Guion: Bastien Vivès.
Dibujo: Bastien Vivès.
Páginas: 136.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2019.
Obra tras obra, y esta tiene ya algunos años. hay un elemento que Bastien Vivès consigue que centre las reseñas sobre las mismas, y es lo fácil que entiende el componente humano. Sin ser precisamente un trabajo nuevo, En mis ojos es una muesca más en su revolver porque además de ser una manera delicada de contar una historia de amor suma una inteligencia y una originalidad narrativas que están al alcance de muy pocos, por sencillo que pueda parecer el resultado final. Porque en realidad lo es. En mis ojos es una historia contada siempre desde el punto de vista de un personaje al que nunca vemos. Uno que se enamora de nuestra protagonista real, una joven preciosa, alegre y vital. Y lo que vemos no es más que eso. Nunca le escuchamos tampoco, solo lo que responde ella. Y de esa manera tan particular, Vivès deja en manos del lector el resto de la historia. Tenemos los elementos suficientes para imaginar las conversaciones. O lo que nosotros mismos diríamos. Así, el autor consigue que lo más sencillo del mundo se convierta a la vez en lo más complejo y que una obra sin complicación aparente de repente crezca con una ambición que emana de la realidad, del mundo de las emociones y los sentimientos, eso que todos son excepción podemos experimentar y que la narración de Vivès despierta con tanta energía.
Porque en el fondo se trata de eso, de sentir de la mano de estos dos personajes, de quien está omnipresente y de la otra parte, de nuestro vehículo a través de esta incipiente relación, de quien pone los ojos para que estemos dentro de su piel en cada secuencia y nos convirtamos en voyeurs privilegiados. Vivès triunfa en la forma y en el fondo, aunque pueda resultar algo discutible la manera en la que cierra el libro, que quizá es menos ambiciosa y más facilona que el conjunto de este maravilloso experimento narrativo. Poca cosa en realidad para el disfrute que proporciona una obra que, aún siendo eminentemente sensorial, sabe moverse en un contexto que la enriquece. Lo que sucede es cotidiano, pero justo ahí está la magia de Vivès, que no necesita mostrar nada fuera de lo común para enseñarnos lo maravilloso y también complejo que es el proceso de enamorarse. Están las mariposas, los celos, las dudas, el beso con los ojos cerrados y el sexo con el que fluye la pasión, están esa cena especial, esas anécdotas compartidas por primera vez, ese germen de algo especial. Pero también la parte complicada, el no saber qué esperar, la culpabilidad. ¿Hemos dicho los celos? Qué bien plasma eso Vivès en una secuencia en la que se desdibujan las imágenes y las palabras para que nos sintamos como quien aporta los ojos que nos guían.
El autor sabe que tiene un estilo de dibujo tan reconocible que experimentar nunca va a ser negativo, y menos en una historia que, en sí misma, ya implica un cierto nivel de riesgo. Por eso, sus tintas se convierten en lápices, sus líneas elegantes se convierten en trazos con aspecto nervioso y apresurado, como para dar la sensación de que estamos viendo un momento irrepetible e irreversible, que se va a perder salvo que nuestro cerebro sea capaz de almacenarlo. Como sucede, en realidad, en nuestra vida cotidiana. Ese es el mensaje que nos traslada En mis ojos, y es maravilloso ver que funciona. Incluso con este trazo, es palpable la belleza de la joven, una belleza inocente y juvenil. Y sin eso, sin que sintamos ese atractivo personal, ni siquiera hace falta que sea sexual aunque tampoco prescinda de ese elemento, En mis ojos quizá no tendría la misma fuerza. Hablamos de un personaje que está en el centro de casi todas las viñetas. Hay que conectar con ella, y Vives lo sabe. Pero en eso el autor sabe lo que hace desde hace ya tanto tiempo que no es ninguna sorpresa que haya tanto acierto. Y tampoco sorprende que En mis ojos sea, en su aspecto visual, un tebeo tan bonito. También lo es en su historia, pero su con intención es tan sensorial que resulta imposible no destacar esa faceta por encima de su guion. En todo caso, una delicia.
Casterman publicó originalmente Dans mes yeux en enero de 2009. No tiene contenido extra.

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