Guión: G. Willow Wilson.
Dibujo: Xermánico, Emanuela Lupacchino, Jesús Merino.
Páginas: 96.
Precio: 8,50 euros.
Presentación: Rústica
Publicación: Agosto 2019.
Hay una dirección que se atisba, que de hecho podemos decir que ya se ve con cierta claridad, en la Wonder Woman de G. Willow Wilson y que está suscitado bastante interés, aunque no termine de romper e incluso llegue a desinflarse en algún momento. Se trata del deseo de abordar su parte más mitológica desde la ausencia casi absoluta de dioses, a diferencia de lo que hizo en su día George Pérez. Themyscyra ha desaparecido, Ares ha emprendido una guerra que al final no es tan inmensa como se esperaba al final del anterior volumen (aquí, su reseña) y a Diana le toca el papel de saber qué ha pasado con su hogar mientras combate una amenaza muy concreta, la de Veronica Cale, que quiere acabar con su carrera de superheroína con Némesis como aliada. La verdad es que engancha la simple idea de que Wonder Woman no sea una embajadora sino una exiliada, una paria sin hogar y tratando de encontrar su sitio, porque eso da la vuelta al mismo concepto de su presencia en el mundo de los hombres. A Wilson le falta dar con la tecla para acabar bien las ideas que está teniendo, en general bastante interesantes para un personaje que no es fácil de escribir, pero que dejan la sensación de plasmarse en relatos que están por debajo de sus pretensiones. Eso es algo que llevamos diciendo de esta etapa casi desde el principio y sigue manteniéndose en este punto.
Y es que los enemigos de Wilson en este punto, sin perder el buen nivel de entretenimiento que tienen sus historias, parecen concentrarse en los males más o menos previsibles de la serie regular. Hay demasiadas ataduras con la continuidad y su desarrollo que impiden que estalle las historias. El papel de Steve Trevor esperando en casa puede tener valor, pero la reiteración le hace daño. La proliferación de minotauros, pegasos y faunos nos recuerda el entorno fantástico en el que vive Diana, pero el número que protagonizan se antoja algo superfluo, aunque se acabe entendiendo el papel que juega en la trama. Cuando la historia se centra de verdad en Wonder Woman, en todo lo que tiene que ver con su esencia, con su espíritu y con su corazón, la cosa cambia. Crece. Porque, aunque parezca una obviedad, Diana tiene que ser el centro de todo en sus historias. Y ahí Wilson siempre da la sensación de conocer tan bien a la heroína como a la mujer, siendo humana por encima de todo pero también capaz de las mayores hazañas, y eso hace que pueda resolver conflictos desde épicos combates pero también con calor y cercanía personales. Si no nos dejamos llevar por las flaquezas que puedan tener estas historias, se encuentran con facilidad puntos muy fuertes que compensan la irregularidad que pueda tener la serie en algunos momentos.
Y es que en lo visual Wonder Woman vive una era francamente magnífica. Lástima, lo decimos siempre, que no pueda ser una serie de un único autor, porque eso seguramente ayudaría a su crecimiento, pero es destacable que las rotaciones no estén afectando a la narración, únicamente demostrando que cualquiera de los ilustradores que pasan por sus páginas podría. Haber creado etapas de una enorme personalidad y un gran manejo del espectáculo. Sucede con Xermánico, que pone fin al arco argumental de Ares con una batalla corta pero que deja un buen puñado de viñetas épicas. También con Emanuela Lupacchino, que tiene un trazo muy bello que combina muy bien no solo con Diana, cosa que ya sabíamos, sino también con las criaturas fantásticas que pueblan el número que dibuja. Y, por supuesto también es la línea que sigue Jesús Merino, a quien corresponden los dos últimos números, que conjugan escenas muy emocionales para explicar la soledad de Diana pero también fantásticos duelos físicos con Némesis. Si cualquiera de ellos pudiera tener la consideración de dibujante regular, la serie sería un poquito mejor, pero como no la tienen solo nos queda disfrutar de ellos cada vez que aparecen. Como cada vez que la Wonder Woman más auténtica se asoma en esta etapa de Wilson.
El volumen incluye los números 62 a 65 de Wonder Woman, publicados originalmente por DC Comics entre enero y febrero de 2019. El único contenido extra son las cubiertas originales de Terry Dodson, Xermánico, Matteo Scalera, Kamone Shirahama y Stanley Lau.

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