Guión: Julien Frey.
Dibujo: Lucas Varela.
Páginas: 144.
Precio: 22 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2019.
Es fascinante que a estas alturas todavía haya historias en torno a la Segunda Guerra Mundial que puedan ser contadas con la frescura de parecer nuevas. Michigan. En el camino de una War Bride nos habla de los amores que se gestaron entre soldados norteamericanos y mujeres europeas que tuvieron que renunciar a todo para marcharse a Estados Unidos. La historia de Julien Frey, dibujada por Lucas Varela no es especialmente ambiciosa, sino íntima, y esa sencillez es la mejor de sus virtudes, porque es la mejor manera de entender lo que estamos leyendo como un relato que habla del paso del tiempo y de cómo ha evolucionado el choque cultural que siempre ha habido y probablemente siempre habrá entre franceses y estadounidenses. Michigan es fundamentalmente una historia del pasado, pero una cuyos ecos resuenan en el presente, costumbrismo en estado puro dentro de un marco mucho mayor y que funciona por la fácil conexión que Frey y Varela plantean con sus personajes, no solo Odette, que es la protagonista principal, sino también de cualquiera de los demás actores de este agradable tebeo, que sirve tambien con eficacia al propósito de contarnos, casi desde una perspectiva didáctica, un aspecto del mayor conflicto bélico del siglo XX del que la mayoría solo conocerá unos pocos detalles.
Frey, en todo caso, se asegura la atención del lector más exigente desde el presente, eliminando la inexacta sensación de que esta pueda ser una historia lejana. Se trata de mostrarnos que un matrimonio formado por un americano y un europeo no tiene nada que ver hoy con lo que suponía hace algo más de medio siglo. Asombra que no haga tanto tiempo de aquello como para que las diferencias sean tan enormes. Pero fue así, y se agradece que Frey haga acometido un trabajo de documentación notable que, porque esas son las diferencias que sustentan Michigan. Es, efectivamente y como dice el subtítulo, el camino de una War Bride, pero es a la vez mucho más que eso. La reticencia de Odette a contar su historia mientras nosotros, los lectores, estamos asistiendo a ella, es un guiño del escritor para que abracemos el relato hasta con felicidad. Es una historia amable, incluso en sus elementos más dramáticos, que sabe esquivar lo más horrendo de la guerra para contarnos una perspectiva diferente. Quizá lo más interesante pueda estar en la travesía en barco que llevó a las War Brides a suelo americano, pero merece la pena detenerse en todos los jugosos detalles con los que Frey convierte esta en una historia tangible, hasta en la presencia de los perros o la forma en la que un invitado francés se puede ganar las simpatías de una familia americana.
La mencionada e imprescindible cercanía que se siente hacia los personajes tiene una baza muy importante en el dibujo de Varela. Todo parece sencillo, y quizás la razón de que lo percibamos así es porque realmente lo es. Sin necesidad de inventar nada que falsee la realidad, Varela ambienta muy bien los dos tiempos en los que se desarrolla la historia, dejando claro al lector desde sutilezas como la ropa o el corte de pelo si está en uno o en otro, pero siempre apostando por una empatía directa con los personajes, a los que solo inclina hacia la caricatura cuando necesita algún rasgo que les dé personalidad. Tiene Varela mucha habilidad para que la confrontación cultural que está presente en la obra sea patente desde el principio, y queda la sensación de que un lector francés y uno norteamericano se sentirían exactamente como lo hacen los personajes desplazados en este relato. Eso es probablemente el mejor elogio que se pueda hacer al dibujo de Varela. Pero es que Michigan es uno de esos tebeos que se leen con mucho agrado y al que resulta fácil entrar independientemente del bagaje con el que se entre, en cuanto a procedencia o incluso en conocimiento. Frey y Varela lograr que su tebeo conjugue emociones muy diversas y que se lea con mucha facilidad, legando además aspectos bastante desconocidos de una realidad bastante curiosa.
Dargaud publicó originalmente Michigan, sur la route d’une War Brice en abril de 2017. No tiene contenido extra.

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