CÓMIC PARA TODOS

‘Escuadrón Suicida. Apokolips Now’, de John Ostrander y Kim Yale

Editorial: ECC.

Guion: John Ostrander, Kim Yale, Robert Greenberger, David M. DeVries.

Dibujo: John K. Snyder III, Luke McDonnell, Grant Miehm, Geof Isherwood.

Páginas: 448.

Precio: 38,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Junio 2019.

Es una obviedad enorme que todos tendríamos que tener clara a estas altruas, pero cuando uno se pone a leer Escuadrón Suicida tiene que tener claro que no va a haber actitudes nobles de por medio. Y más aún de la mano de John Ostrander y Kim Yale, en la etapa más popular del grupo, porque eso se puede aplicar hasta a héroes sin tacha, como un Batman que tiene que trabajar con villanos por un bien mayor o una Barbara Gordon a la que nunca habíamos visto con un tono tan vengativo como el que muestra en los números finales de este quinto volumen de la serie. Ellos, al final, son comparsas, porque Ostrander y Yale siempre han tenido claro que de lo que se trata es de ver villanos en todo su esplendor. Y rindiendo pleitesía al título de este libro, Apokolips Now, ¿dónde mejor que en terreno de Darkseid? Es una de las muchas barbaridades que se permite la serie, echando mano de Lashina y aún a sabiendas de que hay personajes muy fuera de su elemento, como los autores de hecho reconocen con diálogos como los de Hiedra Venenosa. Hay, de hecho, un cierto riesgo de que algunos personajes se desnaturalicen un poco, pero son tantos los malos tipos y las malas tipas que desfilan por estas páginas que la acción se lleva por delante todas las dudas que pueda tener en lector en un momento dado.

Porque dudas puede haber, que quede claro, porque el riesgo es una constante dentro de este movido cajón desastre. ¿Es acaso Amanda Waller un personaje de acción? Pues da igual, porque aquí coge las armas cual Deadshot, y da lo mismo que sea en India o en Apokolips. Como el planteamiento de Ostrabder y Yale es de acción pura y dura, al final las historias de fondo importan poco en muchos casos, y eso queda patente cuando la hay y brilla, cuando tiene que hablar de una heroína como Batgirl para enturbiar todavía más el violento episodio que protagonizó en La broma asesina (aquí, su reseña). Esa es la guinda del libro, uno en el que vamos de un lugar a otro del mundo, o del universo en realidad, casi sin solución de continuidad, en el que no paran de entrar y salir personajes, que es lo lógico en un grupo de criminales que se juegan la vida en misiones que nadie en su sano juicio aceptaría, y que aquí permiten que la adrenalina esté por 3ncima de cualquier otra razón para adentrarnos en sus páginas. La adrenalina y la mala leche, claro está, porque si hay algo más divertido que ver a unos cuantos villanos trabajar juntos es verlos enfrentarse. ¿O acaso no tiene su gracia, por ejemplo, ver a Hiedra Venenosa dominando como un perrito al Conde Vértigo? ¿Apokolips? Eso le queda grande, está claro, pero por eso es la parte más frenética del libro.

Viendo estos números de Escuadrón Suicida, que suponen la entrada en la década de los 90, uno emprende un viaje en el tiempo. La serie, no hay por qué negarlo, estaba en un escalón medio, y apenas desfilna por ella nombres que alcanzaran el primer nivel de los dibujantes de la industria americana. En otras palabras, tenemos un dibujo correcto, resultón y hasta simpático si se quiere, pero dista mucho de ser memorable. Incluso podríamos decir que hay personajes a los que no es tan fácil reconocer cuando saltan de las manos de un ilustrador a las del siguiente, dado que hay muchas escenas en las que nuestros coloristas villanos visten de calle o incluso van de incógnito. No hay, en realidad, demasiados altibajos a pesar de esos cambios constantes de lápices, y en cualquier caso las señas de identidad de Escuadrón Suicida están aquí presentes. Es por eso que estos números seguirán siendo más que aceptables para quienes hayan disfrutado hasta este punto con el sano toque de locura que imprimen Ostrander y Yale a sus malos. Podemos echar en falta a algunos personajes muy vinculados al Escuadrón Suicida, algunos de los cuales como Deqdshot aparecen aquí brevemente, pero hay elementos de sobra para seguir disfrutando de la bastante inalterable fórmula de este dinámico batiburrillo.

El volumen incluye los números 31 a 49 de Suicide Squad, publicados originalmente por DC Comics entre julio de 1989 y enero de 1991. El único contenido extra son las portadas originales de John K. Snyder III, Karl Kesel, Luke McDonnell, Geof Isherwood, Kevin Maguire, Steve Lightle y Norm Breyfogle.

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