Guión: Randy Stradley.
Dibujo: Phill Norwood, Chris Warner.
Páginas: 152.
Precio: 19 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Junio 2019.
Ahora que el cine se ha empeñado en ir desvirtuando la importancia de Alien y Depredador, dos sagas de enorme calado en la ciencia ficción de las últimas décadas, con la cada vez menor calidad de sus últimas entregas (sobre todo la segunda), es un ejercicio interesante volver a un segmento muy importante de su historia. Nos referimos a su primer crossover en cómic. La saga original, que así se nos presenta en este libro, es una manera fantástica de reconciliarnos con ambas franquicias y comprobar que el modelo ampliamente repetido de ahí en adelante en cine y cómic tuvo un origen sobresaliente, trepidante y muy entretenido, en el que Randy Stradley supo entender la esencia de ambas criaturas y les dio un encaje magnífico, primero con un formidable número con una narración en off que en realidad era el diálogo entre dos hombres y que estaba cargado de significado, y después con la introducción del componente humano por medio sobre todo de Machiko Noguchi, un personaje femenino llamado a encontrar un papel fundamental en esta mitología cruzada. Los aficionados se preguntan a menudo cómo es posible que salgan malas historias con una base tan buena y aprovechable, pero en esos momentos hay que recordar tebeos como este, de los que proporcionan un entretenimiento tremendo con la inteligencia necesaria para manejar ese material.
Hay que reconocer que la entrada en este universo compartido difícilmente podría ser mejor de la que nos ofrece Stradley. Sin mostrarnos a un solo ser humano, traza el escenario perfecto para entender el antagonismo entre aliens y depredadores y, sobre todo, el de sus naturalezas contrapuestas. Eso es lo que, además de deleitarnos y recordarnos que se pueden hacer historias que se salgan de la norma con estos personajes, nos prepara para lo que está por venir, la primera miniserie, el primer arco argumental largo. Es Aliens versus Depredador, el título lo dice todo, y lo cumple. La tentación más inmediata es pensar en que su esquema narrativo es en muchos sentidos el de Aliens. El regreso, pero lo cierto es que, con más pausa, vemos elementos que potencian ambas franquicias. Y eso funciona, además, sin menospreciar la historia. Es decir, no se trata de contentar simplemente a quienes quieran ver aliens o depredadores actuando como se espera que lo hagan, sino que Stradley idea algo en lo que encajen con naturalidad. Y en cuanto a ese componente humano que se antoja necesario para una historia de mayor extensión, da gusto ver cómo Noguchi es un personaje en constante evolución y que se sale así de los parámetros más obvios, incluso aunque el referente de Ripley sea evidente. Con ella y con ambas criaturas, la acción es espléndida.
Es obvio que el dibujo nos lleva a otra época, y no hay por qué pensar que eso puede desmerecer el resultado final. De hecho, tanto Phill Norwood en el primero de los números como Chris Warner en el grueso del volumen son capaces de generar buenas sensaciones. Les falta dar un paso más para conseguir que tanto aliens como depredadores, sobre todo en el caso de los primeros, luzcan siempre tan amenazadores e imponentes como lo hacen en las películas, pero hay momentos en los que si logran ese efecto. Warner, por ejemplo, sabe dtrar de un movimiento muy elegante a los depredadores, lo que se ve en las escenas de acción, incluso aunque los rostros sin máscara de estos cazadores parezcan algo estáticos en casi todas sus apariciones. Los elementos de ciencia ficción que tiene la historia están bien integrados y, salvo alguna excepción muy puntual, encajan muy bien con xenomorfos y depredadores. El espectáculo, desde luego, está muy bien servido, y aunque en algunos momentos pueda parecer un deleite destinado a lectores nostálgicos y aficionados de otra época, sobre todo en lo que se refiere al dibujo, lo cierto es que este primer episodio de Aliens versus Depredador se convirtió en un modelo a seguir que, a día de hoy, parece todavía tan válido como desde luego lo fue en su momento.
El volumen incluye los núimeros 0 a 4 de Aliens vs. Predator, publicados originalmente por Dark Horse en 1990. El único contenido extra es una introducción de Randy Stradley.
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