Editorial: Reservoir Books / Penguin Random House.
Guión: Carlos Giménez.
Dibujo: Carlos Giménez.
Páginas: 96.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Marzo 2019.
Da gusto ver la prolífica producción de Carlos Giménez en los últimos años, y que algunas de sus obras más recientes hayan servido también para hacerse jugosos autohomenajes. Con motivo de Canción de Navidad (aquí, su reseña), ya dijimos que Giménez está en un punto en el que puede permitirse el lujo de hacer lo que quiera sin necesidad de convencer a nadie, y en ese contexto cabe entender Punto final, el homenaje que se marca a dos de las series que dibujó en su juventud, Gringo, de Manuel Medina, y Dani Futuro, creación del recientemente fallecido Víctor Mora. Para ambos, y en consonancia con el título del libro, escoge historias crepuscular es que sirvan como la despedida definitiva de los caminos de los dos personajes. No deja de sentirse en ningún momento que estamos ante esa conclusión Gringo y Dani Futuro no tuvieron en su momento y que, probablemente, hará muy difícil, o al menos debatible, que otros autores quieran retomar sus aventuras más adelante. Esa idea hace que a Giménez no le frenen los límites de la corrección política, y aún sabiendo que son dos series de aventuras se permite el lujo de deslizar escenas muy crudas y violentas que rompen los límites de la moral de una manera bastante chocante. Si hay que despedirse, Giménez parece pensar que hay que hacerlo con algo que dé motivos para el debate.
Con Gringo, el autor puede jugar con más facilidad con esa idea crepuscular, puesto que la edad no determina las circunstancias del personaje y apuesta por un héroe maduro, al que no le sirve la aventura por la aventura sino que está obligado a volver a casa con su familia. De hecho, Giménez parece disfrutar, con perdón, puteando al personaje, dándole uno de esos días en los que mejor no levantarse de la cama, con dolor de muelas y muchos disparos que le tienen como objetivo sin que sepa muy bien por qué. El final que Giménez propone para el Gringo es pesaroso y crudo, contundente y hasta inesperado, quedándose el lector con los mismos ojos abiertos que su protagonista. Y eso, aunque pueda ser polémico, es un valor notable. Se podría haber caído en la autocomplacencia, pero se nota que Giménez lo ha querido evitar a toda costa. Para la nostalgia ya está el más que reconocible estilo de Giménez como ilustrador, y el blanco y negro de estas páginas ayuda mucho en ese sentido, porque sirve a que eliminemos todo rastro de western jovial o aventurero. Punto final es para Gringo una despedida en toda regla y una bastante amarga. Con las dosis de heroicidad que necesita, por supuesto, pero sin eludir los aspectos más oscuros que plantea el autor, que son muchos y que en algunos momentos se atreven a retar los límites del heroísmo.
Al dar el salto a Dani Futuro apreciamos dos cambios notables con respecto a Gringo. El primero, el color, haciendo justicia a la serie clásica. El segundo, como decíamos, la edad del protagonista, que sigue manteniéndose en su juventud para que Giménez pueda hacer de eso otro elemento más del relato. Con el paso de las páginas vemos dos novedades más. La primera está en la forma en la que narra la historia, con diversos saltos en el tiempo y en el espacio. La segunda, la más trascendental, que esa violencia de la que hablábamos en Gringo aquí no se ceba con el héroe, sino con su entorno. Hay dos momentos culminantes para entender esa manera de encarar la historia, y que por supuesto no desvelaremos. De alguna manera, Giménez viene a decirnos que no cree del todo en la figura del héroe rocoso e idea una compleja trama para que Dani Futuro sufra sin poder hacer demasiado o viendo como los demás son los que actúan. Eso aunque pueda soliviantar a los seguidores más clásicos, es un modo valiente de decir adiós. Y solivianta, no hay por qué negarlo, pero a la vez es una despedida que encaja. Sorprende por su nada velada violencia, que desde luego no es la que un neófito esperaría en series tan clásicas como las dos que tenemos entre manos, y da mucho que analizar sobre las intenciones de Giménez y el resultado de este atractivo Punto final.
El único contenido extra son dos introducciones de Carlos Giménez.
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