CÓMIC PARA TODOS

‘La balada de Halo Jones’, de Alan Moore e Ian Gibson

Editorial: Norma.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: Ian Gibson.

Páginas: 228.

Precio: 28,50 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Abril 2019.

Como hace Hernán Migoya en la introducción de esta nueva edición de uno de los primeros clásicos de Alan Moore, La balada de Halo Jones, podríamos inclinar este análisis a la importancia que tenía el contar con una mujer normal como protagonista en el momento en el que la serie vio la luz en 2000 AD. Aunque el título y hasta la portada del libro lo puedan sugerir de alguna manera, no estamos ante algo como Lorna, no tenemos a una heroína espacial o intergaláctica de poca ropa, exuberantes formas e interés por comportarse como cualquier otro macho de las cercanías. Sí, eso es increíble, y es un movimiento que solo podía imaginar un genio en la misma revista en la que se movía, por ejemplo, el Juez Dredd. Pero llegamos a eso, al genio creador, y lo que nos sale es analizar La balada de Halo Jones de otra manera muy distinta. Con la cantidad de obras de las que ha renegado, que no ha querido que Hollywood adaptara, que han cambiado para siempre el mundo del cómic y que, como esta, quedaron inacabadas, es comprensible entender el aura mítica que envuelve a Moore. Al margen de lo buen escritor que es, o incluso de que queramos debatir si está sobrevalorado para satisfacer a los más críticos, su vida al margen de las viñetas daría para otra fascinante historia. Y eso, de algún modo, conecta con el magnífico viaje de Halo Jones.

Empecemos por lo más fácil de decir. La balada de Halo Jones tendría que haber sido tres veces más larga. Moore se la planteo en nueve libros y acabó, de aquella manera, en solo tres. Es una obra inacabada, sí, y eso hace que haya mil cosas que no sabemos. Pero lo que si hemos visto tiene muchos elementos de interés. Para empezar, la misma base del relato, esa mujer convencional, no una destinada a salvar el universo, sino una que se dedica a huir, a trabajar en lo que surja y a sobrevivir. Así acaba de azafata y hasta de soldado, donde vaya por buena o mala fortuna. Moore no pierde demasiado tiempo en hablarnos del mundo de Halo o de ella misma, porque los detalles que de verdad merecen la pena los va deslizando con habilidad y jugando con ese formato episódico de la revista que seguramente habría sido algo angustioso de seguir por la gran cantidad de giros que tiene la historia. Lo que sorprende de la obra es lo fácil que entra. En realidad es densa, con mil y un detalles, con mil y un elementos fascinantes como para coger el protagonismo, pero en todo momentos estamos inmersos en el relato. Moore cumple con eso de llevar al lector literalmente hasta donde le da la gana, va creando secundarios bestiales y eso le ayuda a definir a Halo. Con toda la irregularidad que se quiera, pero no hay puntada sin hilo en estas páginas. Y eso que no llega a un final.

Quizá sea bueno destacar en este punto que La balada de Halo Jones se publicó en blanco y negro originalmente y aquí la vemos con un muy buen trabajo de color de Barbara Nosenzo. Quizá eso sea otro motivo más para que Moore despotrique del mundo, quién sabe. Pero hay que reconocer que ese color le sienta muy bien al dibujo de Ian Gibson. El ilustrador entiende la propuesta y la desarrolla de una manera casi perfecta, entendiendo lo que tiene que ser Moore y todo lo que tiene que ser 2000 AD, que no es lo mismo pero sí es complementario. Y sabe esquivar además esa tendencia tan difícil de esquivar de la hipersexualización de la mujer, un tema capital en el éxito de La balada de Halo Jones precisamente porque lo evita pero no lo desprecia. Es decir, Gibson no proclama que Halo no sea una mujer, y una además bella, pero no lo necesita para llamar la atención. Qué maravillosa naturalidad hay en su forma de dibujar, ya sean mujeres, hombres, escenarios de pura ciencia ficción, trajes imposibles o perros robóticos. Y que bien se adapta Gibson a los diferentes lugares y, a la vez, tonos que tiene la historia. Ante un trabajo siempre sorprendente, lo que hay que lamentar es que no viéramos los dos tercios finales, porque seguro que Moore y Gibson tenían incontables sorpresas preparadas para que la serie no dejara de crecer.

The Ballad of Hallo Jones comenzó a publicarse en 2000 AD desde 1984. El contenido extra lo forman una introducción de Hernán Migoya, unas notas finales de Alan Moore e Ian Gibson, portadase ilustraciones de Gibson y parte de uno de los guiones de Moore.

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Esta entrada fue publicada en 23 julio, 2019 por en 2000 AD, Alan Moore, Ian Gibson, Norma y etiquetada con , , .

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