ese episodio de origen en el que Steve Trevor aterriza en Thenyscira. Los detalles han ido cambiando a lo largo de los diferentes filmes, pero la base es la misma. Esta es quizá la fase más farragosa de la película, por ser algo que ya hemos visto en numerosas ocasiones, antes de que abrace cuestiones temáticas que enganchan directamente con las etapas de John Byrne (aquí, reseña de su primer volumen) y Greg Rucka (aquí, reseña de su primer volumen). Ahí, cuando encuentra su camino temático y de acción, una acción que por cierto es bastante salvaje, es cuando la película crece bastante y deja una sensación bastante satisfactoria.
Eso no quiere decir que no tenga defectos, que los tiene, pero se dejan notar en la irregularidad de la película. La trama funciona cuando la historia de Diana se convierte en un drama familiar, ese que se ve cuando deja atrás a su madre y a su tierra para ayudar al mundo de los hombres y con los efectos que tiene su presencia en otra familia, la de Julia Kapatelis y los celos que siente su adolescente hija Vanessa. Con esa importancia tan capital de este tema de fondo, convertir a Steve Trevor en un alivio cómico puede parecer algo sensato, pero es lo que menos funciona en el filme, y está muy por debajo de la muy atractiva presentación de la galería de villanos (villanas, más bien) de Wonder Woman que vemos a lo largo del filme, vehículo para una gran cantidad de escenas de acción y combate. Ahí vemos a Diana con un movimiento espléndido, fluido, producto de una animación notable y una buena composición de coreografías. Aunque Warner y DC hace tiempo que han emprendido un camino en el que se atisban maneras y temas adultos en sus películas, no deja de sorprender el nivel de violencia que están alcanzando. El castigo físico que sufre Wonder Woman en el tramo final del filme no tiene demasiados precedentes, quizá en la lucha entre Superman y Doomsday en el remake de La muerte de Superman (aquí, su crítica).
Que la Wonder Woman de Gal Gadot es la referencia es algo evidente en muchos sentidos, especialmente en el visual, ya que aquí se le da a Diana el mismo uniforme del filme, el que ya hace tiempo que adoptó el cómic, después de dar una explicación algo forzada para que aceptemos el atuendo algo equivocado con el que se introdujo al personaje en Liga de la Justicia. Guerra (aquí, su crítica) en esta nueva continuidad DC animada. Y pese a todo, no funciona mal del todo en este contexto, quizá porque tenemos mucho tiempo para disfrutar del aspecto más adecuado o porque la película sí sabe darle una razón de ser a ese traje en el mundo de los hombres en contraste con el que utiliza en Themyscira. Esa fluidez que hay entre esos dos escenarios, aunque sea también fuente de los altibajos que tiene la película por la extensión preparación del clímax que supone, le da un aspecto interesante a la película, ahonda en su condición de punto de partida esencial para esta revisión de Wonder Woman y conecta con muchas encarnaciones previas además de las ya mencionadas. No alcanza para que la película vuele tan alto como seguramente podría haberlo hecho pero sí para dejar un espectáculo notable en muchos momentos que encaja bastante bien en el ideal de Wonder Woman que manejamos en estos tiempos.

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Me gustó esta cinta, y desde luego todo el universo de animación de DC desde hace décadas es por lo general muy bueno.
Un saludo