Guión: Chris Roberson.
Dibujo: Michael Allred, Gilbert Hernández, Jay Stephens, J. Bone, Jim Rugg.
Páginas: 680.
Precio: 53,50 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2019.
La televisión y el cine están cambiando la forma en la que entendemos los cómics, y lo están haciendo a muchos niveles. Uno de ellos es la vida cruzada entre ambos mundos. No se puede entender ya un cómic sin el bagaje audiovisual de sus autores, y el hecho de que exista una serie televisiva da una nueva vida a las viñetas. Ese círculo tan peculiar es el que se siente al tener en las manos este volumen integral de iZombie, la serie que Chris Roberson y Michael Allred hicieron para Vertigo hace ya algunos años y que se mantiene en muy buena forma. Al margen de la calidad que ya tenía, es evidente que este integral llega aprovechar el tirón mediático. Bienvenido sea, si eso sirve para que más y más títulos lleguen o regresen a las librerías. El de Roberson y Allred, qué bueno es Allred, es a su vez una manera de crear en las viñetas un mundo que se parezca de alguna manera al de Buffy, la serie de Joss Whedon, pero adentrándonos en una temática zombi que, poco a poco, va expandiéndose hasta convertirse en una suerte de comedia de homenaje a todo el terror habido y por haber, desde los monstruos clásicos de la Universal hasta las criaturas de Lovecfrat, pasando también por la ciencia ficción cinematográfica de los años 50 y 60. Y es que en este divertido lío que monta Roberson y ejecuta Allred hay de todo, pero absolutamente de todo.
Lo más característico de iZombie es que, siendo una serie acabada y cuyo plan parece establecido desde el principio, es muy cambiante y camaleónica. En tomo se mantiene, vive en un humor desenfadado que no se come los elementos de terror inevitablemente presentes cuando la protagonista es una muerta viviente, y los misterios se van planteando y resolviendo con bastante soltura. Pero uno espera al principio ver la historia de una zombie detective que va por ahí resolviendo los asesinatos de los muertos con los que se cruza en el cementerio en el que trabaja, y al final resulta que eso es solo la excusa para lanzarnos a la historia y para empezar a presentarnos a los personajes que van a acompañar a nuestra heroína, Gwen, a lo largo de todo su viaje, sean fantasmas, hombres terrier, vampiros, cazadores de monstruos o inmortales. De todo, ¿recordáis? Pues esa es el espíritu que Roberson vuelca en su serie con una estructura más que peculiar, en la que no deja que Gwen sea nuestro único hilo conductor, ni mucho menos, logrando que haya una enorme riqueza en prácticamente todos los personajes que van desfilando por la serie, con una duración más que adecuada, ni demasiado larga, ni demasiado corta, manejando los tiempos con un ritmo, hay que decirlo, bastante televisivo pero que también se ajusta de lujo al cliffhanger comiquero.
Y ahí entra en juego Allred con su estilo teóricamente sencillo pero que resulta siempre de una eficacia descomunal. Eficaz, además, dibuje lo que dibuje. Gwen, por supuesto, es en sus lápices la carismática muchacha que imagina Roberson y a la que el lector se siente muy cercano, y todas las locuras que salen de la mente del escritor tienen respuesta por parte de la igualmente imaginativa mente del ilustrador. Siempre ha dado la sensación en la foto fija de que su dibujo no es excesivamente dinámico, probablemente por su grueso entintado, y sin embargo tiene un movimiento increíble. Y Allred tiene además un mérito en el que pocos son capaces de igualarle, y es que con un estilo pretendidamente serio consigue un nivel de comedia extraordinario. Es el tono perfecto para una serie como iZombie, y eso es algo que se acentúa con los cambios que se van produciendo en la serie y con la introducción de elementos y cada vez más locos. Porque si, Roberson y Allred logran que haya cosas más locas que ver a una joven y atractiva zombie inteligente y con la piel morada comiéndose el cerebro de un cadáver sacándolo de su tumba en el cementerio en el que trabaja. Tal cual. Hay que conectar con semejante nivel de locura, desde luego, pero si se hace es francamente fácil pasarlo bien, incluso en su estrambótico y gigantesco final, y entrar en el mundo de Gwen.
El volumen incluye los 28 números de iZombie, publicados originalmente por Vertigo entre mayo de 2010 y agosto de 2012. El contenido extra lo forman las cubiertas originales de Michael Allred, un epílogo de Chris Roberson y un portafolio de ilustraciones y diseños de Michael Allred.
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