Director: Travis Knight.
Reparto: Hailee Steinfeld, John Cena, Dylan O’Brien, Jorge Lendeborg Jr., John Ortiz, Jason Drucker, Pamela Adlon, Stephen Schneider, Glynn Turman, Angela Bassett, Justin Theroux, Peter Cullen.
Guión: Christina Hodson.
Música: Dario Marianelli.
Duración: 114 minutos.
Distribuidora: Paramount.
Estreno: 21 de diciembre de 2018 (Estados Unidos), 28 de diciembre de 2018 (España).
No hacen falta más que cinco minutos de Bumblebee para darse cuenta de hasta donde podría haber llegado la franquicia de Transformers en caso de haber caído en manos de otro director que no fuera Michael Bay. Puede ser escasa, puede ser inocente e incluso predecible, pero Bumblebee, la primera película de la serie sin Bay detrás de la cámara, demuestra las posibilidades que tenía la serie de haber optado por una vía igualmente juvenil y para todos los públicos, pero sin idiotizar la historia y a los personajes, que es lo que hizo la saga original de una forma progresivamente más evidente con el paso de las películas. Cinco minutos, los del prólogo, bastan para entender el conflicto en Cybertron entre Autobots y Decepticons de una manera que Bay nunca llegó a enseñarnos porque en el fondo le daba bastante igual el material de referencia. Son cinco minutos de guerra amable, de transformaciones mucho más fluidas que las de los amasijos metálicos que vimos en Transformers (aquí, su crítica) y sus secuelas, y preludio de una historia bastante más adecuada al espíritu ochentero que preside la franquicia de manera inevitable. Es, sin necesidad de ser algo nuevo ni especialmente original, la película más lograda de la serie y se agradece mucho que finalmente sea un tibio reboot, que hereda en buena medida los diseños originales pero a la vez sabe mejorarlos.
Lo bueno de la película de Travis Knight es que no necesita cambiar el espíritu de la propiedad que lleva al cine ni inventar la cuadratura del círculo para lograr algo eficaz. Si es que, se mire por donde se mire, ese es un objetivo de mínimos bastante asequible. Al final es lo que se busca, algo con lo que contentar a una mayoría del público y que no enfade al aficionado. Eso lo hace Bumblebee a la perfección, aunque el más clásico seguidor seguramente se preguntará por qué el reboot no ha sido un poco más profundo para recuperar un aspecto más reconocible del robot transformable. A la película, la verdad, tampoco le hace falta ese lavado de cara porque ya lo acomete con los demás Transformers y, lo que es más importante, con las transformaciones, mucho más orgánicas que las que vimos en los filmes de Bay, y por tanto mucho más carismáticas y hermosas. Como la misma historia del filme, la de una adolescente interpretada por Hailee Steinfeld que está mejor escrita que lo que habíamos visto ahora en la franquicia. Es un personaje tópico, como más tópicos hay en otros aspectos de Bumblebee, pero todo lo que vemos es bastante coherente y eficaz. Quizá lo que más en falta se echa en la película es un villano a la altura, porque ninguno de los dos Decepticons escogidos tiene la enjundia necesaria para que la trama crezca por su lado.
De hecho lo más flojo de todo viene a ser la amenaza Decepticon y la conexión militar que se establece, que es, seguramente no por casualidad, lo que más recuerda a la franquicia de Bay por rebajar con descaro la inteligencia de personajes y situaciones. La relación entre Bumblebee y Charlie, y también la forma en la que cada de ellos encuentra su sitio en la historia por separado, produce mucha más satisfacción. En el fondo, eso es lo que se espera cuando se crea una historia entre un joven humano y una criatura extraterrestre de cualquier índole, algo aje Steven Spielberg sublimó hace casi cuatro décadas en E. T., el extraterrestre y que después se ha copiado con las mismas dosis de descaro y admiración. Bumblebee no falla en absoluto en su propuesta justo por eso, porque sabe lo que está haciendo, es consciente de sus limitaciones y sabe aprovecharlas a su favor para conseguir escenas de acción simpáticas, bien ejecutadas y que se integren bien en la película. ¿Simple? Desde luego que lo es. No conviene tampoco pensar que la película llega más lejos de lo que lo hace, pero avanza con la suficiente inteligencia como para ser el mejor Transformers de acción real que hemos visto en el cine, con diferencia el que más valor da al entorno del que procede, el de los inolvidables juguetes de Hasbro, el de la serie de animación original y el de los cómics de Marvel.

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