Guion: Gilbert Shelton.
Dibujo: Gilbert Shelton.
Páginas: 156.
Precio: 17,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Julio 2019.
Hay muchos personajes psicodélicos en el cómic underground americano, pero pocos tuvieron tanto recorrido y fama como Los fabulosos Freak Brothers de Gilbert Shelton. Eso es lo que hace viable que todavía hoy, más de medio siglo después de su nacimiento, se reediten sus páginas, ahora remasterizadas para la ocasión. Y eso que pocas veces tendremos acceso a un material tan propio de su época y tan difícil de asimilar en la nuestra, sea esta segunda el presente o un futuro en el que no cabe duda de que las criaturas de Shelton seguirán contando con seguidores. Hablamos de tres hippies que no tienen dos dedos de frente, adictos a la hierba y al sexo, siempre con muy poco dinero en el bolsillo y menos ideas inteligentes aún en su cabeza, pero en cualquier caso protagonizando una sátira que, sí, es puramente setentera en su concepción pero que hoy en día sigue leyéndose, por imposible que parezca, con la misma frescura que entonces, cuando de alguna manera exagerada y radical podía tener la sensación de estar reflejando algo cómicamente realista. Eso es ahora un poco más complicado, pero lo estrambótico y alucinógeno que tiene la obra perdura y sigue generando efectos en el lector, que al final es de lo que se trata con una obra tan arriesgada y caótica en muchos sentidos como lo es esta.
Lo realmente divertido de Los fabulosos Freak Brothers está precisamente ahí, en el necesario ejercicio de contextualización y en el choque temporal y cultural que propone. La clave está en una frase que dijo en una ocasión Shelton, y es que sus protagonistas, si fueran reales, estarían muertos. Imaginar cómo reaccionaria un mundo cargado de deseos de sentirse ofendido por lo políticamente incorrecto y con Twitter como arma estrella ante la cantidad de barrabasadas que propone Shelton es otro divertidísimo ejercicio para el lector y para el crítico. Porque hay estas páginas tal cantidad de comportamientos reprobables, y no sólo con los estándares actuales, que es fascinante pensar en cómo le daba forma el autor a su serie, una que tiene cierto aspecto caótico, en el que pasan cosas que forman un catálogo brutal de vida desordenada a todos los niveles. Consumo de drogas, alimentación como poco extravagante, promiscuidad sexual incluyendo enfermedades transmitidas por esa vía de efectos mucho más livianos que el entonces desconocido sida, macarradas incontables… Shelton lo vuelca absolutamente todo en un viaje que tiene mucho de locura pero también, por contradictorio que parezca, mucho de realista. Esa es la gracia de un tebeo que, por encima de todo, quiere provocar desde la absurda sencillez de sus propuestas.
El dibujo es puro underground americano, y puro Shelton por encima de todo, con eso rasgos caricaturescos y exagerados que encajan a la perfección con la historia y con los personajes que nos ocupan durante tantas páginas. Lo divertido de las ilustraciones es que ni siquiera la barbaridad más grande parece fuera de lugar, ya sea comerse una rata o que uno de nuestros extravagantes protagonistas comparta bañera y desnudez con una exuberante hermana menor sin saber qué lo es. Todo, hasta lo que hoy en día sería censurable desde cualquier punto de vista, se antoja divertido con los lápices de Shelton, y eso, se mire como se mire, es propio de un autor hábil, que supera con su dibujo las barreras de la moral y las del atrevimiento. Los fabulosos Freak Brothers tiene además el mérito de funcionar muy bien sin necesidad de tener una estructura muy definida. Se basa en el scketch, pero su extensión es tan variada como el tamaño de sus viñetas, pequeñas y numerosas al principio para honrar el origen underground y casi fanzinero que tiene la obra, y en ocasiones mucho más grandes. Da igual, Shelton consigue que nos riamos de lo más deleznable y compramos que la sátira funciona muy bien desde la forma en la que nos cuenta la vida de tres tipejos que, a fuerza de ser despreciables, generan toneladas de cariño.
El volumen incluye tiras de The Fabulous Furry Freak Brothers, que comenzó a publicarse en diferentes revistas en 1968. No tiene contenido extra.

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