Guion: Rick Remender.
Dibujo: Matteo Scalera.
Páginas: 472.
Precio: 47 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Agosto 2019.
Ver una edición de lujo de este calibre para una serie como Ciencia oscura es una satisfacción superlativa. La razón es más que evidente, y es que estamos ante uno de los mejores títulos de ciencia ficción de la década. ¿Por qué contener el elogio cuando es tan merecido? Pues eso, que toca disfrutar en gran formato y con todo lujo de detalle de una serie que puede entenderse como una relativa sorpresa, aunque el nombre de Rick Remender ya era conocido allá por 2013, cuando apareció el primer número de Ciencia oscura, y que según avanzamos en la lectura parece todavía más soberbia. Manual de entropía para principiantes, que así se titular este primer volumen de esta edición, que corresponde con los tres primeros de la serie regular, es agotador. Pero lo es en el buen sentido. Remender mete tanta adrenalina en su forma de contar las peripecias dimensionales de la familia McKay que es complicado no sudar junto a ellos. Hay una analogía clara con Perdidos en el espacio, pero desde el prisma de la retorcida mente de Remender, que siempre sabe dar con el más complejo escenario a todos los niveles, lo que honra no solo su concepción de la ciencia ficción sino también su angustiada manera de ver a los personajes que crea, y con el portentoso dibujo de un Matteo Scalera, que con Ciencia oscura se ha consolidado como uno de los ilustradores del momento.
Claves del brutal funcionamiento de la serie se pueden dar muchas, pero sobre todo destaca lo bien que conjuga Remender tonos y géneros. Es cierto que se puede decir que hay una predominancia del pesimismo habitual en el autor, el que por ejemplo cautivó en la existencialista Fear Agent (aquí y aquí, sus reseñas), pero tiene el mismo nivel de aventura y, por momentos, hasta sabe usar la comedia. Y sí, es ciencia ficción, tan épica como íntima cuando la historia lo necesita, pero también es aventura y sobre todo es drama. Porque esto, al final, es una historia de familia. Pero una que no cede, que empuja cada vez con más fuerza hacia los escenarios que quiere explorar Remender. Y con eso nos referimos a los emocionales, porque los de género, los que nos llevan a explorar diferentes dimensiones, casi se pueden dar por sentados. Remender hace un trabajo bestial a la hora de jugar con el amplio número de posibilidades que abre su trepidante primer número y que cada nueva entrega va honrando de una forma bestial. Si hay alguna manera de entender cómo se gestiona el caos para lograr un relato formidable, la de Remender en estas páginas podría entenderse como el manual casi perfecto. Y sobre todo, impredecible. Ciencia oscura tiene un ritmo salvaje y el escritor lo imprime sin perder nunca al lector.
A eso, claro está, contribuye el dibujo de Scalera, que solo se puede calificar de soberbio. Lo es en primer lugar por su estilo, que marca una distancia clara con las tónicas imperantes en el cómic americano. Scalera no es realista, y aún así su trabajo aporta un realismo bestial. La adrenalina de la que hablábamos probablemente no se sentiría de la misma manera con otro ilustrador. Lo que Remender imagina, Scalera lo convierte en un tebeo dinámico, imaginativo y explosivo, que no tiene ninguna razón para detenerse. El diseño de Ciencia oscura es espléndido, y eso tiene que ver tanto con los personajes, a los que aporta una caricatura peculiar que página a página va funcionando un poco mejor si cabe, como con los escenarios, que vamos viendo en un formidable despliegue de imaginación y fantasía. Y su narrativa se asoma a un nivel extraordinario, conjugando primeros planos y splash pages, acción descontrolada y conversaciones espléndidas. Scalera es un descubrimiento portentoso, tiene una narrativa impresionante y su trabajo es básico para que Ciencia oscura se convierta en un maravilloso ejercicio de género del que se puede esperar algo grande en cada número, en cada secuencia y prácticamente en cada página. Qué gozada de tebeo, uno de esos que no paran de crecer en cada momento y que no se sabe hasta dónde van allegar.
El volumen incluye los 16 primeros números de Black Science, publicados originalmente por Image Comics entre noviembre de 2013 y julio de 2015. El contenido extra lo forman las portadas originales de Matteo Scalera, una galería de bocetos y diseños y el guion del primer número.

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