Guion: Kei Toume.
Dibujo: Kei Toume.
Páginas: 168.
Precio: 7,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Junio 2019.
Hay comics, en este caso que nos ocupa manga, que uno no sabe cómo calificar después de una primera lectura. Para empezar, Luno tiene el mérito de enganchar casi desde la primera página con una naturalidad envidiable, pero al mismo tiempo, a parir más o menos de su ecuador, es difícil sacarse de encima la sensación de que la historia cambia a una velocidad algo descontrolada, saliéndose de su esquema inicial para ofrecer algo distinto. El manga que vemos al final no es en muchos sentidos el que vimos al principio. No será aquí, desde luego, donde desvelemos los misterios y secretos que se guarda Kei Toume, pero si podemos decir que existen y que eso mismo hace bastante recomendable entrar en la historia con la mente limpia y abierta, con ganas de verse sorprendidos. Esa es la mejor manera de encajar esta historia como una cerrada pero a la vez con la esperanza de que un segundo volumen ayude a completar los muchos huecos que han dejado estos primeros episodios en una mitología que Toume se afana mucho en intentar explicar, quizás recargando ligeramente unas páginas que no dan para tanto detalle. Ese es el debe más evidente de Luno, un manga que sabe convencer más desde sus personajes que desde su todavía indefinido marco y que destaca más en lo emocional, en lo teóricamente pequeño que en su gran historia de fondo.
No poder hablar abiertamente de la propuesta de Toume para no caer en los temidos spoilers limita el alcance del análisis que se puede hacer de Luno, pero si se puede decir que es una obra que habla sobre la pérdida y sobre la muerte. Eso, de alguna manera, tarda en verse. Lo que desprenden las primeras páginas del manga invitan a pensar en algo muy diferente, y es ahí cuando comienzan las sorpresas temáticas pero también sus aciertos más profundos. Siguiendo las andanzas de Teete y Geeta, Toune nos descubre dos personajes con muchos elementos interesantes en su forma y en su fondo. Su historia es intensa y muy emocional, ambos tienen un pasado con mucho significado, no solo para ellos mismos sino también para la historia que les toca vivir. Ellos se convierten de una manera muy clara en el corazón de Luno, su verdadero tronco sobre el que se edifican los temas que en teoría tendría que tener todo el protagonismo. Los diálogos que mantienen son lo mejor de Luno y dan significado a muchas de las escenas en las no están los dos juntos. Es verdad que por momentos se pueden notar tópicos o incluso parecer que la historia avanza a una velocidad que después no se corresponde con el frenesí del acto final, pero están tan bien escritas esas secuencias que se puede pasar por alto cualquier defecto que pueda tener en ese sentido.
Ayuda también mucho en ese sentido el magnífico dibujo de Toume, que entiende perfectamente la necesidad de que sus dos protagonistas tengan el carisma suficiente como para sostener la historia en todos los momentos de su desarrollo, y les da un buen marco en el que moverse. Toume es minuciosa y detallista y sabe moverse bien en los ambientes cercanos a Oliver Twist que pueden sentirse en el inicio, sobre todo de la mano de Geeta, siendo una niña de la calle que hace lo que puede por sobrevivir, como en los escenarios que se van abriendo con el paso de las páginas. Movimiento y puesta en escena son también notables, y resulta difícil encontrar flaquezas en el dibujo, que entiende bien el componente emocional de la historia desde la primera a la última escena y que acierta desde luego con el diseño de los personajes. A Luno lo que le pesa es la irregularidad de su historia, por momentos muy intrigante pero también en ocasiones algo desconcertante, como si faltaran piezas en un puzle cuya caja es, desde luego, muy llamativa. Luno es una muestra de lo importante que es acertar con la extensión de una historia. Hay relatos que se alargan sin necesidad y otros que piden a gritos más espacio. Este es, claramente, uno de los segundos, no por la historia de Teete y Geeta, que no presenta problemas ni anomalías, sino por el marco que les rodea.
Square Enix publicó originalmente Luno en 2003. El único contenido extra es un portafolio de bocetos comentado.

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