Guion: John Barber, Bob Gale.
Dibujo: Marcelo Ferreira, Athila Fabbio.
Páginas: 104.
Precio: 17 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2019.
Toca final en Regreso al futuro, aunque lógicamente no es el final definitivo, sino el de la primera serie que publicó IDW para continuar las aventuras de la franquicia cinematográfica. Eso es lo que vemos en Tiempo de condena, sexto libro de la serie y continuación directa del embrollo setentero que vimos en el anterior libro (aquí, su reseña). Siempre hemos tenido en esta cabecera historias de cierta ambición, porque al final casi todas ellas hablan de la vida personal de Doc Brown, Marty McFly o de la de ambos, pero si hay un arco argumental que ha merecido la consideración de ambicioso es este. Y como dijimos al hablar de Tiempos difíciles, el mérito de esta nueva maquinación de Bob Gale y John Barber, dibujada por Marcelo Ferreira y Athila Fabbio, el mérito está en contar lo mismo de siempre pero sabiendo introducir las necesarias dosis de originalidad. Es, efectivamente, el acostumbrado viaje al pasado, pero ahora es a los años 70, con las consiguientes variaciones en un escenario en el que podemos divertirnos con la presencia de un grupo de pasadísimos hippies. Es una carrera de Marty por salvar a su familia, pero en este caso a su tío Joey. Y es una muestra más de los locos inventos de Doc, pero introduciendo a un segundo científico loco en la escena. El resultado, otra historia con todo el sabor de Regreso al Futuro.
Eso, al final, es lo que mejor habla de este cómic surgido de la popular trilogía original, la fidelidad a su espíritu y su deseo de rellenar huecos que hayan podido dejar las tres películas. Gale, uno de los responsables de la franquicia en la gran pantalla, se ha afanado siempre en preservar esa integridad, y se ha notado desde el primer volumen (aquí, su reseña) hasta este último. La ambición de este arco argumental es también motivo de algún pequeño defecto en el entramado, que a veces es la sensación de ser más complicado y extenso de lo que realmente necesita el relato, y no solo por lo que vemos en esta entrega sino porque también hay que sumar la anterior al conjunto. Pero al final todo es divertido. ¿Puede sobrar el episodio de los hippies? Puede, pero es difícil no sonreír leyéndolo. ¿Quizá se podría haber recortado algo más la relación entre Marty y Joey en el pasado? Seguro que sí, pero al final cada escena da sustento a las grandes preguntas que nos podíamos hacer todos sobre el tío presidiario de los McFly. La conclusión es que sigue habiendo mucha diversión y entretenimiento en estas páginas, que rescata algo de la gravedad de Regreso al futuro II y que siempre funcionará en la mente de los aficionados de la franquicia, incluso aunque sepamos que no es la mejor historia que vayamos a leer en nuestras vidas.
Lo que se dijo del dibujo del anterior volumen es perfectamente aplicable a este. Sigue mandando un viejo conocido se la serie, Marcelo Ferreira, ayudado eso sí en tres de los cuatro episodios de esta conclusión por Athila Fabbio. El estilo, por tanto, es el mismo, con sus exageraciones en los rostros, con su puesta en escena dinámica y con el notable uso de sombras para que sintamos en todo momento que, más que una aventura (lo dice Marty al final), lo que hemos vivido es un episodio que se parece más a una pesadilla. Puede que no sea un dibujo que apueste por lo icónico, un camino que una franquicia ya establecida como Regreso al futuro permite con facilidad, o que no sea épico ni siquiera cuando la historia abre momentos a que lo sea, pero es muy eficaz, libre de las ataduras que puede provocar el intento de buscar un parecido excesivo entre los personajes y los actores. No, el cómic de Regreso al futuro nunca ha necesitado seguir esa vía porque entiende tan bien su universo que hace bandera de la fidelidad sin renunciar a contar una buena y novedosa historia. Eso es lo que nos ofrece Tiempo de condena, como lo ha venido ofreciendo Regreso al futuro en anteriores volúmenes, sea con historias cortas de tono más aventurero o jovial o con la evidente ambición que tiene este arco se dos volúmenes que concluye aquí.
El volumen incluye los números 22 a 25 de Back to the Future, publicados originalmente por IDW entre agosto y diciembre de 2017. El único contenido extra son las cubiertas originales de Marcelo Ferreira, Tom Whalen, Bart Sears, Xavi Montell, Dennis Calero y Miguel Mercado.

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