CÓMIC PARA TODOS

‘¡Cuéntame, Galko-Chan!’ 1, de Kenya Suzuki

Editorial: Fandogamia.

Guión: Kenya Suzuki.

Dibujo: Kenya Suzuki.

Páginas: 120.

Precio: 10 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Julio 2019.

Que haya tebeos como ¡Cuéntame, Galko-Chan! nos pone, por encima de todo, en un escenario en el que no hay temáticas, tomos ni preguntas prohibidas en el cómic. O en el manga, como se trata de este caso. Porque la obra de Kenya Suzuki, resumida así de una manera muy breve, se basa en preguntas íntimas y muy personales que pueden hacerse las adolescentes, publico obvio de este volumen, respondidas de una manera desenfadada, alegre y sin pelos en la lengua por tres chicas tremendamente dispares pero que encajan muy bien la una con la otra. Si con esto no queda claro de qué tipo de preguntas estamos hablando podemos citar algunas de las que inspiran las viñetas de Suzuki. ¿Es verdad que si tienes los pechos grandes los pezones también lo son? ¿Es verdad que mirando las cejas se sabe lo frondoso que es el vello púbico? Estas son solo las dos primeras preguntas del libro, pero es más que suficiente para comprender cuál es su contenido. A partir de ahí, el mérito de Suzuki es que no hay nada realmente escandaloso en lo que cuenta ni es la obra de una mente con complejos o barreras. Al contrario, lo hace todo accesible y normal porque lo lleva al terreno de la anécdota, contada con gracia y dejando guardado en un cajón el sentido del ridículo, que es el gran problema que podría tener una obra de estas características.

Hablábamos de sus protagonistas como la mayor baza de ¡Cuéntame, Galko-Chan!, y es así. Galko, Otako y Okô son tres chicas jóvenes a las que dota de grandes diferencias de carácter, de conocimiento, de ingenuidad y también de físico. Crea, de esta manera, un grupo divertido y simpático, alegre en todo momento y en el que nada parece forzado o fingido. El objetivo de tanta jovialidad es derribar los muros de la vergüenza, no tanto los del lector ocasional, sino los de la adolescente que realmente se haya hecho en alguna ocasión, sola o con sus amigas, las preguntas que sirve de esqueleto a estos sketches de una o varias páginas en los que Suzuki desarrolla las respuestas. Hay un componente de sorpresa por la temática, casi pensada para que el manga sea el centro de una fiesta de pijamas en la que cada participante responda primero, pero pronto gana la partida la cercanía de sus protagonistas. Porque de lo que se trata es de carisma. ¿Hablaría una adolescente con cualquiera de las preguntas que se plantean en el libro? Cabe suponer que no, y por eso el evidente empeño de Suzuki es establecer esa relación de confianza prácticamente inmediata que provoque la necesaria relajación para lanzarse a debatir sobre estas cuestiones. Y se puede decir que eso lo consigue con relativa facilidad.

También lo hace con el dibujo. Apuesta, de una manera lógica y entendible, por personajes de características físicas evidentes, como los grandes pechos de Galko o las gafas de Otako, elementos que ya desde el primer momento permitan a las lectoras una identificación instantánea. El color es otro elemento que sirve para ese propósito, con una paleta cálida y amable, cercana por encima de todo. El retrato, además, tiene esos elementos de simpatía que se necesita en un manga de estas características, y funciona no solo para las protagonistas sino también para los secundarios, pocos, que se asoman a sus páginas. ¡Cuéntame, Galko-Chan! tiene el evidente obstáculo de tener un público muy concreto al que dirigirse, más restringido por ejemplo que el de un manga románico, pero sirve bien a todos los propósitos que se plantea de partida. Sus aciertos, aceptando el juego que propone y que no esconde en ningún momento, están tanto en el fondo como en la forma del manga, en la estructura que escoge para abordar los temas que selecciona, facilitando incluso una lectura aleatoria de sus preguntas, y por encima de todo en sus protagonistas, que se ganan con mucha facilidad el favor del público con su desparpajo y con sus altas dosis de realidad y sinceridad, que son la llave de la credibilidad de su discurso.

Kadokawa publicó originalmente el primer número de Oshiete! Galko-Chan en 2014. No tiene contenido extra.

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Esta entrada fue publicada en 31 julio, 2019 por en Fandogamia, Kadokawa, Kenya Suzuki, Manga y etiquetada con , .

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