Guion: Mike Carlin, J. T. Krul, Sean Ryan, Adam Glass, Adam Schlagman, Geoff Johns, James Robinson, Peter Milligan, Scott Kolins.
Dibujo: Rags Mrales, Mikel Janín, Fabrizio Fiorentino, Alejandro Giraldo, Ig Guara, Rodney Buchemi, Felipe Massafera, Robson Rocha, Joe Prado, Ben Oliver, Cliff Richards, Andy Kubert, Javi Fernández, George Pérez, Fernando Blanco, Scott Kolins.
Páginas: 400.
Precio: 40 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2019.
Como ya comentamos al evaluar el primer volumen (aquí, su reseña) Flashpoint tenía la enorme complejidad de ser una historia que debía satisfacer en sí misma mientras creaba las bases de un universo alternativo que debía sostenerse con la misma fuerza que el que habíamos conocido durante décadas. Misión titánica, sin duda, pero a la que se pusieron con empeño todos los grandes creadores de DC de la época casi sin excepción y con un resultado, por qué negarlo, francamente notable en muchos aspectos. La cuestión es que, abarcando tantos escenarios y personajes, hay un evidente riesgo de caer en una irregularidad muy pronunciada. Esa sensación se tiene en algunos pasajes de este segundo volumen de los cuatro que van a formar esta edición integral, sobre todo al principio. Es bastante obvio que no todas sus partes van a interesar de la misma manera a todos los lectores y que su calidad por separado no es el único elemento decisivo. Por ejemplo, Secret Seven, de Peter Milligan, cuyas tres primeras vemos al final de este libro, es fascinante, pero está algo desvinculado de las tramas centrales de Flashpoint. Desde esa perspectiva, la aparición de los pesos pesados es motivo de celebración. Por eso hay que tener en cuenta que la serie central de Flashpoint apenas aporta un número a las 400 páginas de este libro.
Tras estas advertencias y de forma general, se puede mantener en este punto que Flashpoint sigue sosteniéndose con muchísima dignidad, incluso con picos de enorme categoría. Se puede decir sin miedo alguno que Deadman and the Flying Graysons, de J. T. Krull, aporta mucho al deseo de contextualización que hay continuamente en el evento para que entendamos la guerra desatada y lo hace además con un más que interesante trabajo de recolocación de personajes. Funciona también a muy buen nivel la reinvención de los Green Lanterns en Hal Jordan y sobre todo en Abin Sur: The Green Lantern, de Adam Schlagman, y, como no puede ser de otra manera, es muy interesante la aparición de Flash y Batman, ambos en la serie central y de la mano de Geoff Johns. No hay que desdeñar episodios teóricamente pequeños de Flashpoint como el sensacional Grodd el Sanguinario, en el que Sean Ryan deja algunas frases magníficas («Aquaman inunda media Europa y se le considera el ser más peligroso del planeta. Yo asesino a media África y casi nadie sabe cómo me llamo’) y un crudísimo retrato del villano. Y sí, no olvidemos el club paranormal de Milligan, quizá el segmento que más sufre por estar insertado en este evento en lugar de tener una lectura independiente, que seguramente le beneficiaría bastante.
El carácter de macroespectáculo que tiene Flashpoint también se siente a nivel visual, y es que no puede ser de otra manera para que demos por conseguidos sus objetivos. El evento tiene que brillar con los personajes conocidos y con sus nuevas versiones, como una suerte del 1985 alternativo de Regreso al futuro II, con su encanto pero también con sus diferencias. Podríamos detenernos en muchos momentos que definan estas sensaciones, pero es Andy Kubert, dibujante de la serie central del evento, quien mejor puede explicar esa faceta ha desde la doble splash page con la que nos enseña a lo más grabado del universo DC y con el resto de sus páginas. Con repasar el listado de ilustradores que aportan su arte a este libro podemos darnos cuenta de la categoría que hay. Podemos hablar de un Mikel Janin espléndido en sus primeros pasos en la editorial con un Deadman fantástico, del violento Grodd de I. G. Guara, o de las maravillosas interpretaciones de los Green Lanterns de Felipe Massafera, Ben Oliver o Robson Rocha. Pero sobre todo lo importante es que nada descuadra, que Flashpoint, pese a su enorme diversidad en historias, personajes y versiones alternativas, tiene una cohesión visual bastante envidiable para ser un evento que abarque tantos escenarios y héroes. Sin entrar todavía en lo gordo, esa sensación se mantiene en este segundo libro.
El volumen incluye Flashpoint: The Canterbury Cricket, los tres números de Flashpoint: Deadman and the Flying Graysons, Flashpoint: Grodd of War, los tres números de Flashpoint: Legion of Doom, los dos primeros de Flashpoint: Abin Sur – The Green Lantern, los dos primeros de Flashpoint: Hal Jordan, el primero de Flashpoint, el primero de Flashpoint: The Outsider, los tres de Flashpoint. The Secret Seven y el primero de Flashpoint: Citizen Cold, publicados originalmente por DC Comics entre mayo y septiembre de 2011. El único contenido extra son las cubiertas originales de Ardian Syaf, Rags Morales, Cliff Chiang, Francis Manapul, Miguel Sepúlveda, Felipe Massasera, Francis Portela, Andy Kubert, Ivan Reis, Kevin Nowlan, George Pérez y Scott Kolins.

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