Guion: Mike Mignola.
Dibujo: Ben Stenbeck.
Páginas: 168.
Precio: 18,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Julio 2019.
El de Hellboy es un universo que, por mucho que su protagonista esté muerto, va a resistirse a abandonarnos. Eso, que es evidente desde hace ya bastante tiempo, se prolonga con Koshchei el Inmortal. Y como es habitual cuando Mignola quiere seguir ampliando su mundo, el dibujante es otro, en este caso un Ben Stenbeck espléndido que recuerda mucho al mismo Mignola, más aún debido al papel que el autor reserva a Mignola en esta historia. Porque Koshchei dialoga con Hellboy en el inferno, le cuenta su historia, y no es precisamente la de un villano, aunque inevitablemente lo sea. A pesar del origen ruso del personaje, es bastante fácil ver a Koshchei como el homenaje que Mignola rinde en su universo de monstruos a Vlad el Empalador, el personaje que uso Bram Stoker para Drácula. Y a la vez es más que eso, es una historia en continuo crecimiento, que al principio puede dar la sensación de transitar lugares comunes más o menos transitados pero que según nos vamos acercando al final del viaje acaba siendo un tebeo de lo más satisfactorio. Como si Mignola nos tuviera acostumbrados a fallar, y más dentro de estos escenarios que conoce tan bien y que maneja como si hubiera nacido para ello. Al final, Koshchei el Inmortal es una tragedia, una que leemos sabiendo ya su final sin que eso afecte en nada al espléndido ritmo narrativo de Mignola y Stenbeck.
Para entender hasta dónde llega Koshchei, el tono es fundamental, y ahí Mignola saca petróleo desde la primera secuencia, en la que establece un antagonismo entre Koshchei y Hellboy que atenúa precisamente convirtiendo la historia en una conversación entre ambos. Una amistosa, como la de dos viejos amigos. Hay pesar en el relato del protagonista, que es Koshchei, y por eso es tan fácil engancharse a ese tono de tragedia que hay en todo su viaje y especialmente en su relación con Baba Yaga. Mignola se maneja con mucha delicadeza en esa frontera entre villano y víctima, que es la clave para que el cómic funcione con total precisión y un crescendo que, de hecho, choca bastante con el hecho de que el final sea conocido y la historia, en realidad, un círculo que el escritor sabe cerrar con mucho acierto. No es nada fácil escribir una historia de Hellboy fundamentalmente sin Hellboy, y eso es justo lo que nos ofrece. Como es habitual, hay mucha imaginación en la historia, en el viaje, en la fantasía y en las criaturas, en todo lo que ayuda a que nos sintamos siempre en un mundo siniestro y peligroso, en el que nunca se puede dar nada por sentado, ni siquiera cuando Mignola nos engaña para que nos sintamos cómodos, que es cuando imprime un rumbo diferente a la historia que se sale de lo previsible.
Mignola siempre ha sabido encontrar espléndidos dibujantes para hablar de Hellboy cuando ha decidido ceder los lápices, y Stenbeck es un espléndido añadido a esa lista. Su dibujo es totalmente mignolesco pero al mismo tiempo dista mucho de ser una simple copia. No, Steinbeck no es un imitador, pero cada uno de sus dibujos es, en primer lugar, un homenaje directo al universo al que ha sido invitado. Es un muy buen narrador, y su puesta en escena es muy acertada, valiéndose de muchos primeros planos que tienen más significado del que se puede percibir en los ojos aparentemente planos de Koshchei y de momentos francamente crudos que no se recrean en la violencia sino que se colocan con acierto en la historia. Contando la historia de un guerrero, de un conquistador, de un villano en realidad como decíamos, el tono es obviamente oscuro y siniestro, y ahí Stenbeck se mueve con la misma comodidad que el propio Mignola. Y por mucho que al principio pueda parecer que estamos ante una extensión algo artificial del chicle de Hellboy, lo cierto es que Koshchei el Inmortal acaba convirtiéndose en una apetecible extensión de los mitos del demonio más popular del cómic norteamericano y una además que se sostiene por sí sola, incluso agradeciendo la introducción del propio Hellboy como parte indispensable de la tragedia.
El volumen incluye los seis números de Koschchei the Deathless, publicados originalmente por Dark Horse Comics entre enero y junio de 2018. El contenido extra lo forman las portadas originales de Mike Mignola y un portafolio de bocetos de Ben Stenbeck.

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.
Pingback: ‘Koshchei en el infierno’, de Mike Mignola y Ben Stenbeck | CÓMIC PARA TODOS