CÓMIC PARA TODOS

‘Black Magick 1. El despertar’, de Greg Rucka y Nicola Scott

Editorial: Norma.

Guion: Greg Rucka.

Dibujo: Nicola Scott.

Páginas: 136.

Precio: 17 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Julio 2019.

Greg Rucka escribiendo una historia moderna de brujas. Confesemos cuánto antes esa definición de Black Magick es razón más que suficiente pasa tirarnos como posesos al interior de este primer volumen de la serie, da igual que opte por un título tan aparentemente fácil como El despertar. Dos escenas, solo dos, le sobran a Rucka para engancharnos a la historia de Rowan Black, una agente de Policía que, además, es bruja. Así, tal cual. Sin atisbo ninguno de parodia o comedia, Rucka consigue un relato que, aún a medio camino de su desarrollo, se muestra inquietante como pocos. Lo es en su intenso arranque, en su violento final y en detalles intermedios que están construyendo una mitología sólida que, aunque probablemente esté pensado para no dudar demasiado, si deja las suficientes puertas abiertas como para dejar en el lector la idea de formar parte de un mundo amplio y realista, por mucho que su base sea la de una fantasía oscura. Rucka es un tipo que conoce la forma de hablar de la policía, y una serie más lo demuestra. Y es uno que sabe poner toda la carne en el asador, y lo hace. Black Magick es un terror peculiar, pero es terror, lo que sirve para demostrar una vez más la versatilidad de su escritor y la categoría de su dibujante, un Nicola Scott que sigue en buena medida la estela del Terry Moore de Rachel Rising (aquí, aquí y aquí, sus reseñas).

Es difícil destacar algo dentro del entramado tan sólido que presenta Black Magick, pero si algo convence por encima de todo es su atmósfera. No es nada difícil creernos el aquelarre de la primera secuencia como tampoco la situación con rehenes de la segunda. Y eso que ambas juegan con situaciones que se salen de lo ortodoxo, pero aún así son una base certera para la agente Black, un personaje bien escrito incluso desde sus características más arquetípicas. Puede que pasen menos cosas en este primer volumen de lo que seguramente pide el cuerpo después de un inicio tan intenso, pero Rucka no hace más que interpretar el escenario que escoge. Corre cuando toca, suelta adrenalina cuando lo necesita, y exprime al máximo todas las capacidades del relato detectivesco que tanto le gusta. Puede que Black Magick tenga más de diversión culpable, tanto de Rucka como nuestra, que de obra cumbre, pero no por ello hay que dejar de admitir que el autor pone la bala exactamente donde quiere y nos deja un arranque francamente prometedor, escrito con la inteligencia y los buenos diálogos que son marca habitual en Rucka y aunque en el último número se asome a lo más obvio y provocador precisamente para generar un terror lingüístico bastante intenso que acompañe al dolor físico que desarrolla con tanta eficacia.

Rucka casi siempre se rodea de dibujantes excepcionales, y la principal característica que parece buscar el escritor es que entiendan, por encima de todo, el tono de lo que quiere contar. Scott, desde luego, lo hace en Black Magick. Se ha mencionado la influencia de Terry Moore, pero a la vez es algo distinto y propio. Sigue un camino parecido pero más bien paralelo, nunca idéntico. Lo suyo es un poderoso blanco y negro cinematográfico con ligeras pinceladas de color, y que brilla por un realismo contundente en todo. No necesita idealizar a Rowan Black en una figura femenina de medias imposibles para que su dibujo sea más llamativo, y eso que Rucka le brinda esa oportunidad para que la interprete como quiera, y no cae en las interpretaciones más fáciles de las brujas aunque igualmente tiene secuencias que le daban la salida fácil. La Scott de Black Magick es más arriesgada de lo que puede parecer, y sobre todo es una sobresaliente porque ancla lo imposible en la realidad, como saben hacer las mejores historias de terror. Y los rostros que dibuja, de una expresividad certera e intensa, son la culminación perfecta de un trabajo más que notable. Entre escritor y dibujante, desde luego, se esfuerzan en hacer que el tebeo deje una impresión francamente buena. Que siga la fiesta. O, mejor dicho, el ritual.

El volumen contiene los cinco primeros números de Black Magick, publicados originalmente por Image Comics entre octubre de 2015 y febrero de 2016. El único contenido extra son las cubiertas originales de Nicola Scott, Jill Thompson, Rick Burchett, Tristan Jones, Afua Richardson, Ming Doyle y Stephanie Hans.

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Esta entrada fue publicada en 20 septiembre, 2019 por en Greg Rucka, Image, Nicola Scott, Norma y etiquetada con , , .

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