Guion: Muneyuki Kaneshiro.
Dibujo: Kensuke Nishida.
Páginas: 192.
Precio: 8 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Julio 2019.
Hay un contraste bastante peculiar en este primer número de Jagaan, manga fantástico de Muneyuki Kaneshiro y Kensike Nishida. Por un lado, toca temas que a simple vista parecen arriesgados y adultos, pero por otro apuesta por un tono juvenil que reduce el alcance real de estas tramas con una evidente sobreexplicación. Con esas premisas, es también curioso constatar que este arranque de la serie no deja de tener la estructura de una historia clásica de origen que, de alguna manera se quiere acercar al arquetipo del superhéroe americano o al elegido de las leyendas. El peligro que tiene Jagaan es, al final, no llegar a ser ninguna de todas estas cosas que apunta, pero el alto ritmo que presenta compensa las carencias que pueda tener, incluso el giro que pega el relato después de unas primeras páginas que parecen apuntar en una dirección completamente distinta de la que acaba cogiendo. Lo que sí mantiene es la esencia de su protagonista, un don nadie a quien nadie termina de tomar en serio, un policía local que sueña con ser más pero no sabe cómo hacerlo, ni en su trabajo, ni con su novia, ni manejando sus sueños. Y de repente llueven ranas. Tal cual. El efecto que provocan o cómo alteran el mundo de este anodino protagonista lo dejaremos para quienes se adentre en sus páginas interiores.
Vayamos por partes. Lo mejor de Jagaan está en su representación de una vida triste y con problemas, en cómo esos problemas alteran vidas cotidianas cuando se desata una epidemia aterradora (por mucho que su base le dé un toque cómico sobre el que se podría debatir mucho), y en la forma en la que el protagonista imagina que sale de la rutina. Jagasaki, que así se llama el protagonista, es un muy buen comienzo. Policía al que ningún infractor de la Ley toma en serio por sus buenas maneras, del que se ríen sus compañeros mayores, a quien su novia maneja en casa incluso para decisiones como las de tener hijos. Él mismo admite ser en las primeras páginas «un bueno para nada», sentando la base de su propio conflicto. La plaga que se destaca cambia por completo su vida y su rol en ella, y eso es lo interesante. Lo menos llamativo es que el caparazón de la historia, su lado más fantástico, roza lo absurdo, y no tanto por lo que vemos sino por la forma en la que Kaneshiro se obliga a dar mil detalles que aportan menos que el salto de fe que habría supuesto una menor profundidad en las explicaciones. A veces se sacrifica una inmersión más sencilla por una estructura en la que no pueda haber fisuras, y eso a Jagaan le resta frescura, máxime cuando estás explicaciones suelen llegar después de los momentos de más adrenalina.
El dibujo de Nishida hace que este primer volumen de la serie se mueva efectivamente entre esas mismas dos aguas que su guion. Hay un buen desarrollo fantástico y de la acción, buenos diseños y escenas muy locas, justo a partir de ese mencionado giro que coge la historia, que ayudan a que nos sintamos dentro del universo que quiere enseñarnos Kaneshiro. Y a la vez tenemos una cierta caricatura en algunos momentos, incluso en los realistas, que contrasta con escenas de sexo bastante explícitas propias de un manga para adultos. Con estas premisas, da la sensación de que Jagaan se convierte al final en un cajón desastre en el que todo parece tener cabida y cada elemento se va incorporando por el ardor del momento, sin tener un plan claro que responda a unos objetivos predefinidos. Y aún así, es entretenido, y va invitando al lector a seguir pasando páginas e incluso a esperar con ganas un segundo volumen. Asistimos al festival con cierta perplejidad, sin saber si hay que reír, llorar, emocionarse o disfrutar de subidones de adrenalina, o incluso todo a la vez, si estamos leyendo la historia de un héroe, una víctima, un elegido o un don nadie. Pero asistimos. Y parece que hasta es divertido quedarse. Eso habrá que verlo seguramente a partir del segundo volumen, pero la primera impresión, dentro de su caos, es suficiente para darle esa oportunidad.
Shogakukan comenzó a publicar Jagaan en 2017. No tiene contenido extra.

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