Editorial: Bruguera / Penguin Random House.
Guion: Cris Valencia.
Dibujo: Cris Valencia.
Páginas: 128.
Precio: 16,90 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2019.
Vivimos en la era del influencer, el youtuber o el instagramer. Tener un ingente número de seguidores en una red social justifica la apuesta por una persona concreta. En el mundo del cómic y de la ilustración, lo estamos viendo todos los días. Cris Valencia es un buen ejemplo, gracias a sus más de 350.000 seguidores en su cuenta de Instagram, @odioelcolorrosa, que ha dado lugar a este libro ilustrado que, lógicamente, tiene el mismo título. Odio el color rosa es una declaración de intenciones personal, un libro que empieza siendo de amor, continúa siendo de desamor y concluye siendo de autoafirmación personal, un relato que va construyéndose con ilustraciones y con mensajes escuetos y directos pero que cobra toda su razón de ser con el texto final, la línea que une los puntos que ha ido dejando a lo largo de todo el coqueto volumen que tenemos entre las manos. “Sé lo que quiero y lo que no quiero”, dice en esas líneas, y Odio el color rosa es, precisamente, la forma en la que la protagonista, quién sabe con cuántas dosis autobiográficas de la autora, llegó a las conclusiones que se arrojan en ese epílogo. No es un libro de autoayuda, sino una experiencia narrada de una manera coherente y con un estilo visual impecable que sirve como una notable carta de presentación para la autora.
Porque de eso se trata con este tipo de libros. Es verdad que siguen un cierto patrón que se encuadra en la visión personal de la vida que tiene la autora, porque muchas veces hablamos de una autora, pero, por fortuna, la personalidad de quien está detrás de las frases y de los dibujos, sobre todo de los dibujos, se abre camino con facilidad. Las ilustraciones de Valencia saben amoldarse a los diferentes estados de ánimo que describe el libro con bastante facilidad. Hay un deseo sexual latente en las primeras, un desánimo profundo en las intermedias y una liberación palpable en las finales. Y todas, pese a esos cambios, son creíbles y realistas, cercanas y humanas, con detalles que nos hablan de las virtudes de Valencia como artista y de lo bien que sabe representar metáforas de corazones rotos y tiempo perdido. El libro es un objeto coqueto y delicado, por el que se navega con la misma facilidad con la que se puede ir saltando por la cuenta de Instagram de la autora. Esa es otra de las virtudes de Odio el color rosa, que es una evolución natural del contenido original, que desborda sinceridad en sus lágrimas y en sus peinetas, en sus lamentos y en sus desafíos, y cuya autora ha compuesto un libro para satisfacer a su público y encontrar nuevas vías de comunicación con las que seguir siendo tal y como es.
No tiene contenido extra.

En nuestra galería de Facebook podéis acceder a todas las páginas que mostramos de todos los títulos que comentamos.